El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, encarna al Rey Baltasar en la Cabalgata de Reyes Magos de Sevilla.

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, encarna al Rey Baltasar en la Cabalgata de Reyes Magos de Sevilla. Europa Press

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Una Cabalgata de Reyes Magos "verde y blanca": el Himno de Andalucía acompaña el paso de Juanma Moreno como Baltasar

El presidente ha reconocido haber recuperado sensaciones "que pensaba que no arraigaban en un hombre de 55 años".

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El paso del Rey Baltasar por la Cabalgata de Reyes Magos de Sevilla ha dejado este 5 de enero una imagen tan simbólica como controvertida.

En las inmediaciones de la Macarena, uno de los puntos más emblemáticos del recorrido, el Himno de Andalucía ha resonado con fuerza al paso de la carroza que ha protagonizado el presidente de la Junta, Juanma Moreno.

A pleno pulmón, el público ha entonado los versos de "la bandera blanca y verde vuelve, tras siglos de guerra, a pedir paz y esperanza", en un momento cargado de emoción, identidad y sentimiento colectivo que ha convertido la tarde de Reyes en una escena marcadamente andaluza.

La estampa, sin embargo, no ha sido unánime. Junto a los aplausos, los cánticos y los gestos de cariño, el paso de Juanma Moreno como Rey Baltasar ha estado acompañado también de silbidos y gritos de "fuera, fuera", evidenciando la polémica que ha rodeado su designación desde que se conoció.

La elección del presidente de la Junta para encarnar a Baltasar ha generado críticas en distintos sectores, especialmente en un contexto marcado por el reciente problema del Gobierno andaluz con los cribados del cáncer de mama, un asunto que ha provocado malestar social y que ha planeado, aunque de forma indirecta, sobre la tarde festiva.

La tensión se hizo visible especialmente en la calle Resolana, donde una mujer llegó a arrojar un caramelo hacia la carroza del Rey Baltasar.

El incidente fue rápidamente atajado por la Policía, sin que pasara a mayores, pero dejó constancia de que la Cabalgata, pese a su carácter infantil y festivo, no estuvo ajena al clima político y social del momento.

Lluvias en las primeras horas

Todo ello ha ocurrido en una jornada marcada además por la lluvia, que acompañó los primeros compases del desfile.

Momentos antes de la salida oficial, los tres Reyes Magos fueron coronados en el balcón del Rectorado de la Universidad de Sevilla, en un acto solemne que precedió al inicio del cortejo.

Juanma Moreno recibió la corona de manos del alcalde de Sevilla, José Luis Sanz; el Rey Melchor, encarnado por Bohórquez, fue coronado por la rectora de la Universidad, Carmen Vargas; y Gaspar, interpretado por Zafra, recibió la suya de manos del arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses.

Ya investido como Rey Baltasar, el presidente de la Junta había manifestado en los días previos su disposición a vivir intensamente la experiencia.

En un comunicado difundido a través de su cuenta oficial en la red social X, Moreno aseguró estar preparado para "disfrutar de esta noche mágica".

En el mismo mensaje, afirmó que Su Majestad "hará posible que todos puedan ver algunos de los momentos más especiales de la Cabalgata de Sevilla", subrayando el carácter compartido y popular del evento.

Sentimientos de la infancia

Más allá del cargo institucional, Moreno insistió en el componente emocional y personal que suponía para él participar en el cortejo. El presidente reconoció haber recuperado sensaciones "que pensaba que no arraigaban en un hombre de 55 años".

"Sentimientos que son más propios de la infancia, pero que me devuelven a recuerdos, olores, sabores, afectos y emociones que creía que no iba a volver a sentir", expresó.

Un cúmulo de vivencias que, según explicó, se habían intensificado en los días previos y que confiaba en que tuvieran "su culmen y su explosión" durante la Cabalgata.

En ese mismo tono, Juanma Moreno quiso agradecer públicamente al Ateneo de Sevilla el "inmenso honor" de haber sido elegido para representar al Rey Baltasar en un cortejo que calificó de "tan importante" y que, a su juicio, se vive en la ciudad "con una alta intensidad".

Un reconocimiento que enlaza con la tradición sevillana de otorgar un fuerte simbolismo social y cultural a la figura de los Reyes Magos.

Así, el Baltasar de 2026 ha dejado tras de sí una Cabalgata marcada por contrastes: emoción e identidad andaluza, música y símbolos compartidos, pero también protestas y gestos de desaprobación.

Todo ello en una tarde en la que el Himno de Andalucía ha vuelto a escucharse como expresión de orgullo colectivo, mientras Sevilla demostraba, una vez más, que incluso en la magia de los Reyes Magos caben todas las voces.