"Los genios no deben morir", dijo Dalí en una entrevista concedida pocos meses antes de fallecer el 23 de enero de 1989. Si su deseo se hubiese cumplido, este sábado estaría soplando 115 velas en una gran fiesta donde no faltaría de nada: provocación, polémica, arte y excesos de ego. Cuando todavía Aída Nízar no había ni nacido para acuñar su peculiar estilo de hablar de ella misma en tercera persona, Salvador Felipe Jacinto Dalí i Domènech ya lo hacía. 

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Aseguraba en el epílogo de su vida que su "última gran hazaña" era "haber encontrado el secreto de la inmortalidad en las regiones en torno al ojo del culo". El surrealismo no solo impregnó su obra, sino también la vida del pintor de Figueras desde que nació. No en vano, tuvo un hermano mayor que murió de niño antes de que él naciese y su sombra le acompañó durante años. Sus padres también le habían puesto de nombre Salvador y cuando, con cinco años, llevaron a Dalí a visitar su tumba, le dijeron que era su reencarnación. ¿Qué podía salir mal?

Sin embargo, en este artículo no trataremos de repasar la vida de un genio al que todos conocemos, sino de imaginarnos cómo viviría en nuestros días, cuando sus relojes se ablandarían aun más marcando unas horas que parecen esfumarse más rápido que nunca mientras tenemos la mirada fija en una pantalla. Sin duda, a sabiendas de que Dalí era un auténtico friki de la ciencia, podríamos asegurar que tendría ordenador e incluso lo usaría para dibujar, eso por supuesto. Pero, ¿cómo usaría las redes sociales?

Facebook: sus amigos y los vídeos de YouTube

En 1922 Dalí llegó a la mítica Residencia de Estudiantes de Madrid para empezar a estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y era lo que conocemos hoy en día como un moderno: melena, patillas, gabardina, medias y polainas. Todo un dandi.

Allí conoció a los que después serían sus amigos: Federico García Lorca, Luis Buñuel y Maruja Mallo. Cuando se abrió Facebook allá por el 2012 el pintor localizó a todos sus colegas en el grupo de Exalumnos de la Residencia de Madrid. Le recibieron, entre risas, recordando cómo lo habían echado de la Academia poco antes de los exámenes finales por decir que no había nadie en condiciones de examinarle.

No tardó en aparecerle como sugerencia de amigo Pablo Picasso, al que conoció en 1926 cuando viajó a París para olvidar que se había quedado sin el título. Sin embargo, todos los amigos de Dalí creen que es un chapas por Facebook: "Nos bombardea con vídeos sobre la masturbación y el ADN, no para", comenta Mallo mientras Lorca afirma que "tengo sus publicaciones ocultas, prefería cuando solo hablaba de sí mismo".

Ajeno al cansancio de sus seguidores, el pintor continúa contestando ese "¿En qué estás pensando, Salva?" de su estado: "Cada mañana, cuando me levanto, experimento una exquisita alegría: la alegría de ser Salvador Dalí. Y entonces me pregunto entusiasmado, '¿qué cosas maravillosas logrará hoy este Salvador Dalí?".

Twitter: ni una semana sin ser trending topic

Una de sus máximas era aquello de que "feliz es el que provoca un escándalo" y desde que aterrizó en Twitter allá por 2012 no ha dejado de sembrar la controversia. Odiado y amado a partes iguales, lo más habitual es ver #Dalí como uno de los TT del día.

Algunos de los tuits más retuiteados del genio catalán: "Dalí es la droga, tómenme porque soy alucinógeno"; "Solo hay dos cosas malas que pueden pasarte en la vida: ser Pablo Picasso o no ser Salvador Dalí"; "Si yo fuera menos inteligente, indiscutiblemente pintaría mucho mejor"; "El canibalismo es una de las manifestaciones más evidentes de la ternura"; "La modestia no es mi especialidad. Dalí solo es bueno porque el resto de pintores son muy malos"; "La única diferencia entre un loco y Dalí es que Dalí no está loco"; "Para comprar mis cuadros hay que ser criminalmente rico como los norteamericanos", o "Dios es solo otro artista, como yo".

Instagram: money, money, money

Si hay algo que siempre le gustó a Dalí fue el dinero, así que cuando le contaron lo bien que funcionaba Instagram para vender obras de arte no se lo pensó dos veces. Desde que abrió su cuenta hace un par de años ha sumado más seguidores que las Kardashian y su cuenta corriente no deja de engordar:

Además, aunque no todos sus followers tienen la pasta necesaria para comprar una pintura suya, ninguno quiere dejar de seguirlo por sus stories:

"No había encontrado hasta ahora un método narrativo tan Salvador Dalí. Tan inmediato y, a la vez, fugaz, efímero, insulso. Lo amo", dijo el genio, que ya es todo un influencer y son pocos los hombres que se han resistido a llevar su bigote.

Tinder: con Gala llegó el amor

En agosto de 1929 Dalí conoció en París a Elena Ivanovna Diakonova, una inmigrante rusa 11 años mayor que él. Era la mujer de su amigo el poeta francés Paul Éluard, pero eso no le importó demasiado. Se había enamorado y, cuando volvió a la pensión, abrió el Tinder para ver si había suerte.

PERFIL TINDER DALI

Y la hubo, pero de milagro. La mujer no se llamaba por su nombre, sino que se había puesto Gala. Para su sorpresa, en unos minutos, hubo match. Se llegaron a casar dos veces: una civil en París (1934) y otra católica en el Santuario de los Ángeles de Girona (1958). "Amo más a Gala que a mi padre, más que a mi madre, más que a Picasso y más incluso que al dinero", dijo el pintor de su mujer y musa. Para que luego digan que en el Tinder solo se encuentran parejas sexuales...

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