Un ejemplar de delfín rosado del Amazonas

Un ejemplar de delfín rosado del Amazonas

La Jungla

La genial respuesta de una madre al profesor que calificó a su hijo de mentiroso

En La Jungla. Con solo cuatro años logró demostrarle a su profesor que los niños tienen conocimientos sorprendentes. 

Los delfines rosados existen. Parecen criaturas sacadas de algún cuento o, quizás, una invención fruto de la todopoderosa imaginación infantil; pero lo cierto es que estos animales nadan a sus anchas en las aguas del río Amazonas. No todo el mundo tiene que conocerlos y, por supuesto, solo los privilegiados los han podido ver con sus propios ojos. Sin embargo, tenemos la certeza de que no se le van a olvidar nunca al profesor que decidió cuestionar a un alumno que compartió su existencia con el resto de sus compañeros.

La tuitera Señorita Rotesmeyer (@larotesmeyer), que trabaja como maestra de infantil, ha compartido en su Twitter una anécdota protagonizada por su hijo mayor, cuando este contaba con cuatro años de edad. El niño era un apasionado de los animales marinos y contó en clase algo sobre los delfines rosas. Su profesor le cortó riéndose y advirtiéndole que no divulgase esas invenciones con el resto de compañeros. 

El crío llegó disgustadísimo a casa y se lo contó a su madre, quien propuso una actividad para que su hijo se sacase de encima las acusaciones de haber mentido y, de paso, darle una lección de humildad a su maestro: "A veces los niños son pequeños grandes expertos".

Una criatura 'mágica'

Los delfines rosados reciben el nombre científico de Inia geoffrensis y viven principalmente en el río Amazonas, aunque también habitan en las aguas de los ríos Orinoco y Madeira, en Sudamérica. Pueden llegar a medir dos metros y medio, y a pesar unos 200 kilos. La ciencia no ha podido demostrar a qué se debe la coloración de su piel y barajan hipótesis como la adaptación al medio, la propia temperatura o la presencia de capilares. Lo que sí está claro es que nacen grises y van adquiriendo ese color característico con los años, por el desgaste. 

Vienen de una familia distinta a los delfines marinos, de los que podrían haberse separado hace unos 15 millones de años. Su particular aspecto ha dado pie a infinidad de leyendas, siendo quizás la más extendida aquella que habla de que este animal, al que llaman también Boto, es una criatura mágica que puede transformarse en humano para convencer a hombre y mujeres de que se sumerjan en las aguas para visitar la ciudad encantada que está en el fondo del río. 

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