Sudáfrica será siempre recordada como el país donde España se proclamó campeona del mundo de fútbol en 2010 con una generación que también sumó dos Eurocopas, pero el germen de aquel equipo fue el primero que hizo historia, 11 años antes, logrando el primer Mundial de la historia de la selección española.
También fue en un país africano, Nigeria en este caso, y en categoría sub 20. De aquella selección, salieron dos jugadores que resultarían clave para la historia del fútbol español, como son Xavi Hernández, en aquellos años ya una de las grandes promesas, e Iker Casillas, que fue suplente de Aranzubía pero que fue decisivo en los cuartos de final ante Ghana y que, en Sudáfrica, sería el encargado de levantar la Copa del Mundo con el brazalete de capitán.
Pero aquella selección contaba con jugadores gallegos que también fueron protagonistas del torneo.
Pablo Couñago, Bota de Oro
Couñago y Colsa celebran la victoria en el Mundial de Nigeria.
Especialmente, Pablo Couñago. El delantero de Redondela fue el '9' titular y terminó como máximo goleador del campeonato, con 5 tantos, empatado con el maliense Dissa. La Bota de Oro y el Balón de Bronce del Mundial fueron el premio a una de las grandes promesas de la cantera celeste.
Había debutado con el primer equipo con 17 años en la Copa del Rey ante el Racing de Ferrol marcando el único tanto del equipo. A Nigeria viajó estando cedido en el Numancia y también jugaría a préstamo en el Recreativo de Huelva. En 2001, después de no ser capaz de tener continuidad en el Celta, se marchó a Inglaterra.
Fue uno de los pioneros futbolistas españoles en la liga inglesa; en el Ipwich Town encontró su mejor fútbol y jugó en ligas exóticas como las de Vietnam, Hong Kong o Finlandia. Terminó su carrera en 2019 en el Choco, equipo de su Redondela natal.
Pablo Coira, del Celta a Emiratos
Pablo Couñago y Pablo Coira.
El dueño de la banda derecha de aquella selección también tenía acento gallego. Pablo Coira, nacido en Villagarcía de Arousa, había debutado un año antes con el Compostela en Segunda División, y su actuación en Nigeria lo situó en el radar del Celta. En Balaídos ocupó un papel secundario por detrás de Velasco, que era el lateral titular indiscutible.
En 2003 fichó por el Alavés y en su carrera también pasó por la liga griega y la húngara. Después de dejar el fútbol en activo, se pasó a los banquillos; primero, en la Spanish Soccer Schools en Dubái, dirigida por Michel Salgado, después, en el equipo creado por el gallego, el Fursan Hispania FC, donde ha ejercido de entrenador del primer equipo, de las categorías inferiores y hasta de jugador de campo en los inicios del club.