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Vanesa Ayala nació en Ceuta hace 45 años y, desde hace cuatro, reside en la ciudad olívica, de donde es su pareja. "Estuvimos tiempo viviendo fuera y a él le apetecía volver a su ciudad y yo me vine también", explica esta técnico de laboratorio en el Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo.

Vanesa suele volver a Ceuta, al menos, una vez al año: en Navidad o en agosto. Sin embargo, este 2026 parece que no podrá cumplir su deseo de ver a familiares y amigos, especialmente, debido a la situación que atraviesa la ciudad autónoma.

Admite que sigue con preocupación el día a día en Ceuta, prácticamente sin separarse de las noticias ni de los grupos de Whatsapp de los que forma parte. Su hermana y su sobrino de seis años siguen residiendo en esta ciudad, y ellos son los que más le preocupan. "Lo que me cuenta mi hermana es para estar preocupados", lamenta. "Todos los días es lo mismo: peleas, robos, mucha delincuencia, mucha violencia por todos lados... Hay zonas de la ciudad que son de ellos -dice en alusión a los migrantes- y hay lugares por los que ya no puedes tú pasar. Muy mal. Todas las noches lo único que hace es escuchar sirenas, helicópteros... Hay tensión constante. Y yo que estoy aquí súper lejos tengo la necesidad de llamarlos constantemente para ver si están bien", añade.

Vanesa está convencida de que lo ocurrido no obedece a una "crisis migratoria espontánea", sino a algo que ha sido "orquestado desde Marruecos". "Tengo la sensación de que puede haber un paso más y a mí me preocupa mi familia. La gente que ha llegado está allí, pero, ¿para qué? Tengo la sensación de que hay algo más por parte del Gobierno de Marruecos", sospecha esta técnico de laboratorio.

Cuando se le pregunta por la solución, la ceutí es tajante: "Creo que la solución es llevarlos uno por uno a la frontera. Si quieren emigrar que lo hagan legalmente. No puedes invadir una ciudad que te está acogiendo... No puedes imponer tu ley. La solución es que se vuelvan", dice con rotundidad. "Entiendo que a los menores tendrán que trasladarlos a la Península, porque Ceuta tampoco creo que tenga la capacidad de acogerlos a todos ellos. Es inasumible", añade.

Esta trabajadora del Cunqueiro saca la cara por sus vecinos ceutíes: "Les han dejado solos. Los migrantes que han venido tienen sus necesidades cubiertas, les han puesto carpas, les dan comida... Poco más se puede hacer con los recursos que tiene la ciudad. Pero, de los ceutíes, ¿quién se preocupa? Nadie", critica. "La vida que conocíamos ya no la tenemos, no existe. La han tenido que adaptar a los que han venido. Y esto no creo que esté solucionado en unos meses, va para largo", anota antes de concluir: "Me gustaría que esto no se olvide, porque pasa que llega otro tema y lo que un día era noticia, luego ya no. Lo que ocurre en Ceuta es más grave de lo que puede parecer. Pido a la gente que no se olvide de Ceuta".