España vuelve a ser una auténtica sartén estos días y el mercurio no da tregua a los ciudadanos.
Es habitual observar a conductores que buscan aparcamiento de forma desesperada en el centro o en los barrios para entrar un segundo a un comercio y deciden dejar al perro dentro del coche, con la idea errónea de que serán solo cinco minutos y basta con bajar un dedo la ventanilla para que el animal respire.
Este comportamiento repetido constituye un grave error con consecuencias nefastas.
Esos escasos minutos bastan para desatar una tragedia en el interior del coche y provocar una sanción económica histórica para el infractor.
La clave de este asunto se encuentra en la actual Ley de Bienestar Animal.
El Artículo 24 lo deja claro, está totalmente prohibido dejar a los animales de compañía en el interior de vehículos cerrados y expuestos a las inclemencias meteorológicas que puedan poner su vida o su salud en peligro.
Aunque la normativa estatal cataloga este hecho como una infracción leve, la sanción económica es sumamente elevada.
La multa oscila desde los 500€ hasta los 10.000€. Las fuerzas de seguridad del estado pueden aplicar de forma sistemática el tramo máximo de la sanción en ciudades como Sevilla, debido al riesgo real de muerte que sufren los animales por las temperaturas extremas de la ciudad.
Los datos de los expertos asustan a cualquiera. Con una temperatura media de 35°C en la calle, el interior de un coche cerrado se convierte en un horno y alcanza los 43°C en solo 10 minutos.
Si el tiempo de espera se alarga a los 20 minutos, el termómetro roza los 48°C.
Dejar la ventanilla un poco abierta no sirve absolutamente de nada para rebajar el calor.
Además, los perros no sudan como los humanos, el calor corporal se regula únicamente a través del jadeo y las almohadillas de las patas, por lo que el cuerpo del animal colapsa muchísimo antes que el de una persona.
La situación se complica todavía más si el desenlace es el peor posible. Si el animal sufre lesiones graves o fallece por el golpe de calor, la multa administrativa desaparece y el caso pasa directamente a la vía penal.
En ese escenario, el conductor se enfrenta a un delito de maltrato animal, con condenas que pueden llegar hasta los 24 meses de prisión y la inhabilitación para la tenencia de mascotas.
Ante la situación de encontrar a un perro atrapado en un coche al sol, se debe mantener la calma y no romper la ventanilla por cuenta propia, ya que el propietario podría interponer una denuncia por daños.
La solución es llamar de inmediato a la policía. Los agentes se desplazarán de urgencia, rescatarán al animal y tramitarán la denuncia al dueño en el acto.
