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El mal estado del césped de Balaídos, afectado por la presencia de un hongo, ha llevado a la suspensión del primer encuentro liguero que, este domingo, a las 21:30 horas, iba a enfrentar al Celta con el CA Osasuna.

La nueva fecha elegida para la disputa -y así lo ha comunicado el Celta a sus aficionados este jueves- es el 27 de agosto. En el caso del equipo olívico, apenas tres días antes del encuentro ante el Bilbao, que también se celebrará en Vigo.

El Osasuna ha querido reconocer "los esfuerzos" del club local para tratar de solventar la situación, sin embargo, ha declarado que el equipo navarro "es el más perjudicado" por causas que, además, "les son ajenas". Por lo anterior y a través de un comunicado, el equipo navarro declaró haber acordado con el Celta la celebración del encuentro en septiembre, coincidiendo con el parón de selecciones.

Sin embargo, finalmente, no será el próximo mes cuando tenga lugar el partido, sino el próximo día 27. Una decisión contra la que los visitantes han protestado acusando a LaLiga y a la RFEF de adoptar una decisión "unilateral" y siendo conscientes, según el Osasuna, del acuerdo entre ambos clubes.

"Obligan a Osasuna a jugar un partido el lunes 24 de agosto y otro el jueves 27, con desplazamiento incluido, sin haber admitido siquiera la posibilidad de adelantar el encuentro Osasuna-Levante del 24 de agosto para dar más días de descanso. Es decir, el equipo más perjudicado por la suspensión del encuentro por causas totalmente ajenas a él es, de nuevo, el más perjudicado en el nuevo señalamiento", han censurado desde el club navarro.