Unas 8.000 personas según la organización se sumaron a la San Silvestre viguesa, una carrera que, más que una competición deportiva, es una tradición de lo más divertida para despedir el año.
Entre el pelotón, minions, folclóricas, "caballos", bailarinas ochenteras e, incluso, un miniestadio de Balaídos en la cabeza de un corredor. La San Silvestre volvió a ser una carrera para todas las edades: Hubo quien participó desde su carrito de bebé y quien lo hizo, incluso, desde su silla de ruedas. También acudieron decenas de perro-corredores, fieles compañeros de vida, incluso, cuando hay que dar el callo.
Abel Caballero ejerció, como viene siendo habitual, de maestro de ceremonias, y apretó el gatillo que marcaría el inicio de la prueba pasadas las 12:00 horas del mediodía y tras recibir el "ok" de las fuerzas y cuerpos de seguridad locales.
San Silvestre viguesa 2025.
Por delante, un recorrido de 4,5 kilómetros que discurrió por Policarpo Sanz, García Barbón, Rosalía de Castro, Serafín Avendaño, Areal, Pontevedra, Marqués de Valladares, Carral, Cánovas del Castillo, Mestre Mateo, Teófilo Llorente, Real, Méndez Núñez, Rúa Alta y Elduayen para terminar de nuevo en la Puerta del Sol.
La prueba tuvo, de nuevo, un carácter solidario, pues los participantes donaron antes del comienzo de la carrera alimentos no perecederos para el Banco de Alimentos de Vigo.
