La muerte de Juan Marsé dejó un reguero de pésames en las redes sociales, incluido el polémico prólogo a Últimas tardes con Teresa con el que Arturo Pérez-Reverte quiso despedirse del escritor y por el que ha recibido decenas de críticas desde el independentismo. Sin embargo, no todo el mundo ha estado igual de atinado a la hora de cantar las bondades del catalán para darle su último adiós.

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Nos referimos a la sonada metedura de pata del socialista Javier Solana, que se ha confundido de Juan a la hora de elogiar lo grande que era como persona y lo "magnífico" en su oficio de escritor. El que fuera secretario general de la OTAN, con la mejor de las intenciones, pero el peor de los resultados, cambió a Marsé por Benet, otro grande de la generación de los 50 que nos dejó en 1993:

El tuit de Solana que después borró.

No se demoró Twitter en avisar a Solana de su error y éste pudo enmendarlo eliminando su tuit. Sin embargo, las capturas de pantalla suelen ser más rápidas y, en seguida, comenzó a difundirse en la red social el fallido pésame del socialista. Llegó a manos de Pérez-Reverte que, lejos de guardárselo para sí, aprovechó la coyuntura para mofarse de él y lanzarle un buen dardo.

El escritor no da dudado en hablar de "mi Solana favorito" para decir que "nunca decepciona" y añadir, con grandes dosis de sarcasmo, que "desde que pacificó los Balcanes le sigo la trayectoria con verdadero entusiasmo":

Reverte se refiere, por supuesto, a la época en la que Solana estaba en la OTAN y ordenó, allá por marzo de 1999, los bombardeos en territorio serbio que supusieron el comienzo de la segunda intervención aliada en los Balcanes tras la que se produjo en 1995 en el conflicto de Bosnia-Herzegovina. No obstante, el exsecretario no entró al trapo con Reverte y dejó pasar la afrenta.

Eso sí, aprovechó desde su cuenta de Twitter para aclarar, en relación con su metedura de pata, que "están muertos los dos" por si no lo sabíamos. Añadió además que Benet fue "un gran amigo mío" y que a Marsé "le traté menos, pero le leí de manera más confortable". Aseguró además que "él me enseñó lo que era la burguesía catalana" y agradeció a las personas que le avisaron de su error:

No es la primera vez que a Solana le juegan una mala pasada las redes sociales. Imposible olvidar su sugerente (e involuntaria) emisión en directo en octubre de 2017. Así que, seguramente, no sea este el último buen rato que nos haga pasar.