Víctor García llegó a Galicia hace ocho años y, desde entonces, se ha ido convenciendo poco a poco de la posibilidad de que en otra vida fuera gallego. Natural de Perú, quiso jugar "a la aventura" a la hora de dejar su tierra y cambiar su rumbo vital, pero encontró en la comunidad gallega y, concretamente, en Vigo, el lugar en el que desarrollar su proyecto de vida. Su familia terminó por venirse con él y aquí se ha hecho con la estabilidad y el amor. "Galicia me atrapó", reconoce.
Amor es, precisamente, lo que este peruano de 32 años siente por Galicia, por el gallego, por la cultura popular y por los instrumentos tradicionales gallegos: "Yo escucho la gaita y lloro, se me pone la piel de gallina. Me traslada a otro sentir, no sé cómo explicártelo", asegura. Aunque ese sentimiento es mucho mayor si la que suena es Ana Kiro: "¡Me encanta, la adoro!", dice ilusionado.
Víctor no quiso ser un ciudadano más. Este graduado en Comunicación Audiovisual ha querido convertirse en un gallego de pleno derecho adoptando como suyo lo que diferencia a su gente: La lengua y la cultura. Tampoco dudó en querer entremezclarse con su gente sin que el idioma fuese un impedimento. "El gallego empezó a sonar en mi vida cuando comencé a trabajar en una cafetería en Ponteareas. Muchos clientes hablaban en gallego y la verdad es que era un poco cerrado y a veces no los entendía. Al principio me hacía gracia, pero luego pensaba, 'jolín, quiero entenderlo y por qué no hablarlo'", añade.
Su interés por querer comunicarse mejor con los clientes de la hostelería, así como con la familia de su pareja, también galegofalante, llevaron a Víctor a querer aprender este idioma: "Tenía un poco de miedo a hablar por hacerlo mal, al que dirán... Yo a mi pareja le decía y le digo siempre que me hable gallego", explica.
Una mala experiencia, el impulso que necesitaba
Hoy en día, Víctor (@victorengalicia) comparte con una comunidad creciente de seguidores -entre los que se encuentran algunos escritores y músicos de la tierra-, su defensa del idioma, pero el origen de la misma fue una experiencia poco agradable: "Estaba en Príncipe intentando grabar un vídeo en gallego. Literalmente dos señoras me dijeron que por qué estaba hablando gallego, que no era de aquí, que lo estaba haciendo mal...", recuerda. "Me fui. Agarré mi teléfono y conté lo que me había pasado en el gallego que yo era capaz de hablar. Pues empezó mucha gente a apoyarme. Pensé que no tenía que tener vergüenza y ahí me volqué con Galicia y con el idioma, que es el segundo que he aprendido. Por delante del inglés", añade.
La aceptación fue tal que muchos de sus seguidores comenzaron a animar a Víctor y a regalarle libros en gallego. "Sí que recibí alguna crítica, principalmente, de gente de mi país que me decía que por qué siendo peruano tenía que hablar en otro idioma que no fuera el castellano. Trate de contestar y explicar un poco todo, cómo era la realidad en Galicia, su cultura y su gente. Pero bueno, en general la mayoría han sido siempre comentarios súper positivos", cuenta Víctor.
"Yo defiendo el gallego, me gustaría que se hablara más"
Este peruano, además de neofalante, se ha convertido en activista en favor del gallego: "Yo defiendo el gallego. No impongo que la gente lo hable. Pero me gustaría que se hablara más, por ejemplo, en Vigo", remarca. "Yo empecé a hablarlo porque quería ir más allá, tener conversaciones fluidas con la familia de mi pareja, conocer nuevas amistades y no estancarme de un lado. A mí con el gallego se me han abierto muchas puertas: En el trabajo, socialmente, en las redes sociales. He tenido la oportunidad de conocer gente que también ha venido de otros países y que también lo habla: Chinos, ucranianos, japoneses... Tengo una amiga que es ucraniana y que solo habla gallego, es que parece que es de aquí", añade.
Víctor cuenta que ha conversado en todo este tiempo con profesores, escritores como Ledicia Costas o músicos como Fillas de Cassandra, que le han apoyado en su decisión de aprender gallego. "La verdad es que me resulta difícil transmitir lo que es Galicia para mí. Es algo que empecé a descubrir y no soy capaz de detenerme. Yo no sé si en otra vida fui gallego", sugiere este peruano, que este año se ha decidido a perfeccionar su conocimiento del idioma a nivel formativo. "Quiero pasar de 'estar intentando' a hablarlo oficialmente", anota antes de terminar la entrevista con su frase favorita: "Fala galego, hoxe, mañá e sempre".
