Situación dramática en la rúa do Santo, en la parroquia pontevedresa de Lourizán, en donde varios vecinos se han quedado prácticamente aislados tras el colapso de canalizaciones por la lluvia. Además, el agua acumulada se ha mezclado en las últimas 24 horas con lodos y aguas residuales.
Durante la mañana de este pasado lunes y, como viene siendo habitual, la rúa do Santo volvió a inundarse como consecuencia de las copiosas lluvias, una situación que sus vecinos sufren con frecuencia. Al mediodía, las canalizaciones de aguas residuales de la zona desbordaron y, con el paso de las horas, el agua acumulada se convirtió en una espesa balsa de lodo que dificulta la entrada y salida de las viviendas, dejando a los residentes prácticamente aislados.
Ya este martes, pasadas las 10:00 horas y tal y como recogió Europa Press, los vecinos denunciaban que el nivel del agua todavía no había descendido por completo, manteniéndolos casi incomunicados desde hace cerca de 24 horas.
Riesgos sanitarios
Además de los problemas de movilidad en los que ha derivado esta situación, los vecinos han alertado de riesgos sanitarios, pues, tal y como han advertido, estos lodos, mezclados con aguas residuales, podrían ser peligrosos.
Los residentes aseguraron haber solicitado el preceptivo análisis al Seprona para evaluar la contaminación, y reclaman medidas urgentes. La comunidad vecinal denuncia que persisten los errores de diseño en la red de saneamiento, agravados por la acumulación de lodo y residuos procedentes de riachuelos cercanos, sobre todo cuando crece su caudal en épocas de lluvia. "Uno de nuestros vecinos no pudo acudir a una prueba médica importante debido a esta situación. Esto es inaceptable y vamos a exigir responsabilidades", explican los afectados.
La rúa do Santo se ha convertido en un punto crítico cada vez que llueve con persistencia. Los vecinos recuerdan que ya han solicitado en múltiples ocasiones a la Xunta y al Ayuntamiento de Pontevedra que tomen medidas para evitar estos episodios.
Tras cada inundación, el agua retrocede, pero deja tras de sí barro y un olor nauseabundo que hace aún más dramática la experiencia.
Para los residentes, los anegamientos se han convertido en un problema crónico. Piden que Augas de Galicia estudie soluciones similares a las que se prevén en el centro urbano para contener las crecidas del regato Valdecorvos, buscando que la rúa do Santo deje de ser un riesgo recurrente para quienes viven allí.
