No es la primera vez (e imaginamos que no será la última) que la influencer Marina Yers se deja caer por La Jungla al protagonizar una nueva polémica en redes sociales. Si el pasado mes de enero cosechaba una oleada de críticas al haber cuestionado la existencia del coronavirus, en esta ocasión ha agitado el avispero de Twitter por admitir abiertamente que se provocaba el vómito para sentirse mejor, un extremo que muchos han considerado una banalización de los trastornos alimentarios como la bulimia y la anorexia.

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Teniendo en cuenta la cantidad de personas que siguen a Yers, que ésta promueva y normalice estas prácticas es del todo negligente. Lo cierto es que el vídeo de la polémica, que ella misma había eliminado ya de su Instagram, fue grabado hace tres semanas, pero no fue hasta este fin de semana cuando llegó a Twitter y se hizo viral. "A mí últimamente me encanta vomitar", decía tranquilamente, añadiendo que lo hacía "una vez cada dos días" y que sentía "que me limpio por dentro".

Las reacciones a las palabras de la influencer ucraniana no se han hecho esperar y miles de personas se han lanzado a enmendarle la plana:

Incluso personajes públicos como Nagore Robles, que ha escrito que "hay que tomar conciencia de la repercusión de nuestras palabras en redes, no se puede lanzar mensajes tan graves e irresponsables", han censurado las palabras de Yers, que ha terminado por publicar un mensaje pidiendo perdón: "Gente, me disculpo públicamente ante la historia tan desafortunada que hice hace unas semanas donde decía que me gustaba vomitar. Esto obvio no es así".

Ha explicado que toma pastillas para dormir "y hace poco me enteré que como efecto secundario tiene las náuseas", se ha defendido, justificando que "muchas veces me sentía con esas náuseas y no llegaba a encontrarme bien hasta que vomitaba" y añadiendo que "cuando lo hacía, como el que se emborracha mucho y acaba vomitando la mezcla de alcohol que tiene dentro, esa persona después de hacerlo se siente mejor, ¿no? Pues me pasó igual".

Yers ha admitido que sus palabras podían malinterpretarse y por eso decidió borrar el vídeo: "Me sorprende porque es un vídeo de hace 3 semanas que vieron 2.000 personas porque borré a los dos minutos y lo sacan ahora intentando hacer daño y sacando las cosas de contexto". Además, la influencer ha publicado también un vídeo en el que admite, de nuevo, su error: "Cada uno es como es y cada uno se equivoca donde le toca equivocarse para aprender, y yo aquí estoy", ha zanjado.