Durante años, los pisos construidos en la década de los 70 han sido vistos por muchos compradores como viviendas anticuadas, con distribuciones poco adaptadas a las necesidades actuales y una eficiencia energética muy mejorable.
Sin embargo, para el arquitecto y divulgador Edu Saz, estas características no son necesariamente un problema.
Al contrario: considera que este tipo de inmuebles representan una de las mejores oportunidades del mercado para quienes están dispuestos a acometer una reforma.
Saz, conocido por su canal de YouTube, donde analiza la evolución histórica de la vivienda en España, defiende que los inmuebles de los años 70 cuentan con una serie de ventajas arquitectónicas que las convierte en candidatas ideales para una transformación integral.
La principal razón tiene que ver con su sistema constructivo. En esa década se generalizó el uso del hormigón armado mediante estructuras de pilares y vigas, sustituyendo progresivamente los tradicionales muros de carga.
Esta característica permite que muchas de las divisiones interiores puedan modificarse con relativa facilidad durante una reforma.
Según explica el arquitecto, estas viviendas son "muy buenas oportunidades para transformar estas viviendas en un hogar mucho más actual", siempre que se acometan las redistribuciones necesarias.
La posibilidad de eliminar tabiques y reorganizar los espacios facilita la creación de distribuciones más abiertas, una de las tendencias más demandadas en la actualidad.
Otro de los puntos fuertes de estos inmuebles es su tamaño. Los pisos estándar de los años 70 suelen rondar los 100 metros cuadrados útiles y cuentan con amplios pasillos y distribuciones que, en muchos casos, pueden integrarse en las estancias principales para ganar superficie aprovechable.
Además, suelen disponer de cocinas y baños independientes, varias orientaciones y, en numerosos casos, ventilación cruzada.
Para adaptarlos a las formas de vida actuales, Saz recomienda reorganizar claramente la vivienda entre zona de día y zona de noche. "Una idea sería llevarnos toda la zona de día, es decir cocina, salón, comedor y demás, a la fachada principal y dejarnos para la zona trasera las habitaciones", señala.
Esta solución permite concentrar los espacios de convivencia en las áreas más luminosas de la vivienda.
En ese proceso, la cocina suele convertirse en una de las protagonistas de la reforma. El arquitecto aconseja abandonar el modelo tradicional, donde quedaba relegada a una zona de servicio aislada, y acercarla a las áreas comunes.
Su propuesta pasa por "traerse la cocina más a la zona de día con una cocina un poquito más de diseño que se utilice más y que no esté tan oculta".
Además de su flexibilidad interior, muchas promociones construidas durante los años 70 incorporaron mejoras derivadas del auge de las cooperativas de viviendas.
Esto permitió la construcción de edificios con mejores acabados y equipamientos, incluyendo terrazas, ascensores o plazas de garaje, elementos muy valorados hoy en día.
No obstante, el experto advierte de que una reforma integral debe ir más allá de la distribución. La eficiencia energética es un aspecto fundamental.
Por ello, recomienda aprovechar cualquier intervención importante para mejorar el aislamiento térmico de fachadas y cerramientos.
"Lógicamente también ver esta fachada para, aparte de mejorar los cerramientos, mejorar también esas fachadas y dotarle de algún tipo de aislamiento térmico", explica.
