La reducción del impacto ambiental continúa siendo una de las principales prioridades de la Unión Europea. Con este objetivo, las instituciones comunitarias impulsan nuevas normas que, en muchos casos, obligan a distintos sectores económicos a adaptar su actividad y modificar la forma en la que prestan sus servicios.
En este contexto, el Parlamento Europeo y el Consejo aprobaron en diciembre de 2025 un reglamento destinado a restringir el uso de plásticos de un solo uso, una medida que tendrá un efecto directo sobre los bares y restaurantes en España.
La normativa comenzará a aplicarse el próximo 12 de agosto, coincidiendo con la temporada alta del verano.
A partir de esa fecha, los establecimientos hosteleros dejarán de poder ofrecer a sus clientes sobres de plástico de un solo uso para productos como sal, azúcar, kétchup, mayonesa o aliños.
La iniciativa pretende reducir la generación de residuos y fomentar modelos de consumo más sostenibles, lo que obligará a numerosos negocios del sector a adaptar sus procedimientos.
¿Cómo se van a envasar a partir de ahora?
A partir de agosto, estos establecimientos estarán obligados a ofrecer nuevas alternativas como dispensadores rellenables, recipientes reutilizables, sobres de papel y envases elaborados con plástico compostable certificado. De hecho, hay comercios de hostelería que ya están sustituyendo las clásicas monodosis por aceiteras o tarros rellenables.
Pero el principal debate que surge con el nuevo marco legal es que supone un reto para cumplir con la higiene o la seguridad alimentaria que precisamente también impone la legislación comunitaria. Aunque se consuma menos plástico, es más complicado conservar el saneamiento en envases reutilizables o dispensadores colectivos.
Por lo tanto, existen algunas excepciones a la prohibición de venta de monodosis de plástico. Por ejemplo, para comidas destinadas al consumo inmediato -algo difícil de medir- y para hospitales o centros de salud en los que es imprescindible que se mantenga la calidad alimentaria y la pulcritud de la comida y bebidas que se sirve a los pacientes.
A partir de 2030, la UE va a endurecer aún más la normativa para avanzar hacia formatos de envasado puramente reciclables.
Así, los bares y restaurantes de España tienen más de dos meses para adaptarse e intentar cumplir con los objetivos de reciclaje y de seguridad alimentaria incluso aunque tengan que prescindir de los clásicos envasados de un solo uso.
