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Las víctimas de segunda del imán de Alcanar: dos años pidiendo ser afectados por terrorismo

Son en su mayoría jubilados franceses que se retiraron en Cataluña. Llevan dos años pidiendo que se les reconozca que sufrieron un atentado terrorista.

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No quieren volver a Alcanar (Tarragona). Son un grupo de jubilados franceses que decidieron retirarse en la costa española, comprarse una casita cerca de la playa y pasar allí la jubilación con tranquilidad. Ninguno de ellos imaginaba que, el 16 de agosto de 2017, una de las casas de su urbanización iba a explotar. Literalmente. Medio centenar de bombonas de butano reventando de forma simultánea. Todos esos jubilados galos sufrieron daños de uno u otro modo. Físicos, psicológicos o materiales. No quieren volver a Alcanar, pero tampoco quieren ser víctimas de segunda. Sufrieron un atentado terrorista, aunque ahora la justicia se lo niegue.

Son los olvidados de los ataques yihadistas perpetrados ahora hará dos años en Cataluña. El 17 de agosto de 2017, un joven marroquí llamado Younes Abouyaaqoub se metió con una furgoneta por la Rambla de Barcelona, matando a 15 personas e hiriendo a otras 132. Todas ellas han sido reconocidas como víctimas de un atentado terrorista. En su huida, mató a un joven llamado Pau Pérez, que también ha sido calificado con la misma categoría. Casi al mismo tiempo, en Cambrils (Tarragona), otros 5 yihadistas marroquíes y residentes en Ripoll (Girona) mataban a una mujer a puñaladas. Ella también es oficialmente víctima de un atentado terrorista.

Pero el día de antes aconteció un extraño suceso en Alcanar, un pueblo de 10.000 habitantes de la provincia de Tarragona. En un chalet ocupado se producía una potente deflagración. El motivo fue la explosión de 40 bombonas de butano que, en ese momento, nadie sabía por qué estaban almacenadas en ese inmueble. ¿Explosión fortuita? Cada vez hay más dudas, aunque en breve comenzará el juicio por aquellos sucesos, que debe arrojar luz sobre el mayor ataque yihadista de la historia de Cataluña.

Columna de humo que se veía en la playa tras la explosión de las bombonas

Columna de humo que se veía en la playa tras la explosión de las bombonas

En el de Alcanara murió uno de los moradores ilegales de aquella casa: Abdelbaki Es Satty. Un imán marroquí y residente en Ripoll al que identificaron como el cerebro y organizador de la célula que cometió los atentados del día siguiente. Un nombre que lleva varios días en la palestra, desde que se reveló que había actuado como confidente del CNI. A la espera de que se dilucide la relación de Es Satty con los servicios secretos españoles (si es que se llega a desvelar), de lo que nadie tiene duda es de que aquellas bombonas de butano iban a ser empleadas posteriormente en el ataque de Barcelona.

Sagrada Familia

De hecho, tal y como adelantó EL ESPAÑOL, el principal objetivo de los terroristas era volar la Sagrada Familia. Para ello se necesitaba algo más que una furgoneta vacía como la que conducía Younes. Hacía falta que estuviese repleta de explosivos. La idea era llenarla con aquellas bombonas que se habían estado acumulando en Alcanar durante mucho tiempo. Concretamente durante tres meses.

La casa de Alcanar era la base en la que la célula yihadista ideó el atentado de Barcelona. Allí se reunían sus miembros y diseñaban una matanza que finalmente se les truncó. Bien por azar, bien por alguna oscura cuestión que la justicia deberá determinar, los explosivos detonaron antes de tiempo, truncando así la idea original del atentado. Pero lo que parece evidente es que el suceso de Alcanar estaba directamente ligado a las matanzas del día siguiente.

Abdelbaki Es Satty

Abdelbaki Es Satty

¿Evidente? No para la justicia ni para las aseguradoras francesas. La casa en la que se produjo la explosión está rodeada por otros chalets. En ellos residente pensionistas franceses. Jubilados que veían en este pueblo catalán el escenario perfecto para un retiro dorado. La tarde del 16 de agosto todo se truncó. La deflagración fue enorme y se llevó por delante todo lo que se encontró a su paso: coches, paredes, puertas, tejados, gente…

Gente que ahora está viviendo un tercer infierno. El primero fue el atentado. El segundo, las secuelas psicológicas que todavía hoy, dos años después, se esfuerzan por superar. Y el tercero es el de ser considerados víctimas de segunda. El Ministerio Fiscal considera que lo de Alcanar no fue un atentado terrorista, sino un accidente. El hecho de que se produjeses mientras los terroristas manipulaban los explosivos con los que pretendían reventar Barcelona al día siguiente parece no ser suficiente. Con lo que se queda el fiscal es con que no fue un ataque contra nadie. Que fue un accidente, un desliz, una suerte de casualidad.

Dos años de espera

Esa lectura del suceso ha provocado que las aseguradoras de la víctimas se aferren a ello. Son, en su mayoría, aseguradoras francesas. “La mayor parte de la gente afectada proceden de allí y gestionaron los seguros de los hogares en su país, por comodidad”, explica Elisa Micciola, coordinadora de la Unitat de Atencio i Valoracio a Afectats per Terrorisme (UAVAT). La entidad está tratando de ayudar a todas las víctimas que padecieron de algún modo aquel ataque. Y con las víctimas de Alcanar llevan casi dos años de pelea. "Son personas mayores, que se han vuelto a Francia y no quieren hablar del tema con los medios".

“No les han pagado nada. Ni las casas, ni los medicamentos que han tenido que tomar después y algunos todavía siguen tomando, ni los coches, ni nada. Las aseguradoras se aferran a que la explosión no ha sido considerada atentado terrorista. Ellos también son víctimas pero están desamparados”, prosigue Miccola.

¿Cuántas personas hay exactamente en esa situación? Han pasado dos años y todavía no se ha clarificado. “Esto se debe a que el recuento realizado por el Ministerio del Interior y el del Ministerio de Justicia no coinciden. En uno salen víctimas que en el otro no aparecen y viceversa. Contando que ambos son ministerios del mismo gobierno, tal vez lo más fácil sería cruzar los datos. Pero no se ha llevado a cabo y estas personas lo están padeciendo. Nosotros llevamos a tres familias que se encuentran en esa situación”.

Incongruencias

Es una de las tantas incongruencias de la explosión de Alcanar, clave para entender los atentados del día siguiente, pero cada vez más envuelta en una nube de incógnitas. Máxime tras la confirmación de que Es Satty, el presunto cerebro de la célula, colaboró con el CNI, tal y como ha revelado Público esta misma semana. Los servicios de espionaje españoles mantenían relación con el imán que murió en la explosión de Alcanar. Lo hacían sin dejar rastro, mediante una técnica conocida como ‘buzón muerto’. Consiste en abrir una dirección de email, proporcionar a la otra persona con la que se quiere comunicar la contraseña, y dejar los mensajes escritos pero sin enviar, en la carpeta ‘borradores’. Así, miembros del CNI mantuvieron contacto con el imán yihadista para establecer una supuesta colaboración y evitar así un atentado.

Casa ocupada que sirvió de base para la célula yihadista

Casa ocupada que sirvió de base para la célula yihadista

Es aquí donde se abre una infinidad de interrogantes. ¿Quién se puso en contacto con quién, el CNI con Es Satty o viceversa? Si fue el imán el que acudió al CNI con la idea de ejercer de confidente, ¿qué sentido tiene informar de un atentado que él mismo estaba diseñando? Si fue el servicio español de espionaje el que reclamó a Es Satty, ¿no tenían información suficiente como para interpretar que estaba preparando una masacre?

3 meses de bombas

Del mismo modo, también ha quedado confirmado en el auto de procesamiento del juez Andreu que los terroristas estuvieron preparando el arsenal de explosivos durante tres largos meses. 90 días fabricando bombas. Ahí no acaba todo: las autoridades tenían controlada a la célula yihadista y estuvieron escuchando sus conversaciones durante todo ese tiempo. ¿Sabían entonces cuándo y cómo se iba a producir dicho ataque?

Del mismo modo, hay quien duda que el accidente de Alcanar fuese fortuito. Tres meses preparando bombas y precisamente explotan de forma accidental el día de antes. ¿Fue la explosión de Alcanar provocada? ¿Fue la forma en la que las autoridades pretendieron abortar la misión y les salió rana? Incógnitas que todavía no se han resuelto.

A esta y a otras muchas preguntas se le pretende dar respuesta en el juicio que está a punto de comenzar. Sin embargo, aquellos vecinos franceses de Alcanar siguen al margen de todo. Los sucesos del 16 de agosto son una parte fundamental en la más negra historia de terrorismo islámico de Cataluña y como tal van a ser tratado en la vista. Pero sus damnificados, por contra, siguen siendo víctimas de segunda.