La carroza de la Estrella de la Ilusión en enero de 2026.

La carroza de la Estrella de la Ilusión en enero de 2026. Europa Press

Sevilla

La lluvia acompaña el arranque de la Cabalgata de Reyes Magos de Sevilla sin apagar la ilusión de la tarde más mágica del año

El Himno de Andalucía ha resonado con fuerza por la calle Resolana al paso del Rey Baltasar.

Las precipitaciones han acompañado al cortejo hasta las 17:30 horas para luego dar paso a una tarde sin lluvias.

Más información: La lluvia frustra la Cabalgata de Reyes en Tomares y en Mairena del Aljarafe

Sevilla
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La tarde del 5 de enero de 2026 comenzó con un cielo gris que parecía empeñado en poner a prueba una de las tradiciones más queridas de Sevilla.

La lluvia, protagonista inesperada, estuvo presente en el inicio de las Cabalgatas de Reyes Magos, enturbiando el arranque de un día que, pese a todo, volvió a demostrar que la magia es un sentimiento difícil de empapar.

Porque si algo quedó claro fue que ni el agua ni el frío pueden con la ilusión de una ciudad acostumbrada a resistirlo todo cuando se trata de soñar.

Puntuales a su cita anual, Sus Majestades de Oriente salieron a las 16:00 horas desde el Rectorado de la Universidad de Sevilla, en la calle San Fernando. Lo hicieron bajo una cortina de agua intensa que no apagó las ganas de los sevillanos de dar la bienvenida a Sus Majestades.

Hasta aproximadamente las 17:30 horas, las carrozas avanzaron entre paraguas abiertos, chubasqueros improvisados y rostros empapados, pero sonrientes. Las precipitaciones eran importantes,

Y Sevilla respondió. Desde primeras horas de la tarde, familias enteras aguardaban su sitio tras las vallas, con niños subidos a hombros, manos extendidas y miradas brillantes. La lluvia no frenó los vítores ni los aplausos; al contrario, pareció reforzarlos.

Cada lanzamiento de caramelos era recibido como un pequeño triunfo frente al mal tiempo, y cada saludo desde las carrozas se devolvía con gritos de ánimo que mezclaban nervios, emoción y esa alegría infantil que solo aparece una vez al año.

Un Baltasar muy andaluz

Uno de los momentos más simbólicos de la jornada se vivió en Resolana, cuando el Himno de Andalucía resonó con fuerza al paso del Rey Baltasar.

Baltasar, encarnado por el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, y su presencia no pasó desapercibida. La música llenó la avenida y "la bandera blanca y verde" resonó, manos arriba, en las voces de todos los asistentes.

Sin embargo, el paso de Baltasar fue también uno de los más comentados y controvertidos del día. Entre aplausos y gestos de cariño, se colaron algunos abucheos que rompieron la armonía festiva.

También se escucharon gritos de "fuera, fuera" y silbidos como si de un campo de fútbol se tratara.

Por la Macarena, incluso una mujer se atrevió a lanzar un caramelo hacia el Rey, en una escena que contrastó con el espíritu general de la Cabalgata.

Pese a estos episodios aislados, el desfile continuó su marcha, recordando que la Cabalgata es, ante todo, un reflejo vivo de la ciudad, con sus luces y sus sombras.

La música volvió a ser refugio y motor de la fiesta gracias a carrozas como la de Cantores de Hispalis, una de las más esperadas por el público.

Su paso animó el ambiente con cánticos y bailes que hicieron olvidar por momentos el frío y la humedad. El himno del Real Betis Balompié sonó con fuerza, coreado por aficionados desde la calle y desde algunos balcones, donde la música, ya fueran sevillanas o melodías improvisadas, se mezclaba con el sonido de la lluvia golpeando el suelo.

Cabalgatas suspendidas

Mientras Sevilla capital resistía, en la provincia la lluvia se mostró más implacable. Las cabalgatas de Tomares y Mairena del Aljarafe tuvieron que ser suspendidas, dejando un sabor amargo entre vecinos y visitantes.

En Tomares, Sus Majestades ya estaban en la calle cuando el aguacero obligó al Ayuntamiento a tomar la decisión de replegarse. La ilusión quedó en pausa, con la esperanza de poder retomarse más adelante.

En Mairena del Aljarafe, el Consistorio confirmó la suspensión definitiva del desfile tras la aparición de la lluvia en pleno transcurso de la cabalgata.

Las precipitaciones hicieron acto de presencia alrededor de las 17:00 horas y obligaron a las carrozas a refugiarse en el Centro Hípico, donde permanecieron hasta nuevo aviso, según se informó a través de redes sociales.

Una decisión difícil, pero necesaria, que dejó imágenes de carrozas detenidas y niños mirando al cielo con una mezcla de tristeza y resignación.

Aun así, la jornada volvió a demostrar que la Cabalgata de Reyes Magos es mucho más que un desfile. Es un rito colectivo, una cita con la infancia, una tregua anual en la que Sevilla se permite creer, aunque sea por unas horas, que todo es posible.

La lluvia podrá empapar las calles, retrasar recorridos o incluso suspenderlos, pero no puede apagar la magia. Porque mientras haya un niño esperando un caramelo, una mano extendida y un deseo por cumplir, los Reyes Magos siempre encontrarán el camino. Aunque sea bajo la lluvia.