El futuro edificio del Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea (CE) ubicado en la Cartuja de Sevilla empieza a tomar forma.
El alcalde de la ciudad, José Luis Sanz, ha visitado este martes las obras. Unos trabajos que, tal y como ha confirmado, van a plazo. Se espera que las labores hayan finalizado a finales de 2027, convirtiendo así a la ciudad en "un espacio de referencia para toda Europa". El espacio ha contado con una inversión de casi 40 millones de euros por parte de la CE.
Esta estructura acogerá a 400 investigadores que realizan estudios de investigación para las políticas económicas, como los fondos de Recuperación y Resiliencia, la Ley de Servicios Digitales o la de Inteligencia Artificial.
Según ha indicado el Consistorio hispalense, se trata del primer edificio de energía neta positiva de la Comisión Europea. El mismo "compensará las emisiones de CO2 a la atmósfera asociadas a su construcción y operación". Además, está previsto que genere la energía necesaria para garantizar su autosuficiencia.
Sanz ha visitado el solar del antiguo Pabellón de los Descubrimientos, lugar en el que se está levantando el centro, con la compañía de Bernard Magehann, director general del JRC.
Para el regidor municipal, la construcción de este edificio supone "reforzar la imagen de innovación y sostenibilidad" de la urbe.
Así será el edificio
El edificio se inspira, señalan desde el JRC en "el entorno y las soluciones tradicionales de Sevilla. Así, con una cúpula "compuesta por pérgolas fotovoltaicas" se da sombra a "una plaza, un jardín y al mismo edificio, posicionado en diagonal".
Además, añaden las mismas fuentes, esas pérgolas "ligeras y de forma cuadrada, se apoyan sobre columnas, que van cogiendo altura para crear un espacio al aire libre abierto al público".
El diseño prioriza el uso de materiales de origen local, como la piedra caliza, madera o cerámica. Tiene como objetivo la compensación íntegra de las emisiones y su huella de carbono, incluyendo las de su construcción, fundamentalmente gracias a la generación de energía eléctrica fotovoltaica que sobrepasará con creces las necesidades propias de funcionamiento, convirtiéndolo en el primer edificio de esta escala de las instituciones europeas con cero emisiones netas.
En su interior, contará con una zona de reuniones y espacios sociales en la planta baja, mientras que las oficinas y las unidades de investigación ocupan las plantas superiores. La configuración propuesta está diseñada para ser flexible y adaptable en función de las necesidades futuras.
