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Las claves

Hacienda detalla una nueva deducción en el IRPF pensada para ayudar a las personas con sueldos más bajos.

La medida busca que las subidas de salario no se pierdan por el aumento de impuestos y que quienes cobran menos puedan notar un pequeño alivio en su declaración de la Renta.

Esta ayuda no es un dinero que se ingrese en la cuenta del trabajador, sino un descuento en los impuestos que se pagan. Es decir, sirve para que la cantidad a pagar sea menor o, en algunos casos, para que la devolución sea mayor si a lo largo del año se ha retenido de más en la nómina.

De esta forma, el Ejecutivo intenta proteger el bolsillo de quienes van más justos a final de mes.

La deducción completa será para las personas que ganen hasta 16.576 euros brutos al año. A partir de ahí, la ayuda se irá reduciendo poco a poco para quienes cobren entre 16.576 y 18.276 euros.

En estos casos, por cada euro que se gane de más, se restan 20 céntimos de la deducción. Además, hay otra condición importante, y es que las rentas extra, como alquileres o intereses del banco, no pueden pasar de 6.500 euros al año.

Una de las ventajas de esta medida es que no hace falta pedirla ni hacer ningún trámite especial. Tal y como ha explicado la administración, "la Agencia Tributaria incorporará automáticamente en el borrador de la declaración de la Renta esta tramitación".

Esto significa que, si se cumplen los requisitos, la deducción ya aparecerá aplicada cuando la persona revise su borrador.

Desde Hacienda insisten en que esta iniciativa busca mantener la justicia del sistema fiscal y evitar que las subidas de sueldo acaben siendo un problema para quienes menos cobran.

Y es que, según detallan, al final, el objetivo es que los trabajadores con unos ingresos algo más modestos tengan un pequeño respiro en su economía diaria.