Salvi trabaja como enfermero, pero en ocasiones termina sus jornadas descansando en el asiento de su coche.
No se trata de una situación puntual ni de una elección personal, más bien una consecuencia directa del elevado coste de la vivienda en la Costa del Sol y de las dificultades que afrontan muchos sanitarios desplazados para poder trabajar cerca de su hospital.
Cada día recorre alrededor de dos horas entre San Fernando y Marbella para acudir a su puesto de trabajo.
El cansancio acumulado y las largas distancias hacen que, en determinadas ocasiones, no tenga otra alternativa que pasar la noche dentro del vehículo.
"Uno ya se ha acostumbrado, pero no debería ser así", lamenta. Su testimonio, emitido en el programa Y Ahora Sonsoles, ha puesto rostro a una realidad que afecta a numerosos profesionales sanitarios destinados en zonas donde el alquiler se ha vuelto inaccesible.
"Lo hacemos por el trabajo, pero alquilar un piso en Marbella es imposible", explica. La situación obliga a muchos trabajadores a elegir entre asumir desplazamientos agotadores o destinar una parte desproporcionada de su sueldo a la vivienda.
"Hay que decidir. Uno va y viene según las circunstancias que tenga, pero no debería ser así", insiste.
El problema, según cuenta, no solo afecta a quienes viven relativamente cerca del hospital. "Muchos compañeros que vienen de Granada o de más lejos están igual", asegura.
En su opinión, la situación es conocida dentro del ámbito sanitario, aunque las soluciones siguen sin llegar. "El hospital debería saberlo, pero no nos dan respuesta ni ayuda", denuncia.
El coste del alquiler es el principal obstáculo.
Salvi calcula que un piso en condiciones razonables en Marbella ronda actualmente los 1.300 euros mensuales, una cifra que no puede permitirse asumir incluso con empleo estable.
"Después tienes que comer, tienes gastos... Al final estás pagando para nada", resume.
De ese modo, dormir en el coche se convierte en una salida improvisada para afrontar guardias consecutivas o jornadas especialmente largas.
Aunque asegura haberse acostumbrado parcialmente a la situación, reconoce el desgaste físico y mental que implica. "Uno acaba tan cansado que al final duerme mal, pero duerme", relata.
Aun así, considera que no debería normalizarse una realidad así entre profesionales esenciales para el sistema sanitario.
El caso de Salvi refleja un problema cada vez más visible en determinadas zonas de España, especialmente en ciudades turísticas y áreas con fuerte presión inmobiliaria.
El encarecimiento del alquiler no solo dificulta el acceso a la vivienda de residentes y jóvenes, también afecta directamente a trabajadores de sectores como la sanidad, la educación o los servicios públicos.
