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Dani Santalla, el fotógrafo de Ferrol que cautivó a 'Vogue': "Siempre lloro en las bodas"

Este ferrolano, afincado en A Coruña, llegó a la fotografía nupcial casi de casualidad y hoy se ha convertido en un medio de vida, que ejerce con total libertad y afán de reciclaje constante.
El ferrolano ha cosechado gran éxito con sus fotos.
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El ferrolano ha cosechado gran éxito con sus fotos.

Aunque hay mucha gente que piensa que uno de los fotógrafos de bodas del momento en Galicia es de A Coruña, lo cierto es que Daniel Santalla es uno de esos 'ferrolanos de toda la vida' a los que el amor llevó a instalarse en la ciudad herculina.

Con él nos reunimos, precisamente, en la calle de Sol para conversar sobre su trabajo en una terraza de la céntrica Plaza de Amboage. Caminamos despacio porque Dani ha sufrido un accidente hace unos meses y tiene que apoyarse en una muleta, que no ha impedido, eso sí, que el fotógrafo se vuelque en su trabajo en plena temporada nupcial.

Santalla que ha sido distinguido, durante cuatro años consecutivos, con el premio 'Wedding Awards', entre otros reconocimientos, ha visto como sus creaciones daban el salto a publicaciones de la talla de 'Hola' o 'Vogue'.

Aún con todos los éxitos cosechados, el ferrolano vive su trabajo como el primer día, ya que confiesa que la noche antes de una boda casi no duerme y, a pesar de sus seis años de experiencia, sigue llorando en las bodas.

"Soy demasiado sensible", reconoce un Daniel al que le entusiasma este trabajo al que llegó casi por casualidad. "Una buena amiga confió en mí, a pesar de que no había hecho nada así antes", explica un Santalla que admite que tenía sus dudas pero se dijo voy a probar y "si me gusta..." y así, de iniciarse, por azar, en su ciudad, pasó a realizar reportajes nupciales en lugares como Cádiz, Córdoba o Segovia.

Una profesión multitarea

Dani considera que, en su profesión, "estamos para todo" y recuerda, entre risas, una vez que tuvo que afanarse con aguja y dedal para solventar un pequeño descosido en el vestido de una novia. El estar ahí, hacer "un poco de psicólogo" y "pacificador", en un día tan importante, ayuda a crear vínculos.

Santalla confiesa que, para crear ambiente de comodidad, se mueve "como un ninja" y los novios casi no detectan su presencia. Algo fundamental para poder trabajar con total libertad porque, de los clásicos reportajes de bodas, explica Santalla, hemos dado el salto a un sector más creativo que bebe de la moda o el reportaje social.

Aunque eso sí, hay cosas que no cambiarán nunca y todas las novias siguen diciendo que "siempre salen fatal en las fotos" y, para Santalla, hasta eso tiene su encanto porque forma parte de la montaña rusa de un día único que hace que él mismo se levante, al día siguiente, con "resaca de emociones".

Al otro lado de la cámara

Daniel, que se casa con su pareja Ramón el próximo octubre, tiene claro que si tuviera que elegir una boda "me quedo con la nuestra, que va a ser estupenda" y que, en este caso, le llevará a ponerse en la piel de todos esos novios a los que ha acompañado durante años.

Al frente de la fotografía estará Graciela Vilagudín, de la que Santalla se "fía 100%" y que ya les hizo una sesión preboda para ir calentando motores, con la que, además, "estamos encantados". Eso sí, Daniel confiesa haberse sentido un poco extraño, en este nuevo papel y espera no convertirse en un "cliente repelente", en este día especial.

Una boda, para Santalla, es la "celebración del amor y no había mejor momento que este" porque con todo lo que hemos pasado, es una buena manera de reunir a sus seres queridos y demostrar a futuros clientes que casarse en pademia es posible, dando un impulso al sector que tanto le ha aportado.

Casarse en Galicia

"Galicia es muy estético" y eso ha hecho que en España se fijen en nuestras bodas, explica Dani, que considera que "tenemos una luz muy chula" que combina a la perfección con los tonos verdes y piedra que predominan en los eventos celebrados en nuestra tierra.

También está "el encanto de la lluvia" que hay que saber afrontar con filosofía y que, en su caso, le ha brindado algunas instantáneas de gran belleza.

Centrándose en su Ferrol natal, Dani explica que no está teniendo tantas bodas, en la urbe, como le gustaría. Algo que, confiesa el fotógrafo, le apena porque es la ciudad de sus comienzos y "vivía feliz aquí". Santalla rememora con orgullo que, en Ferrol, nunca se aburría y "podía salir con mi cámara a la calle y hacer fotos distintas todos los días".

Porque el joven fotógrafo aprendió a "ver la vida en imágenes", a través de los paisajes de la ciudad naval y siente mucha satisfacción cuando empresas de la talla de Inditex optan por nuestro entorno para hacer una sesión. El "salir de una nave", aporta esa cercanía que cada vez agradece más el cliente.

Santalla reivindica Ferrol, al que viene a trabajar o a disfrutar siempre que puede. "No nos vayamos a otros sitios", reflexiona el fotógrafo que añade que "tenemos espacios maravillosos" y lo único que falta es abrirse un poco más al mundo porque existe, aprecia, cierto "miedo a que nos roben lo nuestro".

Hay veces que "da la sensación de que no queremos exponer todo lo que tenemos", que "es mucho". Santalla, en este sentido, ha querido apostar por el talento local y ha encargado el diseño de su merchandising a la artista local, 'Tamara San Serif' porque aquí hay "mucha creatividad" y, explica, es importante apostar por lo nuestro, igual que le gusta que lo hagan con él.

Amor por su trabajo, su tierra y una forma de mirar que le ha valido el reconocimiento del sector, aunque confiesa Daniel, justo antes de la pandemia, se planteó bajar un poco el ritmo para evitar caer el en el automatismo, algo que no va con él.

Volver a empezar

El confinamiento le valió para reencontrase con su cámara y "volver a disparar porque sí". "Estaba en un punto en que me iba de viaje y hacía las fotos con el móvil" y "no puede ser", sentencia un Santalla que se define con una cita de Truman Capote: "Soy más de obsesiones que de pasiones".

Ahora, a pesar del accidente que le ha dejado en muletas, ha vuelto con energías renovadas y con una sensación de "volver a empezar" que aportará frescura a sus fotos y a un nuevo packaging, en el que ya trabaja para ofrecer a sus clientes cambio constante.

Un ojo inquieto, en permanente aprendizaje que siempre tiene en cuenta el más mínimo detalle: Un complemento, un toque de color, una mirada. Pequeñas cuestiones que llamaron la atención de importantes publicaciones y que le permiten trabajar con la misma libertad que les pide a los novios que ejerzan en su día.

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