La parroquia de Sabucedo, en el municipio pontevedrés de A Estrada, volvió a convertirse este domingo en el epicentro de una de las tradiciones más singulares de Galicia: la Rapa das Bestas.
La cita reunió a vecinos y visitantes nacionales e internacionales en torno a los curros, los recintos en los que caballos, yeguas y potrillos son conducidos para cortarles las crines, desparasitarlos y atender posibles heridas.
La jornada estuvo marcada por la ola de calor, que mantiene a numerosos municipios de la provincia de Pontevedra en alerta roja y que ya dejó temperaturas superiores a los 40 grados en distintos puntos durante el sábado.
En Sabucedo, donde los termómetros rondaron los 36 grados, el público recurrió a abanicos, gorras, sombreros y botellas de agua para soportar el calor mientras seguía una celebración que cada año atrae a miles de personas por la fuerza de la tradición y el pulso físico entre los aloitadores y los animales.
Pese a las altas temperaturas, los curros registraron una gran afluencia, con turistas llegados de países como Estados Unidos, Japón, Alemania o Nueva Zelanda. La organización contribuyó a refrescar al público con manguerazos e insistió durante la jornada en la importancia de mantenerse hidratado.
También asistió a la fiesta el presidente de la Diputación de Pontevedra, Luis López, quien reafirmó el "compromiso" de la institución provincial con uno de los grandes emblemas culturales y turísticos del interior de las Rías Baixas.
