Aunque a priori tendemos a pensar que los años que vivimos vienen determinados por nuestros genes no es del todo así. Los investigadores que han estudiado el fenómeno de la longevidad a fondo han observado que, en realidad, los hábitos también tienen mucho que decir. Un 20% sería genética y otro 80% la vida que llevamos.

En España las féminas lo tiene mejor que los hombres -casi el 80% de los centenarios actuales son mujeres- pero cualquier puede aplicarse el cuento de los hábitos saludables para vivir más años.

Un buen ejemplo en el que fijarse sería el modo de vida que han llevados los habitantes de las conocidas como Blue Zones, lugares específicos del planeta en los que sus vecinos viven más años. El fenómeno, que se da en cinco zonas -Cerdeña (Italia), Isla de Okinawa (Japón), Loma Linda (California), Icaria (Grecia) y Nicoya (Costa Rica)-  fue estudiado por el investigador estadounidenses Dan Buettner, que lo plasmó después en un informe que recoge muchos de los comportamientos que corroboran los testimonios de quienes han soplado muchas velas en su vida. 

Estos serían algunos de los que se pueden imitar fácilmente: 

Comer como los japoneses: sin llenar por completo el estómago

Además de las indicaciones que ya conocemos de llevar una dieta equilibrada, Junko Takahasi, la periodista japonesa que ha recogido las experiencias de sus compatriotas en el libro El método japonés para vivir 100 años explica que encontró un coincidencia en los centenarios a los que entrevistó. Todos decían seguir tres pautas básicas cuando se sentaban a la mesa: masticar bien, hacer tres comidas al día y no llenar el estómago hasta hartarse (solo hasta el 60-70%).

Ser parco con la comida (aún comiendo variado y siempre aquello que nos apetezca en cada momento) es lo que ellos consideran que les aporta mejor resultado. Lo denominan "hari hachi bu" y la técnica es bien sencilla: dejar de comer ante de que el estómago esté del todo lleno. 

El atleta japonés Hidekichi Miyazaki, de 106 años y con varios  récords mundiales en su haber, ha explicado en varias ocasiones sobre sus hábitos de alimentación: "Yo no como nada especial. Solamente mastico treinta veces cada  bocado y como poco. De esta manera, no cargo el estómago con demasiado trabajo". 

Practicar algún tipo de actividad física a diario

Según indican los gerontólogos, en edades avanzadas el buen estado de los músculos no solo es importante para llevar una vida autónoma sino que también evita caer en el síndrome de fragilidad. Es decir, un círculo vicioso que nos lleva a abandonarnos, estar menos activos, comer menos e ir perdiendo energía poco a poco.

Para combatirlo es necesario practicar algún tipo de actividad física continuada. La experiencia de los habitantes de las Blue Zones dice que no tiene por qué ser un deporte en sí mismo, sino que afanarse en limpiar la casa o mantener un huerto al aire libre podría servir. Eso sí, ha de ser de forma constante y regular.

Para iniciarse en el deporte, además, no existen límites de edad. Tao Porchon-Lynch, por ejemplo, la profesora de yoga más veterana del mundo sigue en activo a sus 98 años. No sólo da clase dos veces por semana, sino que ella misma acude a bailar con un profesor particular. Cuando en 2015 le preguntaban en una entrevista en ABC News de dónde sacaba tanta energía Tao explicaba: "Cuando despierto por la mañana, sé que va a ser el mejor día de mi vida. Nunca pienso en lo que no puedo hacer. Asegúrate de que los pensamientos positivos sean lo primero en lo que piensas en la mañana. Y nunca pospongas nada". 


Afanarse en cultivar un espíritu optimista y luchador

Tanto los habitantes centenarios de Nicoya (Costa Rica) como los de la Isla de Okinawa (Japón) presentan un ilusión por avanzar y seguir aprendiendo cada día. Algo así como un propósito de vida que les dota de esperanza y energía para enfrentarse a los obstáculos y dificultades.

La nadadora japonesa Mieko Nagaoka, de 102 dos años, no empezó a practicar esta disciplina hasta los 87 años. Al principio, como ella misma ha contado, no era capaz de recorrer grandes distancias en la piscina, pero cuando cumplió los 100 años fue la primera persona en completar los 1.500 metros a esa edad

Cuidar las relaciones sociales y familiares

En este artículo publicado en USA Today John y Charlotte Henderson, un matrimonio residente en Austin (EEUU) de 104 y 102 años, explicaban que el tiempo activo que han disfrutado tras la jubilación les ha beneficiado: "Hemos disfrutado mucho cuando John se retiró -recordaban-, hemos viajado un montón. Simplemente nos mantenemos ocupados todo el tiempo. Y estoy segura de que eso ayuda". 

Lo cierto es que, según una investigación desarrollada en la Universidad de Nueva York (EEUU), estar en contacto con otros, tener una vida social activa y sentirnos menos estresados, está relacionada con una mejor de nuestro sistema inmunológico.

Además, cuando se estudiaron las similitudes que presentaban los hábitos de los habitantes de las Blue Zones, se observó que compartían su interés por mantener lazos estrechos con sus familias: los visitaban habitualmente, los cuidaban e integraban en su vida social. 

Hacer ejercicios mentales y no perder la costumbre de leer y escribir 

En Japón, país que en 2016 volvió a batir el récord mundial de población centenaria, son muchos quienes reconocen practicar a diario actividades para hacer trabajar el cerebro como la lectura. Otro dato curioso es que la mayoría también escribía a diario: ya fuese un diario, una lista de cosas o pequeñas anotaciones. 

Tal y como recoge en su libro la periodista Junko Takahasi, los centenarios son gente resuelta que no entienden lo que es jubilarse, trabajan hasta muy tarde y disfrutan compartiendo sus conocimientos con los demás:"Siempre conservaban las ganas de saber y buscar información".