César Sánchez Ballesteros preside Feprotur, la Federación Provincial de Turismo y Hostelería de Pontevedra, entidad sin ánimo de lucro que aglutina al sector en toda la provincia y cuya sede se encuentra en la ciudad olívica.
En los últimos años, además, se han incorporado a la federación empresas relacionadas con el sector turístico -navieras, agencias o sociedades relacionadas con el alquiler de coches o bicicletas, entre otros-.
La función de esta entidad es, principalmente, generar sinergias entre todos sus miembros y favorecer contactos, además de otro tipo de batallas relacionadas con el ámbito legal, normativo o salarial.
Casi un mes después del fin de la Navidad de Vigo y con los datos del INE en la mano, Sánchez Ballesteros analiza con Treintayseis el estado del sector en la urbe olívica.
¿Qué valoración hacen de los últimos datos alusivos al sector por parte del INE?
Seguimos los datos, pero los vemos con cierta perspectiva. Como todas las estadísticas, todo depende de cómo se quieran mirar. Cuando hablamos de turismo hay que diferenciar: Una cosa es el número de visitantes, es decir, gente que viene a la ciudad, por ejemplo, a ver las luces. Esto es, precisamente, un gran diferencial. Ha sido todo un fenómeno que creo que habrá que estudiar en las escuelas de márketing. Además, va a seguir teniendo mucho peso a nivel turístico en la ciudad. Otra cosa son las pernoctaciones, que esos son los que se consideran técnicamente turistas. Como te decía, en las luces hay muchos visitantes de día, por ejemplo, los procedentes del país vecino Portugal, que muchos se volvían en el día en los mismos autobuses. Con todo, todos son bienvenidos, como los que vienen a un concierto o evento.
¿Qué consideran importante para seguir dinamizando el sector?
Pues romper con la desestacionalización. Uno de los grandes problemas es que el sector trabaja mucho en verano, pero no tanto el resto del año. Pero se ha ido mejorando. Un hándicap tremendo son las infraestructuras para llegar a Vigo. Tenemos muy pocas frecuencias, falta de conexiones y muchas dificultades en este sentido.
César Ballesteros, presidente de Feprotur.
¿Existe descontento con cómo beneficia el efecto de las luces a los locales de hostelería? Es decir, si beneficia más al centro que a los barrios.
Descontento, no. Yo creo que cuando alguien monta un bar sabe dónde lo monta y qué tipo de perfil de cliente tendrá. Si no estás en el centro y estás más aislado, pues sabes que ahí movimiento turístico vas a tener poco. Del mismo modo, es importante el tipo de establecimiento comercial que montes, porque la tipología de cliente que viene a ver las luces no va a ser el perfil de todos.
Antes del fenómeno de las luces, durante el que se habla de llenos al 100%, ¿qué porcentaje de ocupación había en fechas como la de la Navidad?
Pues muy baja o casi inexistente. No se llegaba al 20% de ocupación. Vigo al final era un gran emisor de turismo y no venía nadie. Las cenas de Navidad sí que se notaban.
En cuanto a la hostelería, ¿encaramos una nueva era con el incremento de franquicias?
Hay relevo generacional, y mucha gente que abre y cierra negocios, generalmente, por el desconocimiento del sector. Surge una oportunidad que es franquiciarse, pues con esta opción hay un planteamiento bastante estandarizado y baja lo que sería la incertidumbre. El cliente también sabe a dónde va. Si hablamos de productos estandarizados, por ejemplo, una hamburguesa, sale más rentable hacerlo a través de franquicia.
¿Pueden pasar de moda más rápido estas franquicias?
Claro, después de que la gente vaya a probar el producto ya depende de esos comensales el volver o no. Hay un periodo de adaptación.
¿Son el futuro o hay una vuelta a lo tradicional?
Yo creo que debería haber variedad y en Vigo la hay. Yo creo que esto es lo que seguirá existiendo: Desde los furanchos legales a un Estrella Michelin. Aquí hay muchísimo donde elegir y el casco vello es un ejemplo. La calidad, además, es espectacular. Está llegando gente nueva con muchísima ilusión. La gente cada vez está más formada.
