Las claves
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El Ministerio de Hacienda ha diseñado un incentivo fiscal con el objetivo de atraer a la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) a sumarse al acuerdo para subir el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) un 3,1% en 2026.
La reducción fiscal propuesta por Hacienda es progresiva y podría llegar a compensar hasta el 100% de la subida del SMI en el Impuesto sobre Sociedades.
No obstante, para que esto sea así es preciso que se comprometan a mantener el empleo y elevar los sueldos de la plantilla por encima del SMI.
¿En qué consiste la propuesta?
Para beneficiarse de esta deducción, las empresas deben, en primer lugar, aumentar la plantilla media con salarios por encima del SMI al final de 2026 frente al inicio del año.
No obstante, hay dos maneras de conseguir dicho objetivo: subir el sueldo de los trabajadores que cobren por debajo del SMI o contratar nuevo personal con salarios superiores a 1.221 euros brutos al mes en 14 pagas.
En las plantillas de menos de 100 trabajadores, el cambio debería afectar al menos a un trabajador; en plantillas mayores, al menos a dos.
Por otro lado, la empresa deberá mantener el empleo, es decir, no reducir plantilla; y los incrementos salariales hasta, por lo menos, 2028.
Además, los gastos de personal deberán ser superiores al 70% del total de gastos de la empresa y la base imponible en el Impuesto sobre Sociedades no puede quedar negativa después de aplicar la deducción.
Si la empresa incumple alguna de estas condiciones, podría perder el derecho a la deducción o verse obligada a regularizar lo deducido con intereses de demora.
¿Cuánto se pueden deducir?
La deducción mínima se sitúa en 0,25 euros por cada euro de incremento del Salario Mínimo Interprofesional que la empresa pague en bruto. De esta manera, las empresas que cumplan con dichos requisitos se podrán deducir un mínimo de 129 euros por trabajador.
Ahora bien, si las mejoras salariales son aplicadas a más del 15% de la plantilla, esta deducción por empleado aumenta a 518 euros.
Por otro lado, este incentivo es progresivo. Así, si la plantilla con sueldos por encima del mínimo sube menos del 5%, la empresa se deduce un 25%.
Asimismo, si aumenta entre el 5% y el 10%, la empresa se podrá deducir hasta un 50%. Si el aumento es igual o superior al 15%, se podrán deducir hasta el 100% del coste salarial correspondiente a la subida del SMI.
Con esto, la idea de este incentivo es mitigar el impacto en las empresas de los costes de la mano de obra, ofreciendo cubrir fiscalmente una parte o su totalidad de dicho coste extra. Siempre y cuando la empresa responda con más empleo y salarios por encima del mínimo y lo mantenga.
