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Las claves

Rubén Ariza comenzó en el oficio de la fontanería a los 16 años, aprendiendo el negocio familiar junto a su tío en el sector de los seguros del hogar. En sus inicios, su remuneración era de apenas 20 euros semanales, una cifra que él mismo justifica como "lo normal cuando estás aprendiendo".

Sin embargo, las duras condiciones laborales con jornadas de 12 horas que incluso lo llevaron a terminar en urgencias y los inevitables roces familiares derivados del trabajo, le hicieron replantearse su futuro. Así, a pesar de alcanzar un sueldo de 1.200 euros mensuales, decidió dejar la empresa.

Ariza optó por el autoempleo: rechazó una contraoferta de 1.900 euros al mes, capitalizó el desempleo obteniendo un pago único de 25.000 euros, compró una furgoneta y fundó su propio negocio. Así lo contó en el pódcast Sector Oficios.

"Hay poca ayuda"

Ariza tiene a tres empleados a su cargo y señaló que lo más complicado de convertirse en empresario es, en efecto, ser empresario: "Las hostias que te dan de Seguridad Social de que coges dinero y crees que tienes dinero y no lo tienes porque te lo quitan enseguida".

Con esto, expuso que, por ejemplo, "tengo retenciones que todavía no me pagan, han pasado tres años (...) es que es un 5% de todo lo que has facturado".

A esto agregó que "si tú tienes gente, puedes aguantar sin cobrar o tienes tu colchón y tiras de ello, pero tú todos los meses pagas la seguridad social, pagas nóminas, yo tengo una nave y tengo muchos gastos, al final es la estructura de la empresa".

De esta manera el fontanero explicó la frustración que sienten muchos trabajadores autónomos que llevan sus propias empresas y se encuentran con constantes obstáculos de la Seguridad Social

Sumando a las retenciones y numerosos pagos de la Seguridad Social, otro de los grandes problemas a los que se enfrenta como empresario son los costes: "Creo que se paga demasiado, hay muy poca ayuda al empresario".

Uno de los grandes costes a los que debe hacer frente el dueño de una empresa es el personal: "Un aprendiz, digamos un ayudante, está cobrando en bruto 1.800 euros y de ahí si le quedan a él, sin contar la Seguridad Social, no llega ni a 1.500 euros", ejemplificó Ariza.

Rubén, fontanero y autónomo: “Un ayudante cobra bruto 1800€ y de ahí le quedan a él menos de 1500€”

Además de las complicaciones ya mencionadas, el empresario comentó que otro problema es el desgaste personal y el deseo de conciliación familiar. En su caso personal, expresó que "yo mínimo echo 10 horas todos los días, desde las 7:00 de la mañana... ayer me llamó mi mujer a las 22:00 que estaba lista la cena".

En este sentido, confesó que su mujer lo ha apoyado mucho, pero siempre recordándole que debería trabajar menos, igual que sus hijos: "Entonces sí que quiero este año bajar el ritmo, porque la vida pasa muy rápido".

De esta manera, Rubén Ariza se mostró crítico con la situación de su sector afirmando que se pagan demasiados costes laborales y seguros sociales. Además de la presión fiscal, denunció la dificultad de equilibrar la vida familiar con las exigencias del oficio.