¿Qué probabilidad hay de sacar un cero en un examen de Euskera que nadie ha dejado en blanco? ¿Y de que no le ocurra a uno, ni a dos, sino a más de 60 estudiantes en una misma convocatoria de Selectividad?
Estas preguntas —todavía sin respuesta— comenzaron a circular el pasado 11 de junio, cuando miles de estudiantes vascos consultaron las notas de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) y decenas de ellos descubrieron que habían obtenido la nota más baja en la asignatura de Lengua Vasca y Literatura.
Más de un centenar de alumnos con calificaciones inusualmente bajas y cerca de 60 ceros han desencadenado una de las mayores controversias educativas de los últimos años en el País Vasco.
Entre los afectados hay estudiantes con certificados oficiales de euskera, expedientes académicos brillantes y exámenes completados de principio a fin.
EL ESPAÑOL ha hablado con varios alumnos afectados, entre ellos Zuri, Lorena, Iñigo y Manuela, que han relatado la sensación de desconcierto en la que se encuentran tras consultar las notas.
'No presentados'
El epicentro de la polémica se encuentra en el tribunal 11 de Vizcaya, ubicado en la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad del País Vasco (EHU), en Sarriko.
Allí realizaron la prueba alrededor de 350 estudiantes procedentes de seis colegios concertados de modelo A —enseñanza en castellano con euskera como asignatura obligatoria—, entre ellos Ayalde-Munabe, Colegio Vizcaya, La Merced y El Carmen de Indautxu.
Según los datos recopilados por los propios centros, cerca de 60 alumnos obtuvieron un cero en Lengua Vasca y Literatura. Solo en tres de esos colegios se contabilizaron al menos 56 ceros: 12 entre 41 alumnos en un centro, 26 entre 120 en otro y 18 en un tercero.
Las sospechas se dispararon cuando los responsables de varios colegios comenzaron a comparar resultados. La inmensa mayoría de las calificaciones más controvertidas se concentraba en dos aulas —la A08 y la A09—, donde se examinaron estudiantes cuyos apellidos estaban comprendidos entre la I y la S.
Las diferencias resultaban difíciles de justificar incluso dentro de un mismo centro. Mientras un grupo de alumnos obtuvo una media de 5,08 en la prueba de Euskera, otro grupo del mismo colegio, asignado a esas dos aulas, apenas alcanzó un 1,4.
En los días posteriores a la publicación de las notas, la EHU confirmó la existencia de una incidencia concreta que afectaba a ocho estudiantes que aparecían como "no presentados" pese a haber realizado el examen.
Esa situación les asignaba automáticamente una calificación de 0. La universidad corrigió esos expedientes y dio por resuelto el error técnico.
Sin embargo, respecto al resto de los ceros registrados en el tribunal 11, no ha atribuido las notas a ninguna incidencia informática y mantiene que el procedimiento previsto es la revisión individual de los exámenes.
La explicación no ha convencido a muchos de los afectados. Este lunes, estudiantes, familias y profesores se concentraron frente a la Escuela de Ingeniería de Bilbao para reclamar respuestas.
Decenas de estudiantes y familiares se concentran este lunes frente a la Facultad de Ingeniería de la EHU, en San Mamés, para exigir explicaciones por los cerca de 60 ceros registrados en el examen de Euskera de la PAU.
"Este 0 me condena"
Entre ellos estaba Iñigo, uno de los jóvenes afectados que todavía intenta comprender cómo un examen que recuerda había completado entero puede haber acabado convertido en un cero.
Íñigo estudia en el colegio Ayalde-Munabe, uno de los centros afectados por la polémica. En conversación con este medio, el joven relata que fueron los propios profesores quienes empezaron a alertar a la universidad al detectar "una concentración inusual de suspensos".
"Nos dijeron que había una cantidad muy alta de ceros recogidos en apellidos seguidos", afirma.
Los estudiantes del tribunal 11 estaban distribuidos por orden alfabético y, conforme los centros comenzaron a revisar los resultados, observaron que muchas de las calificaciones más bajas se acumulaban en grupos concretos de alumnos.
Iñigo, uno de los estudiantes afectados, durante la concentración convocada para exigir explicaciones por los polémicos ceros registrados en el examen de Euskera de la PAU.
"Hay gente con apellidos antes de la H que tiene mucho menos nivel que gente que viene después y los de antes han conseguido mucha mejor nota", asegura.
Desde la dirección del Ayalde-Munabe confirman a EL ESPAÑOL que nunca había visto "una disparidad semejante" entre estudiantes con una formación académica equivalente.
El centro, que presentó alrededor de 130 alumnos a la PAU, contabilizó unos 33 ceros, cerca del 20% de los presentados.
"Tenemos alumnos con certificaciones oficiales B1 y B2, e incluso alumnos con sobresalientes en el expediente, que han obtenido un cero", señalan.
Por ahora, el colegio mantiene contactos con la universidad, la inspección educativa y otros centros afectados. "Lo que estamos pidiendo es una explicación razonable de esta anomalía", sostienen.
Mientras tanto, han recomendado a todos los alumnos que soliciten la revisión de sus exámenes.
Íñigo ya lo ha hecho. "Tengo las otras notas bastante buenas y este cero es lo que me condena", afirma.
"Esperaba aprobar"
La controversia no se limita a los colegios concentrados en el tribunal 11. Mientras alumnos, centros educativos y la propia universidad tratan de esclarecer qué ocurrió en ese grupo concreto, también han aparecido estudiantes de otros tribunales que aseguran haberse encontrado con calificaciones que consideran incompatibles con el examen que realizaron.
Es el caso de Zuri y sus amigas, alumnas de Escolapios Bilbao. Las cinco amigas fueron examinadas en el tribunal 12 y obtuvieron notas que van desde el 0 al 1.35. Ellas también han decidido solicitar la revisión de la prueba.
"Cuando supimos nuestras notas de Euskera, el chat de amigas se llenó de mensajes de 'chicas, un 0 en euskera'. "Nos quedamos con la boca abierta porque es prácticamente imposible sacar esa nota en un examen", han relatado a este medio.
La estudiante asegura que la nota obtenida le ha cerrado algunas opciones académicas. "Al final todos nos estamos jugando nuestros sueños y metas".
"No hay que olvidarse de la gente que por culpa de este problema ha llegado a suspender la prueba y que, desafortunadamente, no puede hacer lo que le apasiona".
Zuri asegura que la sensación de desconcierto fue generalizada porque muchos compañeros con la misma nota habían salido del examen con buenas impresiones.
"Nos sorprendió todavía más cuando compañeros con un B2 e incluso con un C1 nos confirmaron que también habían suspendido la asignatura", relata.
Como los alumnos del tribunal 11, ella y sus compañeras han optado por acudir al procedimiento de revisión. "Tanto los alumnos como los colegios e institutos hemos pedido revisar los exámenes, tanto de forma individual como colectiva", explica.
Sin embargo, asegura que la principal demanda sigue siendo la misma: "Seguimos sin una respuesta clara que nos ayude a entender qué ha pasado".
"Yo no domino la asignatura a la perfección, pero no me esperaba esa nota. Esperaba por lo menos aprobar".
"Escribí dos caras y media"
Entre los estudiantes que cuestionan la nota obtenida en Lengua Vasca y Literatura también está Lorena, una alumna que realizó su prueba en el tribunal 19 y que también recibió un 0 en su examen de Euskera.
"Escribí dos caras y media de examen", explica a EL ESPAÑOL. Por eso su calificación le resulta tan difícil de entender.
"No esperaba sacar una nota brillante, pero sí al menos aprobar. Un cero no me lo esperaba". La estudiante sostiene que el problema no es únicamente la nota obtenida, sino las consecuencias que tiene sobre su acceso a la universidad.
Lorena ya ha calculado lo que supone ese cero. "Necesitaba un 11 y he obtenido un 10,5. Ahora me tengo que ir a estudiar fuera". Medio punto que puede resultar decisivo en grados con una nota de corte elevada.
Como el resto de afectados, la alumna estudió en modelo A, donde la enseñanza se imparte fundamentalmente en castellano y el euskera se cursa como asignatura.
La joven cree además que debería abrirse un debate sobre el peso del euskera en la prueba de acceso a la universidad para quienes cursan estudios fuera de ese ámbito lingüístico.
"Yo estaría a favor de que el euskera se pusiera como optativo y no como obligatorio", señala.
Aun así, insiste en que no cuestiona haber suspendido, sino la posibilidad de obtener una calificación tan baja después de haber completado el examen por completo.
"Queremos respuestas"
Manuela no se considera una alumna especialmente brillante en Euskera pero, precisamente por eso, asegura habérselo preparado mucho y aunque nunca esperó una nota sobresaliente, tampoco esperaba un cero.
"Nunca he destacado por mis notas en la asignatura, pero algo de idea tengo como para no sacar un cero", narra a este medio.
A diferencia de otros estudiantes afectados, su futuro académico no depende de una décima. El próximo curso estudiará en una universidad privada, donde únicamente le exigían superar la PAU. Sin embargo, considera que el problema va más allá.
"Hay un porcentaje de alumnos que quiere estudiar en la universidad pública y que, debido a este error, puede quedarse fuera del grado que quiere cursar", señala. "Es grave porque se trata del futuro de mucha gente".
"La única explicación que he encontrado es el error informático del que se ha hablado", afirma. Aun así, insiste en que siguen faltando aclaraciones sobre lo ocurrido y sobre el alcance real del problema. "En definitiva, queremos respuestas".
Ella también ha solicitado la revisión de su examen. Cuando respondió a la llamada de este periódico, todavía no había recibido una nueva corrección. "Mandé el examen a revisión y aún no está corregido de nuevo", explica.
"Prudencia y transparencia"
La polémica ha llegado también a la esfera política. La consejera vasca de Educación, Begoña Pedrosa, ha pedido a la Universidad del País Vasco "prudencia y transparencia" para esclarecer lo ocurrido y ha asegurado que, si el proceso de revisión detecta alguna irregularidad, se actuará "con determinación".
Por su parte, el PP ha calificado la situación de "auténtico escándalo", ha registrado preguntas parlamentarias y ha solicitado explicaciones tanto a la comisión organizadora de la PAU como al Departamento de Educación.
Ahora todas las miradas están puestas en el proceso de revisión. Los alumnos afectados presentaron sus reclamaciones antes de que concluyera el plazo y conocerán el resultado el próximo 22 de junio.
Quienes sigan disconformes podrán solicitar posteriormente una copia de sus exámenes los días 23 y 24 de junio para comprobar cómo fueron corregidos.
Hasta entonces, decenas de estudiantes continúan en una especie de limbo académico. Algunos esperan saber si podrán acceder al grado que habían elegido; otros, si tendrán que renunciar a estudiar en la universidad pública o incluso marcharse fuera del País Vasco.
