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Pedro Pestana no alardea de carácter localista, pero hizo algo especialmente necesario en los tiempos que corren: deslocalizar un gran proyecto de una gran ciudad como podría ser Madrid o Barcelona, y crear en Vigo, una urbe más pequeña pero con gran potencial y oportunidades, una empresa que, apenas una década después, se revalorizó hasta los 122 millones de euros.

Así, Marosa, especializada en la gestión de facturación electrónica, impuestos indirectos y gestión de datos fiscales; tenía DNI vigués, al igual que su fundador, natural de la zona de Canido, en Vigo. Tras el esfuerzo encomiable de todo un equipo, ubicado en la ciudad olívica, el proyecto ha pasado a formar parte de la líder mundial Wolters Kluwer, cuyo objeto social es la información profesional, soluciones de software y servicios.

En Galicia suena mucho estos días el nombre de este licenciado en Derecho y apasionado por el desarrollo de nuevos proyectos. No es para menos: sorprendió a sus 120 empleados al repartir entre ellos cuatro millones de euros, procedentes de los beneficios de la venta.

Las oficinas de Vigo recibieron una doble noticia: la venta, por un lado, y los bonus, por el otro. Para Pedro supuso "emoción" y también "felicidad". Asegura que era el momento de hacerlo: "No todo el mundo puede, ni es posible llegar a acuerdos sobre esto cuando hay varios socios. Yo pude, era la oportunidad, y lo hice", declara a Treintayseis el empresario vigués. "Marosa creció muy rápido, el equipo soportó esa presión y quise reconocerlo", añadió.

Pero, ¿cuál es la historia de este emprendedor de Vigo? Nacido en la urbe olívica en 1984 y padre de dos hijos, se formó en el Colegio Estudio y de ahí pasó a licenciarse en Derecho en Madrid y a completar su currículum académico en países como Estados Unidos o Francia. Está llamado a ser uno de los grandes valores del ecosistema empresarial gallego.

Pedro Pestana, CEO de la start-up viguesa Marosa. Pedro Pestana

Un emprendedor, ¿nace o se hace?

Yo creo que se hace.

¿Qué cualidades debe tener o cuál debería ser su perfil?

Pues mira, habiendo visto muchos te diría que hay de todo. Lo que me he encontrado a menudo es cierta iniciativa en el trabajo, en el día a día. Te tiene que dar igual lo que piensen los demás, al menos un poco.

¿En el trabajo o en general?

En la vida. (Ríe) Si estás muy pendiente de eso, o tienes mucho miedo del fracaso o del qué dirán, al final esto te perjudica porque no te mueves.

¿Siempre tuvo claro que quería emprender?

Para nada. Pero tuve un buen primer jefe que me animaba siempre a hacer cosas nuevas. Siempre que yo le proponía una idea él me decía que sí. Además, me puso en un puesto en torno al que se estaba creando toda una nueva área. Yo era el responsable y eso fue una suerte. Me encantaba. Eso me hizo emprendedor.

Siempre se habla del emprendedor de éxito, pero, ¿debería hablarse más de los fracasos que llevan al aprendizaje de los emprendedores de éxito?

Sí, totalmente. A nivel aprendizaje, los errores son los que más te enseñan. Muchas veces, cuando se ve hacia atrás, solo se ven los aciertos, pero hay muchos errores por el camino. Uno va corrigiendo su dirección en función de los errores y así se va a acercando a acertar. Te diría, incluso, que el propio mérito es cuestionable, la suerte influye. No es todo, pero influye. En los negocios, a veces da en el palo y entra y otras da en el palo y sale. Si trabajas más tienes más suerte, pero la suerte influye. Pero sí, estoy totalmente de acuerdo. Si se hablara más de los fracasos la gente se animaría más a empezar y a emprender. Además, hay fracasos que son normales y éxitos que tampoco tienen mucho mérito. Tú si empezaste una empresa de restauración en enero de 2020 te arruinaste, porque luego nos encerramos en casa todos durante un año, pero si abriste una de ecommerce en esa misma época te forraste. Ni lo hiciste muy mal en una ni muy bien en la otra.

¿Cómo fue su camino hasta llegar a Marosa?

Pues mira, estuve 15 años de Erasmus (bromea). Estudié Derecho en Madrid, luego hice un máster en Fiscalidad Internacional y en Programación. Me fui a Francia de Erasmus y a Bruselas, en donde fui becario en la Unión Europea. Después a Singapur, en donde hice Fiscalidad y Tecnología y, de ahí, a Londres. Allí estudié un máster y empecé Marosa. Yo solo como autónomo y con un cliente temporal. Luego empezó a crecer la cosa. Antes de esto monté una ONG que sigue funcionando a día de hoy.

Equipo de Marosa. Cedida

Después de viajar por todo el mundo, decidió volver a su ciudad natal y apostar por ella.

Yo sabía que me quería volver a España. No sabía si a Madrid, en donde tenía hermanos, o a Vigo. No fue una decisión de negocio. Mis padres estaban aquí y Vigo es la ciudad en la que crecí. Me veía haciéndome mayor aquí, así que me vine. Luego el negocio acompañó y creamos equipo en Vigo. ¿Podíamos haber conseguido más clientes estando en Madrid? Pues posiblemente, pero Vigo también tuvo muchas ventajas. Y el equipo también estuvo más unido por ser de aquí. No tenemos mucha rotación.

¿Siempre trabajó con la mira puesta en la expansión que acaba de lograr?

Sí. Si leo el plan de negocio inicial, ya estaba el plan de llegar, como mínimo, a 70 personas. Mi idea de negocio era crecer. Ambición siempre tuvimos y seguimos teniendo.

¿Hubo varias ofertas encima de la mesa y ustedes decidieron decantarse por Wolters?

Ofertas como tal, no. Lo que sí hubo y es común fueron conversaciones con otros interesados. Esas conversaciones van más lejos o menos. Y sí que hubo otros interesados. Marosa hace algo muy concreto, muy nicho, y se complementa muy bien con otros sectores de la fiscalidad. Además, para un cliente muy concreto que es la multinacional.

¿Qué es lo que ha cambiado en esta nueva etapa, tras la venta?

Vamos a ampliar la oficina y se contratará a más gente. Respecto a mí, yo sigo trabajando en Marosa y en Vigo. También tenemos equipo en el extranjero, aunque la central sea Vigo.

Oficinas de Marosa en Vigo Cedida

¿En qué proyectos le gustaría trabajar a medio o a largo plazo?

La venta de una empresa propia es un momento vital que hay que asumir. Y en eso estoy. Son años con un propósito muy intenso y cuesta encontrar otro.

¿Cómo ve el ecosistema empresarial gallego?

Se mueve mucho y se están haciendo grandes cosas. Hay mucha empresa tecnológica y en torno al startup que se mueve. Podría ser mayor y se podrían crear iniciativas enfocadas a negocios tecnológicos que hayan funcionado en esos países.

¿Por qué pasaría ese crecimiento?

No lo sé tampoco yo. A mí me encantaría ayudar a otras startups del Galicia, del norte de España y del norte de Portugal. Pero mira, fíjate en Málaga. De la venta de una empresa a Google se fue creando un ecosistema y con mucho y buen apoyo del Ayuntamiento de Málaga se ha creado un ecosistema de lo mejor de España.