Es habitual que vayamos ensimismados cuando subimos o bajamos en una escalera mecánica. De hecho, quien más y quien menos ha tropezado alguna vez sin darse cuenta de que nuestro escalón nos estaba dejando en el destino. Sin embargo, conviene sacudirse esa costumbre de encima y usar la plataforma poniendo los cinco sentidos.

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El Metro de Madrid ha lanzado una seria advertencia después de registrarse en la estación de Legazpi un incidente que pudo haber terminado en tragedia. Una niña iba jugando con el cepillo lateral que tienen las escaleras mecánicas y la instalación se tragó su zapatilla. Afortunadamente, una rápida intervención evitó males mayores.

Ahora, desde la cuenta de Twitter del organismo han compartido dos fotografías de la zapatilla de la pequeña, que quedó destrozada, pidiendo que no dejemos que los menores vayan solos:

Los cepillos salvan vidas

Al contrario de lo que se pueda pensar, los cepillos que incorporan las escaleras mecánicas cumplen con una función básica de seguridad y no están ahí por estética. Evitan que se enganchen prendas y objetos en las aristas de los escalones (correas, cordones, ropa) con sus consecuentes peligros. Además, nuestros pies suelen huir del contacto con ellos, así que nos mantienen en el centro de la plataforma.

Pero no siempre ha habido cepillos en estos mecanismos y las consecuencias se han pagado caras. El 18 de noviembre de 1987 una cerilla mal apagada (también se habla de un cigarrillo en algunas versiones) se coló en el interior de la escalera de la estación de metro londinense de King Cross y provocó que la escalera explotase, debido al contacto con la grasa de su engranaje y a los residuos que se acumulaban. Murieron 31 personas y 100 más resultaron heridas.

El trágico accidente sirvió para que las administraciones tomaran conciencia, se renovasen las escaleras y se incorporasen los cepillos para evitar que ningún objeto acabe entrando en el mecanismo y provocando daños. Ahora nos toca a nosotros cumplir con nuestra parte evitando los despistes y controlando a los niños que estén a nuestro cargo.

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