El Centro de Formación Profesional Montecastelo de Vigo sigue afianzando su prestigio en el apartado de la robótica y la tecnología con proyectos como el presentado este martes: El proyecto de innovación Clinicbot de automatización inteligente del laboratorio clínico.
Se trata, concretamente, de un plan tecnológico que permite la selección, clasificación, y almacenamiento de muestras biológicas almacenadas en tubo. El alumnado del Ciclo de Robótica y Automatización Industrial del CFP Montecastelo lo ha venido desarrollando, junto a otros dos centros españoles y empresas, a lo largo de los últimos dos años y al amparo de los fondos NextGenerationEU.
"El laboratorio clínico automatizado está pensado para trabajar con personas en laboratorios clínicos de muestreos", precisa Martín González, uno de los alumnos del ciclo. "Los robots colaborativos están diseñados para trabajar con personas. Sus sistemas de seguridad están ideados para ello", anota.
Los robots colaborativos existen, tal y como indica el alumno, pero, por el momento, no están optimizados para la producción en masa. En la implantación en sectores como la medicina también es una cuestión "un poco verde", según precisa el alumno, pero el proyecto busca, principalmente, mostrar sus ventajas.
El robot.
Funcionamiento
El proyecto Clinicbot tiene en la ciudad olívica uno de sus tres vértices. Más concretamente, la estación viguesa se ha encargado de la primera fase del laboratorio inteligente: Los tubos clínicos llegan a una mesa en la que el robot, con una detección previa por cámara, los selecciona y los traslada a unos rodillos. En estas estructuras, además de advertirse el color, se registra también un código de barras. La información anterior se traslada a una base de datos. El último paso es la clasificación según el color.
Martín mostró su orgullo por ver "cómo somos capaces de, con toda la formación, llevar a cabo un trabajo real, es muy satisfactorio".
Un momento de la presentación en Montecastelo.
"Un éxito absoluto"
Por su parte, Iván Álvarez, profesor y coordinador del proyecto, lo calificó de "éxito rotundo" pues "tenemos un tiempo limitado para hacerlo y es relativamente complejo, porque implica construcción, desarrollo de hardware, del cuadro de control, pero también programación, coordinación y comunicación entre las partes implicadas".
"Hemos llegado a tiempo y hemos cumplido con el objetivo", remarcó Álvarez, quien precisó a Treintayseis que, además de Montecastelo, participan en el proyecto el IES Saenz de Buruaga (Mérida) y la Escola Municipal de Treball de Granollers. Estos dos centros han asumido, dentro del proyecto, la parte de analítica. Además participan también las empresas Universal Robots y Coveless.
Presentación del proyecto en el CFP Montecastelo.
Por último, la aplicación real del proyecto dependería, según el docente, de una ampliación del trabajo y del tiempo para convertir el prototipo en un proyecto viable para un laboratorio clínico.
Este proyecto ha sido una realidad gracias, entre otros, a los alumnos Adrián Aguirre, Miguel Ángel Alonso, Tomás García, Martín González, Biel García, Iu Palau, Oriol Turrull, Marc Galimany, y Víctor Paul Rodríguez.
