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Las claves

La subida generalizada de los precios en España afecta también a los alimentos, factor que golpea fuertemente al bolsillo de los españoles. Uno de los más cotizados es el pescado, que se ha convertido que una opción inaccesible para miles de ciudadanos.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha realizado un estudio comparativo de precios de dorada, lubina, merluza y salmón. La conclusión es que el pescado fresco ya fileteado y envasado de los supermercados ha disparado su precio hasta convertirse en un 30% más caro que el mismo adquirido directamente en la pescadería.

Dato muy revelador porque históricamente siempre ha sido más caro en el punto de venta tradicional de pescado. Un servicio que, con el cambio de hábitos de consumo de los ciudadanos, se ha ido depreciando porque la sociedad opta por la inmediatez de comprar directamente piezas ya empaquetadas.

Cambios en los hábitos de consumo

El organismo, en este sentido, reivindica la importancia de la pescadería clásica. "La desaparición de la pescadería atendida reduce la capacidad del consumidor para elegir, personalizar y recibir asesoramiento especializado", recoge la OCU en un comunicado.

Y añade que la compra en el punto de venta directo es también una forma de aumentar la seguridad alimentaria a la hora de comprar pescado. "El mostrador no es solo un punto de venta: es un espacio de información, confianza y control directo sobre un producto especialmente sensible desde el punto de vista de la seguridad alimentaria".

Además, recuerdan que "en una barqueta el consumidor no puede comprobar la frescura real del pescado a través del brillo de los ojos o el color de las agallas".

También, señalan que la estandarización del servicio con el auge del pescado envasado "conlleva una pérdida de diversidad" porque las piezas tienden a desaparecer cuando "prima la logística frente a la proximidad y la temporalidad".

España es uno de los países con mayor tasa de ingesta de productos del mar. Sin embargo, el consumo de productos de pesca ha disminuido un 2,7% y el precio ha aumentado un 3,5%, según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Según esta cartera, las especies que han sufrido un retroceso mayor son el bacalao (21,1%), la caballa (21%) y la dorada (23,5%), productos que cada vez tienen menos cabida en los hogares españoles, que en cambio ahora apuestan más por la sardina y el boquerón.