Imagen de Antonio, el dueño de Casa Rodríguez, la tienda más antigua de Sevilla.

Imagen de Antonio, el dueño de Casa Rodríguez, la tienda más antigua de Sevilla. E.E. Sevilla

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Antonio Rodríguez, el custodio del comercio más antiguo de Sevilla, con 200 años: "Hacemos miles de túnicas"

Antonio, uno de los dueños junto a su mujer, afirma que lo que más ha cambiado en estos 200 años es la calidad de las telas.

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Cuando la tradición, el esfuerzo y la constancia se mezclan, el resultado es algo parecido a la Antigua Casa Rodríguez, el comercio más longevo de toda Sevilla. Este año soplará las 210 velas.

Fue en 1816 cuando Rafael Rodríguez fundó esta tienda y, desde entonces, ha pasado de ser un simple establecimiento en el que se vendían capirotes y túnicas a uno de los rincones más emblemáticos de la ciudad con función, incluso, de museo.

Tal vez el hecho de que se haya convertido en un símbolo de Sevilla es que ha conseguido que la tienda tenga "continuidad asegurada", al contrario que otros establecimientos de la ciudad.

Antonio, el dueño de la misma, asegura a EL ESPAÑOL de Sevilla que "cualquier persona querría regentar un comercio así".

La Antigua Casa Rodríguez, ubicada en el número 10 de Alcaicería de Loza, convive con otras insignias de la urbe como López Complementos o Antonio García, también con varias décadas a sus espaldas.

Cambio en los tejidos

Todo sevillano o visitante que haya pasado por su fachada, casi con total seguridad, ha reparado en ella. Y no es para menos.

Desde la calle llama la atención el tamaño del comercio -inferior a diez metros cuadrados-, pero también los enseres que acoge y que forman parte no solo de su idiosincrasia, sino de la de Sevilla.

Capirotes de cartón y rejilla, cofradías en miniatura, tallas de vírgenes y cristos y un sinfín de fotografías y carteles que empapelan sus paredes y cuentan la historia de una de las grandes tradiciones de la ciudad: la Semana Santa.

Antonio es uno de los responsables de esta reliquia. Junto a su mujer, María del Río -sobrina del antiguo dueño-, componen la quinta generación en liderar el comercio más antiguo de toda la capital hispalense.

La tienda más antigua de Sevilla y con continuidad asegurada: Hacemos miles de túnicas de nazareno para todo el mundo

La tienda más antigua de Sevilla y con continuidad asegurada: "Hacemos miles de túnicas de nazareno para todo el mundo"

El mismo cuenta qué es lo que ha cambiado a lo largo de los más de dos siglos de vida de la Antigua Casa Rodríguez. "El material de los tejidos, sin duda. Antes eran de mejor calidad".

La clientela

Cuestionado por cuántas túnicas de nazarenos cosen para abastecer a la Semana Santa de Sevilla cada año no se atreve a dar un número exacto, pero asegura que son "miles y para muchos rincones del mundo".

"Vienen sevillanos de toda la vida. Comprar el capirote aquí se ha convertido en una tradición para muchos", asegura Antonio a este medio.

Sin embargo, el público local no es el único que se asoma por la puerta. También lo hacen los turistas, quienes la ven como un verdadero museo, y las carteras extranjeras provenientes de países latinoamericanos o asiáticos como Filipinas.

Hasta este rincón hispalense se han trasladado cofrades y religiosos de todo el planeta en busca de una túnica para su cristo, una corona para su virgen o el capirote para acompañar a alguna cofradía sevillana.

Este diminuto comercio sobrevive al paso del tiempo y el auge de las grandes compañías con la ayuda de tan solo tres personas durante la mayor parte del año, aunque, a medida que se va acercando el Viernes de Dolores, la plantilla aumenta hasta llegar a los "seis o siete trabajadores".

Colas previas a Semana Santa

En este recoveco del barrio de la Alfalfa trabajan de forma permanente David -detrás del mostrador desde hace poco más de dos años- y Antonio y María del Río, los dueños.

Los tres se dedican a darle forma a la imaginería no solo de Sevilla, sino del mundo entero. De su taller han salido túnicas, coronas y pelucas -estas últimas son una de sus señas de identidad- que han vestido tallas de todos los rincones.

Tal y como cuenta David a EL ESPAÑOL de Sevilla, por norma general, él atiende a los clientes mientras que Antonio y María se encargan de coser las pelucas y las túnicas respectivamente.

Aunque, una vez que se desenvuelven los regalos de Reyes y los sevillanos ponen el ojo en los ensayos, todos hacen de todo.

"Llégate por aquí las semanas previas a Semana Santa y verás hasta dónde llega la cola", invita Antonio. Y es que no hay año que la calle Alcaicería de la Loza -de poco más de tres metros de ancho- no rebose cofrades durante la época del incienso.

Este rincón se convierte una y otra vez en parada obligatoria. En julio comienzan a coger encargos y cuando salen los pasos a la calle se convierte incluso en vestidor.

Un nuevo frente, el turismo

"Hemos tenido clientes que vienen desde Madrid para salir en alguna cofradía y, como no les da tiempo de recoger la túnica y volver a su casa, dejamos que se vistan aquí y vayan directos a la hermandad", asegura.

Imagen de la entrada de la tienda.

Imagen de la entrada de la tienda. E.E. Sevilla

A lo largo de más de 200 años, los dueños de la Antigua Casa Rodríguez han tenido que sobrevivir a guerras, crisis e, incluso, pandemias mundiales.

Pero ahora se les ha abierto otro frente. O mejor dicho, están teniendo que aprender a convivir con unos vecinos algo peculiares: los turistas.

Y es que, situada en el barrio de la Alfalfa, en pleno Casco Histórico de Sevilla, tiene que hacer frente al aluvión de pisos turísticos que han obligado al Ayuntamiento de Sevilla a catalogar la zona como "saturada".

Pero, independientemente de quienes compartan fachada con ellos, lo que permanece intacto es la vocación por un oficio que se transmite de generación en generación.

En un local diminuto, este comercio sigue marcando la historia y demostrando que, frente a la uniformidad y el turismo de paso, aún hay lugares donde Sevilla se reconoce a sí misma.