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Las claves

Al acabar la jornada laboral los trabajadores solo tienen una cosa en mente: fichar y salir a seguir con su día. No obstante, las prisas a la hora de irse del lugar de trabajo a veces pueden resultar en un despido.

Así, muchos trabajadores no saben que aunque la ley reconoce su derecho a no prolongar la jornada ni regalar minutos extra a la empresa, los tribunales han avalado despidos cuando se demuestra que el empleado dejó de trabajar antes de tiempo aunque salga a la hora en punto.

Esto genera una controversia sobre cuándo tiene un trabajador que dejar su puesto de trabajo para concluir su jornada, sin caer en la ilegalidad.

¿A qué hora termina mi jornada?

Acabar la jornada laboral a la hora exacta es un derecho del trabajador y va completamente en línea con la ley. Sin embargo, en ocasiones los tribunales han avalado despidos cuando se acredita que el trabajador deja de desempeñar sus funciones minutos antes de que termine su horario.

Es decir, si la jornada del trabajador termina a las 18:00 horas y sale por la puerta a esa hora exacta y se demuestra que el trabajador pudo haber dejado de trabajar a las 17:50 horas para recoger, cambiarse o preparar la salida.

De esta manera, los jueces no miran solo la puntualidad de la salida, sino si el trabajador ha estado trabajando hasta el último minuto de la jornada.

Con esto, se consideran procedentes los despidos cuando se demuestra objetivamente que el empleado recorta su jornada efectiva abandonando el puesto un tiempo antes y dejando tareas sin cubrir o desatendidas, sobre todo en casos de relevo.

Ahora bien, a pesar de que esto no está expresamente escrito en ninguna ley, la prohibición se basa en diferentes sentencias de tribunales de Justicia.

Así, por ejemplo, el Estatuto de los Trabajadores establece como deber básico del empleado cumplir con las obligaciones del puesto con buena fe y diligencia.

Asimismo, regula el despido disciplinario por incumplimiento grave y culpable, incluyendo la transgresión de la buena fe contractual y las faltas de puntualidad o de asistencia.

Con esto, no es preciso alargar la jornada laboral, el trabajador tiene derecho a irse a su hora, pero sí es obligatorio cumplir con el tiempo de trabajo, con lo cual existe una obligación de trabajar hasta el último minuto.

Teniendo esto en cuenta, si los últimos minutos se utilizan para recoger o ir preparándose para la salida, en vez de prestar servicios, podría considerarse un incumplimiento sancionable, incluso con despido procedente en ciertos casos.