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La Jungla

Un niño rompe una estatua de 113.000€ y mete a sus padres en un buen lío

En la Jungla. El niño abrazó la estatua, que no estaba protegida de ninguna forma, y acabó tirándola. Ahora la compañía aseguradora reclama los daños a los padres.

Tener a los niños controlados no siempre es fácil. Algunos son una increíble maquinaria que genera energía de forma infinita, o al menos esa es la sensación que tienen algunos padres que algunas veces se sienten sobrepasados por el empuje de sus retoños. El problema es que en ocasiones el más mínimo despiste puede tener consecuencias complicadas, como pueden dar fe los protagonistas de esta historia, que ahora pueden enfrentarse a tener que pagar una factura de 113.000€.

La escena tuvo lugar el mes pasado en el centro comunitario Tomahawk Ridge de Overland Park, en Kansas, durante la celebración de una boda y fue captada por una cámara de seguridad. En la grabación se puede ver cómo el niño abraza a la estatua, que no estaba protegida de ninguna forma, como logra evitar que caiga durante unos segundos, pero no lo suficiente para esquivar el desastre. Otro niño observa la escena desde unos metros, en un primer momento parece que se acerca a ayudar, aunque finalmente opta por mantenerse a distancia y evitar un posible marrón.   

"Escuché mucho ruido y pensé '¿quién está gritando a mi hijo??", explica Sara Goodman a KSHB, la madre del destructor de estatuas. "Entonces vi el torso de cristal en el suelo y a alguien siguiéndome y pidiéndome mis datos personales".

Pocos días después recibieron una carta de la aseguradora asegurando que los responsables de lo sucedido eran ellos por no vigilar bien a sus hijos. "Mis hijos están bien cuidados, pero cualquiera puede despistarse", asegura, además de dudar de que la seguridad de la estatua fuese la apropiada. "Estaba en el pasillo principal, no en una habitación separada, sin plexiglass, sin protección sin atornillar, no había nada que delimitase el paso, ni siquiera había un cartel de 'no tocar'. "Mi hijo tiene pesadillas cada noche y nadie me ha preguntado cómo está, cómo tiene la cara".

Un portavoz municipal, Sean Reilly, defendió la instalación y la reclamación asegurando que "hay una responsabilidad social de no interactuar con algo que no está diseñado para interactuar. Era una pieza que nos había sido prestada y éramos los responsables. Era dinero público y somos los responsables de proteger las inversiones públicas".

Mientras tanto, la familia se enfrenta a una reclamación que no saben cómo afrontar, incluso han contactado con su seguro del hogar a ver si puede ayudar. "113.000€ es una cifra astronómica. Vamos a ver qué dice la compañía aseguradora y si lo van a llevar hasta los abogados. No lo sabemos".