Las claves
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Puede parecer algo sin importancia, pero poner una maceta en la puerta de tu piso puede acabar generando problemas con los vecinos.
Muchos no saben que la ley no permite dejar objetos personales en el rellano, aunque esté justo frente a la puerta de tu vivienda.
Y es que en un edificio comunitario, pasillos, escaleras, rellanos o zonas compartidas forman parte de las llamadas zonas comunes. Son espacios que pertenecen a todos los vecinos y deben mantenerse despejados para garantizar la buena convivencia y, sobre todo, la seguridad.
Por eso, aunque muchos consideren propio ese espacio, el rellano forma parte del edificio y tiene sus propias reglas.
La Ley 49/1960, de 21 de julio, sobre propiedad horizontal, conocida como Ley de Propiedad Horizontal, dice que no se pueden hacer cosas en las zonas comunes que molesten, sean peligrosas o estén prohibidas por los estatutos de la comunidad.
Traducido al día a día, significa que no se puede ocupar un espacio común si eso molesta, supone un riesgo o incumple lo acordado por la comunidad.
Además, el Código Civil refuerza esta idea al establecer en su artículo 394 que cada propietario puede usar los elementos comunes, pero siempre conforme a su destino y sin perjudicar el interés de la comunidad ni impedir que otros vecinos los utilicen.
En la práctica, esto implica que no se pueden colocar macetas de forma permanente en el rellano si ocupan espacio común, dificultan el paso o pueden convertirse en un obstáculo en caso de evacuación o incendio.
Y una maceta, por pequeña que sea, puede reducir el ancho de paso o provocar caídas si alguien tropieza.
Y es que aunque muchas comunidades toleran pequeños objetos decorativos si no molestan ni ocupan demasiado espacio, esa tolerancia no te da un derecho.
Muchas comunidades de vecinos lo consideran un problema, y si así está establecido en su ordenanza, puede pedir que retires la maceta en cualquier momento.
Por eso, antes de poner cualquier objeto fuera de tu piso, la abogada de Bufete Capitol, Rocío Galván, recuerda que lo mejor en estos casos es revisar los estatutos de la comunidad y hablar con el presidente o el administrador, ya que algo tan simple como una planta puede hacer que te enfrentes a tu vecino de enfrente en un abrir y cerrar de ojos.
