Cuando creemos que Elon Musk ya no puede sorprendernos con una de sus excentricidades, el magnate se saca un nuevo as de la manga. Uno de sus últimos proyectos, que lanzó al mercado hace algo más de un año a través de su empresa The Boring Company, fue un lanzallamas bautizado como Not a Flamethrower.

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Se trata de un artefacto que se sirve de cartuchos de gas para generar llamaradas de hasta tres metros y que podría sernos de mucha utilidad en un apocalipsis zombie, tal y como bromeó Musk:

El lanzallamas de Musk

En solo cuatro días se agotaron las primeras 20.000 unidades que se pusieron a la venta junto a sus correspondientes extintores, un complemento que le obligaron a incluir. Ganó más de 10 millones de dólares.

Un plagio a los Escobar

El tema es que, aparentemente, la idea de comercializar este surrealista prototipo fue inicialmente de Roberto Escobar, el hermano del famoso narcotraficante fallecido. TMZ asegura en exclusiva que los Escobar planean demandar a Musk por robarles la idea porque, aseguran, la familia llevaba años trabajando en un producto similar y desde hace algunas semanas lo venden como un juguete más a través de su web por 249 dólares.

Con algunas diferencias con respecto al de Musk, que se vende a 500 dólares más los 30 del extintor, es también un rifle alimentado por cartuchos de propano. Sin embargo, aunque fueron los Escobar quienes sacaron el producto al mercado meses después, Roberto insiste en que ellos no han copiado nada.

Afirman que un ingeniero de The Boring Company, cuyo nombre no ha trascendido, visitó la casa de la familia en 2017 durante una visita a Medellín. Roberto y el empleado de Musk se hicieron amigos y, una noche, empezaron a hablar sobre el proyecto de un lanzallamas de juguete que podría hacerles ganar mucho dinero. Dicho y hecho, solo que sin contar con los colombianos.

Una demanda contra Musk

Cuando Musk sacó al mercado el juguetito, Roberto Escobar se sintió profundamente traicionado y se puso manos a la obra para fabricar el suyo, que también está siendo todo un éxito en ventas.

Con él bajo el brazo, están barajando la posibilidad de demandar a The Boring Company por un delito de infracción de copyright y robo de ideas y de propiedad intelectual.

[Más información: Lo sentimos, no vivimos en Matrix].