La necesidad de encontrar mejores oportunidades de trabajo está llevando cada vez a más profesionales españoles a comenzar una nueva etapa fuera del país.
Andorra, gracias a su calidad de vida y a un mercado laboral en expansión, se ha consolidado como uno de los destinos preferidos para muchos de ellos.
Uno de esos casos es el de un chef español que, después de trasladarse recientemente al Principado, asegura haber encontrado una propuesta laboral difícil de rechazar.
Una oferta diferencial
Su profesión, chef, le ha abierto las puertas de un mercado donde los sueldos superan o incluso duplican los de España.
"Mi posición es alta, o sea, ronda entre los 45.000 y 50.000 euros al año. En España se cobran entre 20.000 y 25.000 euros", comenta el chef a Talent Match.
La diferencia salarial, sin embargo, no implica un cambio de funciones. "El puesto es el mismo. Lo que pasa es que las condiciones son completamente diferentes", añade.
Según el chef, la hostelería en Andorra disfruta de un reconocimiento que en España se ha ido perdiendo. "La hostelería en Andorra es mucho mejor que en España, lo que está considerado. Al final al profesional se le valora mucho más donde no lo hay", explica.
En su opinión, la escasez de mano de obra local obliga a recurrir a trabajadores extranjeros, algo que eleva la demanda y, con ella, las condiciones.
"Aquí, por desgracia, hay que tirar mucho más del extranjero que no es de Andorra. En España, como hay tantísima gente, el uso y el abuso de la hostelería siempre existe", señala.
En cuanto a la forma de trabajar, asegura que la calidad y la exigencia son similares, pero la mentalidad es diferente. "Es lo mismo, lo que pasa es que la gente viene a trabajar con otra mentalidad", señala.
En su experiencia, muchos profesionales emigran a Andorra no solo por dinero, sino también porque "están mucho mejor valorados".
El alto coste de la vivienda en Andorra es otro de los temas que menciona. "Yo no pago alquiler", dice, explicando que su empresa le proporciona alojamiento durante el primer año.
Aun así, advierte de que "no todos vienen con esas mismas condiciones", y que algunos terminan rechazando ofertas porque "es muy difícil encontrar aquí apartamentos a buen precio".
Respecto a los impuestos, el cocinero confirma que el sistema es más favorable: "El rango mío creo que está en el 10%".
Una cifra que, unida al salario, hace que su decisión de mudarse parezca, al menos de momento, más que acertada.
