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La prisión de Brians I, ubicada en Barcelona, está acaparando las portadas de los medios de comunicación por ser uno de los puntos que visitará el Papa este miércoles a las 10.50 horas.

Sin embargo, entre los funcionarios que la custodian es conocida por otra cosa: "Se trata del centro penitenciario donde más agresiones se producen a profesionales en toda España".

Ahí es donde ponen el foco fuentes de este sector consultadas por EL ESPAÑOL sobre las particularidades de la visita del Santo Padre.

Interior del Centro Penitenciario Brians I.

Estas mismas explican que León XIV "no visitará ninguna de las zonas donde realmente hacen vida los internos, sino el salón de actos, que se encuentra dentro de las instalaciones del centro, pero en un edificio anexo".

En total, está previsto que la estancia del Pontífice "ronde una duración de unos 20 minutos, no va a superar la media hora". Por lo tanto, las citadas fuentes exponen que "va a ver muy poco".

Los internos que podrán acudir al encuentro con el Pontífice serán en torno a 80. La mayoría, procedentes de la propia Brians I, pero también se procedió al traslado de presos desde otros centros, como Brians II. También es el caso de las nueve mujeres que estarán presentes en el acto, provenientes de Wad-Ras, en Barcelona.

PREGUNTA.– ¿Qué criterios se han seguido para seleccionar qué internos pueden estar presentes en la visita del Papa?

RESPUESTA.– En el caso de las mujeres trasladadas desde Wad-Ras se debe a que hace aproximadamente un año confeccionaron una estola que fue entregada por el consejero de Justicia, Ramón Espadaler, al Papa en una visita oficial a Roma.

En el caso de los hombres, los asistentes han sido seleccionados fundamentalmente por los capellanes que visitan las prisiones. Se ha escogido a aquellos que acuden más habitualmente a misa los domingos y que practican el catolicismo.

Pero la decisión no corresponde únicamente al capellán, ya que se ha estudiado el perfil de cada uno a nivel de seguridad, de manera que ninguno de los que asistirán supone un peligro que pueda constituir una amenaza para León XIV.

P.– ¿Cuál es el perfil de los internos que han sido escogidos?

R.– De fe cristiana, tienen una continuidad en los actos religiosos que se celebran en los centros penitenciarios. No hay un perfil delictivo común entre ellos. A nivel de nacionalidades, principalmente son españoles y de países sudamericanos.

Además, a excepción de un pequeño número de internas españolas que residen en Brians I, las identidades del resto no han trascendido.

Las dos internas que sí que se sabe que asistirán al encuentro con León XIV son Josefina, peluquera en el módulo de mujeres, y Mayte. Esta última, en unas declaraciones para los medios de comunicación recogidas por Crónica Global de EL ESPAÑOL, expuso que en unos días su hija va a someterse a una operación quirúrgica y que es en momentos como este, con la visita del Pontífice, cuando más le pesa estar lejos de su familia.

Las fuentes penitenciarias consultadas por este diario aseguran que, ante todo, "no existe ninguna preocupación de que pueda producirse un incidente violento durante el acto".

"En el espacio donde estará el Papa, el número de internos será reducido y habrá una gestión de seguridad compartida entre funcionarios de prisiones, Mossos d'Esquadra e incluso la Guardia Vaticana".

Aunque reconocen que hay "cierto nerviosismo porque nunca se había asumido un reto como es la presencia de una institución tan importante como el Papa. No hay antecedentes, es un reto de seguridad".

De hecho, estos días el centro no está acogiendo nuevos ingresos de presos. Los departamentos encargados de la gestión de los nuevos reclusos están volcados en acoger y asignar a los internos que han sido trasladados desde otras prisiones para la visita del Papa.

Un 62% de extranjeros

Xabier Gómez, dominico y obispo de Sant Feliu de Llobregat, fue la figura clave que impulsó que el Papa León XIV incluyera la prisión de Brians I en su recorrido por Cataluña.

Presentó la propuesta de que el Pontífice visitara el centro penitenciario como gesto de cercanía hacia las personas privadas de libertad, y la canalizó a través de las autoridades competentes hasta que fue aceptada e incorporada al programa oficial del viaje.

Brians I es un centro penitenciario que acoge a internos que se encuentran en prisión preventiva en la provincia de Barcelona. Su población está compuesta por en torno a 1.080 presos, de los cuales un 62,2% son extranjeros: un porcentaje muy superior al 53% de la media de las prisiones catalanas, según datos de la asociación Marea Blava.

Pero lo que hace conocido a este centro entre los profesionales del sector es su alta tasa de agresiones a funcionarios. En 2025 se produjeron 250 agresiones: el doble que en Brians II, que es una prisión contigua y que, además, cuenta con 700 internos más en su población.

"Todos los funcionarios que hemos trabajado allí, hemos sufrido alguna agresión o tentativa en algún momento", revelan profesionales penitenciarios a este diario.

P.– ¿Cuál es el episodio violento más habitual con el que los trabajadores del centro suelen encontrarse?

R.– Es la resistencia activa que puede ofrecer un interno al cumplimiento de órdenes. Eso se tiene que solucionar. Inicialmente siempre se intenta convencer al interno mediante la palabra: sea el no querer entrar en una celda, abandonar un módulo sin una autorización…

Cuando el canal comunicativo falla, hay una contención física para hacer cumplir esas órdenes que legalmente se dan. En esa situación suele producirse una resistencia física, corporal, donde el interno intenta soltarse y a lo mejor agrede al funcionario.

La cultura del interno suele ser de la calle, provenientes de una cultura distinta, dejan de estar en la calle y tienen que hacer una adaptación a un centro penitenciario, y eso genera conflictos.

Además, entre 2020 y 2025 se requisaron 612 teléfonos móviles, 20 armas blancas y más de 17 kilos de drogas: unos datos similares a los que arrojan los centros penitenciarios de referencia en Cataluña.

A estos episodios se suma que Brians I es "un centro absolutamente saturado, que va de camino a un 95% de ocupación".

De manera que los funcionarios de prisiones demandan un incremento de la plantilla, "sobre todo teniendo en cuenta que Brians I es uno de los centros con la plantilla más envejecida".

Asimismo, critican que la Consejería de Justicia de la Generalidad de Cataluña "ha firmado acuerdos relacionados con medidas de seguridad que entendemos que no iban a la raíz del problema, sino que eran escaparates para decir 'se está haciendo esto' que, en definitiva, no resolvían el problema de las agresiones a funcionarios".

En este sentido, desde Marea Blava ponen el acento en que "la Administración tiene que ser valiente para tomar decisiones que permitan la convivencia".