Lola y Daniel, la familia que ha recuperado la centenaria Venta de Antequera, posa para la entrevista a EL ESPAÑOL de Sevilla.

Lola y Daniel, la familia que ha recuperado la centenaria Venta de Antequera, posa para la entrevista a EL ESPAÑOL de Sevilla. Salvador López Medina

Sevilla

De la Fuente Rojas, la familia que ha recuperado la centenaria Venta de Antequera que acogerá toros de la Feria tras 40 años

Tras su reforma hace más de una década, en la actualidad, el emblemático espacio acoge unos 70 eventos al año, entre bodas y celebraciones.

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Si las paredes de la Real Venta de Antequera de Sevilla hablaran, podrían contar cómo el torero Ignacio Sánchez Mejías se las ingenió, junto a Rafael Alberti o Gerardo Diego, para dar forma a la famosa Generación del 27.

O cómo idearon conocidos bodegueros de Jerez como los González Byass, los Osborne o los Domecq, convertirla en un auténtico pabellón regionalista andaluz para promocionar sus vinos en la Exposición Iberoamericana de 1929, que marcó un antes y un después para la capital sevillana.

También cómo el rey Alfonso XIII le concedió el título de Real tras su visita o cómo Juan Belmonte, Pepe Luis Vázquez o Antonio Bienvenida contaban sus andanzas en los ruedos, o cómo los mejores cantaores se dejaban los metales de sus gargantas.

Y, por supuesto, cómo sus corrales acogieron el manifiesto de los toros durante décadas para que el público los contemplara en un ambiente muy taurino antes de ser conducidos por una treintena de caballistas para su lidia en la Real Maestranza durante la Feria de Abril.

Esto último volverá a ser una realidad 40 años después de que se perdiera esta tradición. La próxima primavera entre cinco y siete corridas harán parada obligatoria unos días antes de ser lidiados en la Real Maestranza. Eso sí, a la plaza llegarán en camión.

Foto antigua de los corrales de la Venta de Antequera en Sevilla.

Foto antigua de los corrales de la Venta de Antequera en Sevilla. Cedida

Este hecho lleva casi 15 años siendo una quimera para sus actuales dueños, Lola Rojas y Daniel de la Fuente, desde que comenzaron a rehabilitar el enclave de 15.000 metros cuadrados, que encontraron en un pésimo estado de conservación.

El negocio fue fundado en 1916 por Carlos Antequera, que había sido mozo de espadas del diestro sevillano Antonio Fuentes y un visionario de la época. Mandó a sus hijos a estudiar a Inglaterra y uno de ellos consiguió darle un impulso al enclave convirtiéndolo en el refugio predilecto de toreros y ganaderos.

Antequera comenzó su andadura como una pequeña bodeguita frente a la Catedral de Sevilla. Después adquirió los terrenos donde erigió la primera Venta, un espacio de aproximadamente diez mil metros cuadrados situado cerca del estadio del Betis, para crear un remanso de paz para los viajeros en ruta hacia Sevilla.

Precisamente fue su hijo, a la vuelta del Reino Unido, el que hizo realidad la nueva Venta en su actual ubicación.

Sin embargo, lo que encontró la familia De la Fuente Rojas un siglo después fueron unas huellas arquitectónicas y culturales únicas, pero rodeadas de toneladas de basura, con desconchones enormes y jaramagos de más de un metro.

Imágenes del estado de la Venta de Antequera antes de su última restauración.

Imágenes del estado de la Venta de Antequera antes de su última restauración. Cedida

No obstante, su estado ruinoso jamás hizo que perdiera su sabor. Tal fue el tesón de este matrimonio que en la actualidad acoge hasta 70 eventos al año en sus diversos salones y espacios al aire libre, de la mano de su hija Concha y Luis Silva, responsables de su comercialización.

"Las instalaciones están preparadas para acoger a los animales y lo tenemos todo en regla para cumplir ese sueño que pronto será una realidad", exclama emocionada a EL ESPAÑOL de Sevilla desde uno de sus corrales Lola, heredera de su tío Gabriel Rojas.

Este conocido ganadero y constructor compró en la década de los 70 esta reliquia arquitectónica con azulejos únicos del reconocido ceramista Enrique Orce, ubicado actualmente entre altos bloques de piso que parecen platillos volantes en el barrio de Bellavista.

La adquirió a uno de los dueños de Catunambú y, curiosamente, a don Diodoro Canorea, antiguo empresario de La Maestranza. Lo hizo, precisamente, para salvarla del furor inmobiliario de la época.

"Estamos muy ilusionados porque el hecho de que todo tipo de público pueda contemplar los toros aquí será un revulsivo para la afición y para el turismo", asegura Daniel de la Fuente.

Lola y Daniel, la familia que ha recuperado la centenaria Venta de Antequera, posa para la entrevista con EL ESPAÑOL de Sevilla.

Lola y Daniel, la familia que ha recuperado la centenaria Venta de Antequera, posa para la entrevista con EL ESPAÑOL de Sevilla. Salvador López Medina

La llamada de José María Garzón, el nuevo empresario de la plaza de toros de Sevilla, para recuperar esta tradición supondrá para el espacio la vuelta a sus orígenes. La Venta cuenta también con una plaza de tientas en las que se celebran tentaderos.

"Esto se ha hecho aquí durante muchos años y será un gustazo para el aficionado poder ver los toros con un gran ambiente y tomando algún aperitivo", asegura de la Fuente.

Los responsables aún no tienen claro cómo lo van a articular, pero la idea es cobrar una entrada a un precio apto para todos los bolsillos y dar un servicio de restauración.

"La leche no sale de un tetrabrick"

También tienen previsto crear una especie de palcos disponibles para empresas o entidades y acoger excursiones escolares para que los más pequeños inicien el contacto con la Fiesta. "Al ver los toros aquí los niños podrán saber que el huevo viene de la gallina y que la leche no sale de un tetrabrik".

La última corrida que se lidió en Sevilla y pasó antes por la Venta fue una de Miura, que mató Juan Antonio Ruiz 'Espartaco' en solitario a finales de los 80.

El nuevo empresario de Sevilla anunció esta vuelta el pasado lunes en rueda de prensa, tras asegurarse todos los permisos, y sus dueños precisan tener todos los papeles en regla para ello.

Instalaciones de la Venta de Antequera para acoger el manifiesto de los toros la próxima Feria de Abril.

Instalaciones de la Venta de Antequera para acoger el manifiesto de los toros la próxima Feria de Abril. Salvador López Medina

De hecho, ya han comenzado a realizar algunos arreglos para que tanto los animales como el público puedan estar esos días en sus instalaciones de la manera más cómoda y segura posible.

"Yo ahora miro hacia atrás y me doy cuenta del empeño que le hemos puesto para recuperarla. Nos ha costado mucho tiempo y dinero, pero lo hemos hecho con mucha ilusión", asegura Lola en conversación con este medio.

No obstante, son conscientes del acicate que supondrá la vuelta de los toros a este enclave para el mismo cuando está a punto de cumplirse el centenario de esa famosa Generación del 27 y de la Exposición Iberoamericana del 29.

Dueños de la Venta de Antequera señalan una imagen antigua del espacio.

Dueños de la Venta de Antequera señalan una imagen antigua del espacio. Salvador López Medina

Sin duda, la Venta era parte de la Fiesta y su nombre estaba unido a las costumbres y tradiciones de la ciudad. "Creemos que en estos años se pueden conmemorar las tres vertientes de la finca cuando alcanzó su máximo esplendor: la taurina, la cultural y la turística", asegura De la Fuente.

De hecho, se ponen a disposición de las distintas instituciones que están organizando ambas efemérides para que cuenten con una pieza que fue fundamental en ambos acontecimientos históricos y que ha resistido todos los envites contra viento y marea.

Ahora, tras la vuelta de esta tradición del manifiesto de los toros en sus corrales, sus dueños no tienen dudas de que lo seguirá haciendo.