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Las claves

La subida del precio del alquiler de vivienda está poniendo las cosas difíciles a quienes quieren acceder a este modelo. Sobre todo en las grandes ciudades.

Según los expertos, se debe destinar alrededor de un 30% de sus ingresos a vivienda (ya sea alquiler o hipoteca). Sin embargo, la barrera ya está siendo superada en muchos mercados.

“Cuando un hogar debe destinar el 40% o el 50% de sus ingresos al alquiler, hablamos de una situación difícilmente sostenible para la clase media y media-baja”, afirma Ricardo Sousa, CEO de Century 21 España.

Esfuerzo de las familias

En el III Informe sobre el Acceso a la Vivienda en España de Century 21 queda patente que, en España, todavía no se ha llegado a porcentajes por encima del 50%. Pero ya comienzan a acercarse a ese umbral en el alquiler.

Así, alquilar una vivienda de 90 m² exige un esfuerzo del 46% de los ingresos familiares en Barcelona y del 40% en Madrid. En otras ciudades, como Palma de Mallorca o Valencia, el porcentaje alcanza el 37% y el 36%, respectivamente.

Repasemos datos: entre 2022 y 2025, los alquileres aumentaron en todas las ciudades analizadas en el informe, teniendo incrementos que oscilan entre el 18% registrado en Pamplona y el 51% en Palma de Mallorca.

En los grandes mercados urbanos, el encarecimiento ha sido significativo en Madrid y Barcelona. En ambos, las rentas han aumentado hasta cerca de 500 euros mensuales para una vivienda de 90 m².

“El verdadero problema del mercado hoy no es únicamente el precio de la vivienda, sino el nivel de esfuerzo que las familias tienen que asumir para acceder a ella”, subraya Sousa.

Otra derivada de la actual situación es que se ha producido lo que en el informe definen como “una pérdida de calidad residencial”.

Así, la superficie accesible en alquiler se ha reducido entre 15 y 20 m² en la mayoría de las ciudades desde 2022.

En Barcelona, una familia que destine el 33% de sus ingresos a vivienda solo puede acceder hoy a una vivienda de 65 m² en alquiler, frente a los 80 m² que podría adquirir comprando. En Mérida, la diferencia entre compra y alquiler alcanza hasta 95 m².

“El acceso a la vivienda no puede medirse solo por el precio. La verdadera referencia es cuánto esfuerzo exige a las familias y cuánto compromete su estabilidad financiera. Si la tasa de esfuerzo supera el 40%, el problema ya no es coyuntural, es estructural” concluye Sousa.