A las 11.30 de este viernes, 10 de julio, están convocados en la sede de la Denominación de Origen Valdepeñas los protagonistas de una de las más complicadas batallas del vino en España. Es la cita de la Junta Directiva de la DO, que en los últimos meses se ha visto salpicada por una batalla abierta entre dos grandes monstruos del vino: La firma de Valdepeñas Félix Solís y la de origen murciano García Carrión. ¿El problema a tratar? Están entre las bodegas expedientadas por la Consejería de Agricultura de Castilla-La Mancha por un supuesto fraude en el etiquetado del vino que además ha llegado hasta la Fiscalía del Supremo.

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Mientras la Consejería, encargada del control del vino, anuncia que “en los próximos días se van a iniciar otros procesos sancionadores”. Recuerdan desde el departamento que dirige Francisco Martínez Arroyo que hay firmas “que se han denunciado entre ellas” y que la Consejería tiene que actuar “para que los consumidores tengan todas las garantías”. Están, afirman, analizando los datos de venta de 2019. Mientras, en la DO, tienen que votar.

Sólo uno de los puntos del día de este viernes está exento de polémica: ampliar un 10% el rendimiento por hectárea, es decir, la producción en un año en el que las ventas del vino Valdepeñas, con muy buenos números en el supermercado, registran cifras récord. Han crecido a pesar de la pandemia.

Félix Solís, a la izquierda, y García Carrión, a la derecha. E.E.


El resto de puntos son más espinosos. Para empezar, la ratificación del presidente: Jesús Martín, alcalde de la localidad. Elegido por consenso para salvar la situación hace más de tres años, no oculta su voluntad de irse. García Carrión, que lo votó inicialmente, ha pedido su dimisión. De no salir ratificado ahora, el siguiente paso serían las elecciones.

Otro de los puntos es la propuesta de realizar una auditoría para analizar los vinos, que indague en si todo lo que se vende como crianza y reserva lo es. El quid de la cuestión de una DO en la que no cuadran las cifras.

A la reunión en Valdepeñas están convocadas las asociaciones agrarias, ASAJA, UPA y Cooperativas Agroalimentarias, así como Félix Solís y García Carrión. Y no se descarta la presencia de ambos empresarios, enfrentados entre sí. Máxima tensión, por tanto, más cuando la reunión ya estaba prevista para la semana pasada pero tuvo que posponerse para añadir más puntos al Orden del Día.

Pocas declaraciones en los días previos, mientras desde la Junta de Castilla-La Mancha aseguran que el futuro de la DO, a pesar de esta grave crisis, está garantizado.

Dos imperios en cuestión

Félix Solís, (Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, 1945) y José García Carrión, (Jumilla, Murcia, 1948), presiden dos de los mayores imperios mundiales del vino. El primero, afincado en Valdepeñas, factura 340 millones de euros con la venta de sus vinos en todo el mundo. En total, opera en 115 países, tiene filial en China desde 1998 y da trabajo directo a 300 personas (4.500 indirectos). 

Félix Solís es, además, el primer exportador de vino español: cuenta con bodegas en Valdepeñas, Ribera del Duero, La Rioja, en Toro... Además, Viña Albali es la marca más vendida en todas las grandes superficies de España. 

Félix Solís en su despacho. E.E.

Al otro lado, su 'enemigo' García Carrión, natural de Jumilla, también tiene bodegas en Jumilla, La Rioja, Ribera de Duero, La Mancha, en Toro, en Valdepeñas -a donde llegó en 2006-... Y sus vinos son sobradamente conocidos: Pata Negra, Mayor de Castilla, Señorío de los Llanos y Viña Arnáiz. Pero, además, su holding también incluye zumos y los bricks de Don Simón; el cava Jaume Serra y la sangría. Ambos, entre los más ricos de España. 

El futuro de Valdepeñas

La batalla entre estos dos gigantes del vino tiene lugar en Valdepeñas, la Ciudad del Vino, que así se conoce a esta agrociudad de 30.000 habitantes con la tasa de paro más baja de su provincia y que frente a otras localidades castellano manchegas, no pierde población. En concreto, la ciudad se juega el 20% de su PIB. 

En juego, por tanto, mucho. Porque Asaja y UPA, asociaciones agrarias, firmantes de las denuncias que ahora han llegado hasta la Audiencia, amenazan con salir de la Denominación de Origen este próximo mes de julio. Porque ellas son las que denunciaron, sin personalizar en ninguna bodega, el supuesto fraude con los vinos de Valdepeñas. 

Después, García-Carrión se sumó. Pero en su caso actuaba directamente contra el otro gigante de la DO: Felix Solís. Apuntó a los delitos de estafa, publicidad engañosa y falsedad documental. Pero el fiscal de Ciudad Real, tras analizar la información de las denuncias, concluyó dos cosas: primero, que entre las bodegas denunciantes, en las que se incluye García Carrión, “también se dan irregularidades”.

4. García Carrión, a la derecha, con su familia. E.E.

Se basaba en los expedientes de la Consejería de Castilla-La Mancha -que indagaban en las sospechas de fraude en el envejecimiento del vino- e indicaba que, por tanto, también habría que investigarlas. Segundo, que al tratarse de bodegas que operan en toda España, el asunto corresponde a la Fiscalía de la Audiencia Nacional. Y así, en febrero de este 2020, el fiscal de Ciudad Real se inhibe y dicta un Decreto de remisión ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional.

El Ministerio Público tiene ahora en sus manos a dos de los gigantes de la distribución del vino español a nivel mundial que, aunque coinciden en varias denominaciones de origen de España, han ido a chocar justo en el centro de La Mancha.

Tradición

Hablar de Valdepeñas es hablar de la segunda Denominación más antigua de España, sólo por cinco días, tras la de La Rioja, nos recuerda su presidente. Y la segunda en cuanto a ventas en el mercado nacional. En total, de Valdepeñas salen 80 millones de botellas al año. La marcha de las agrarias supondría la disolución y la desaparición de la DO. Algo nunca visto en España.

De ocurrir esto, la uva se quedaría sin marca y los agricultores verían cómo la caída del precio de la cosecha al menos al nivel de la DO vecina. La vecina es La Mancha, que se paga entre un 20% y un 50% menos. Supondría perder miles de euros anuales sólo a los pequeños agricultores de la zona. Hay 4.000 viticultores en la comarca con un total de 20.000 hectáreas.

Todos ellos viven de un vino que no para de crecer. La DO en liza sale más fuerte de la pandemia. El vino de Valdepeñas no se vende a granel y no tiene excedente porque hay más demanda que oferta. Con el estado de alarma, sus ventas han crecido un 30% en España, porque es ese vino que se vende para casa y el consumo de vino en los hogares ha crecido.

Mientras caída en picado el de los restaurantes, cerrados durante el confinamiento. De hecho, mientras en muchas denominaciones de origen se plantean reducir la vendimia para no acumular excedentes de vino y que no se devalúe el precio, en Valdepeñas la idea es hacer lo contrario: aumentar los cupos de uva, porque hay demanda.

Y así, sobre este tablero de viñas, juegan su partida nuestros dos contrincantes. Millonarios y septuagenarios ambos, superada la edad de jubilación ambos, y en activo, a la cabeza de sus imperios con ramificaciones mundiales, también ambos. Y no es lo único que poseen en común estos dos gigantes del vino que por cierto, sí, a veces tienen que sentarse juntos a comer. Ocurre en las comidas del Consejo de la Denominación de Origen. ¿Y entonces? “Bebemos el vino del Consejo”, nos explica nuestro alcalde-presidente.

Hablamos de un sistema basado en el secretismo: destinado a la promoción de la DO, se elige cada año, pero no lleva etiqueta ni marca. Es el Valdepeñas seleccionado por ocho catadores entre las 14 bodegas que comercializan vino de la DO. Pero sólo el propietario de la bodega ganador y el presidente tienen todos los datos. Es decir, que Félix Solís podría estar bebiendo un García Carrión y viceversa.

No sería la única vez que se cruzaran sus destinos como lo han hecho en Valdepeñas, la tierra de Solís a la que García Carrión llegó en 2006. Un repaso a sus trayectorias y las de sus empresas nos ofrecen un mapa con bastantes paralelismos. Como sus apuestas históricas por la distribución. La casa Félix Solís nació en 1952 y lo primero que hizo el padre del actual presidente fue vender fuera el vino de Valdepeñas: a Madrid. García Carrión pone su primer germen en Jumilla en 1890 para vender a Francia: la filoxera había arrasado los viñedos vecinos.

A ambas firmar cambiar el envase les abrió otro mundo. El Valdepeñas se vendía a granel, en cubas o en odres –pellejos-. Embotellar Valdepeñas fue uno de los grandes hitos de Félix Solís. Y de García Carrión ni hablamos: hay un antes y un después en la historia de España tras meter vino de mesa en un cartón. Porque fue el actual dueño de Don Simón quien tuvo claro que había hacerlo.

Bodega de Pata Negra. E.E.

Le costó convencer a su padre, que llegó a enfadarse, pero Pepe lo tenía claro. ¿Su argumento? Se había fijado en cómo compraban las mujeres en el supermercado, y colocar un brick era más cómodo que una botella de cristal que además había que devolver, porque era retornable, en la cesta. Cuando Pepe entró en la empresa familiar, García Carrión facturaba 15 millones de pesetas. Hoy se acercan a los 1.000 millones de euros.

Los tribunales

De momento, ninguno de los dos se jubila. Y eso que los dos, pasados los 70, tienen cada uno un hijo en la compañía. Son Félix Solís y Luciano García Carrión. Por cierto, en los dos casos especializados en comercio exterior. Ambos empresarios son definidos por los suyos como hombres de familia. Quienes conocen a Pepe no olvidan los malos momentos que le tocó afrontar cuando falleció su otro hijo hace ya más de una década.

En Valdepeñas, la mujer de Solís murió hace tan sólo unos años. Era uno de sus grandes apoyos. La había conocido en Madrid, aunque Lourdes Ramos era burgalesa. Un aspecto que pesó en uno de los grandes pasos de la firma: la primera DO que se conquistó tras Valdepeñas fue Ribera de Duero. Dicen quienes le conocen que Solís es un hombre austero, que se mueve poco de Valdepeñas y que a veces le pesa la soledad. Pero tiene cerca a la familia, los nietos, a sus hermanos socios en el negocio y a los amigos. Y disfruta con ellos de las alegrías del Fútbol Sala Viña Albali Valdepeñas, patrocinado por su empresa. 

Seguro que lo comentan los sábados en el Hostal Tu Casa, donde se queda para chatear con los amigos –quitando el paréntesis de la pandemia-. Por cierto, que prefiere pedir un blanco. Un Viña Albali Verdejo Sauvignon Blanc. En los bares claro, se comenta el tema de la batalla entre los grandes. Don Félix está preocupado, como los agricultores, perplejos ante la incertidumbre. Los Solís tampoco ocultan que “afortunadamente”, dicen, en esto de litigar tienen menos experiencia en los tribunales que sus contrincantes García Carrión.


La empresa de Jumilla fue la primera en utilizar en España la llamada publicidad comparativa. Fue en 1996, cuando sacaba directamente otras marcas en sus anuncios de Don Simón. Tras la apuesta por esa nueva forma de hacer publicidad en nuestro país, Fala. Así llaman en la empresa a Rafaela Corujo, responsable de Publicidad y Marketing del grupo de alimentación y mujer de José García Carrión. De hecho, desde Félix Solís, apuntan a la polémica de algunas de aquellas campañas y otras cuestiones judiciales en la historia de Don Simón a la hora de hablar de lo que sucede en Valdepeñas. Hablan de una “ofensiva comercial y competencia desleal”, como aseguran ya hiciera en el pasado “con otras marcas reputadas”. Mientras desde García Carrión lo niegan rotundamente: “No se trata de una guerra comercial”.

Comercial o no, la Fiscalía de la Audiencia decidirá ahora si el affaire Valdepeñas se convierte en un complicado proceso contra dos titanes que a veces parecen tener más razones para brindar que para litigar. Aunque, a la hora de llenar las copas, probablemente, no se pondrían de acuerdo en el vino.