Bernardo Montoya, detenido por el crimen de Laura Luelmo.

Bernardo Montoya, detenido por el crimen de Laura Luelmo.

Reportajes

Bernardo Montoya violó y mató a Laura en el campo el mismo día que la raptó, según la Guardia Civil

26 diciembre, 2018 15:32

La Guardia Civil cree que Bernardo Montoya mató a Laura Luelmo tras golpearla contra el suelo en el interior de su casa. Luego la trasladó al campo. Ya allí cometió la agresión sexual. Todavía no está claro en qué momento falleció la joven. A falta de los informes definitivos de la autopsia, los agentes están convencidos de esa hipótesis, la principal, tras los análisis de todos los movimientos de Bernardo, tras interrogarle, tras controlar el posicionamiento de su teléfono, del teléfono de Laura, de los datos recabados por distintas cámaras de tráfico y tras los interrogatorios a los vecinos del pueblo de El Campillo (Huelva). 

Todo ocurrió, según los datos manejados por los investigadores, en un breve lapso de tiempo. Laura fue asesinada el mismo día que desapareció. El mismo día que habló con su novio por última vez. El mismo día que su familia comenzó a preocuparse. Y el mismo día que fue raptada a la puerta de la vivienda que acababa de alquilar en la localidad onubense. 

1. Laura nunca salió a correr

El día 14 de diciembre, cuando ya se investiga la desaparición de la joven, la Guardia Civil entra en la casa que Laura había alquilado. Faltan unas zapatillas deportivas y unas mallas. Ese detalle hace que cobre fuerza esa hipótesis del relato, que Laura había salido a correr. Sin embargo, la joven, por recomendación del médico, no podía realizar ese ejercicio. 

Fue minutos después de ese primer registro cuando los agentes se encontraron por primera vez frente a frente con Bernardo Montoya. Pero, tal y como han confirmado esta mañana los agentes de la Guardia Civil de Huelva y de la Unidad Central Operativa (UCO), Laura nunca salió a correr. 

"A pesar de que se dijo que se iba a correr, eso no es cierto. Por prescripción médica no solía ir a correr, no corría. Tampoco era una persona que se adentrara en el campo. Más bien era un poco miedosa a salirse del entorno donde hay personas", ha precisado Ezequiel Romero, Coronel Jefe de la Comandancia de Huelva, durante las explicaciones a los medios.

2. Primer encuentro con el asesino

Cuando abandonan la casa, los agentes observan a una persona al fondo saliendo de su vivienda. Lleva en la mano una canasta y una manta. Es Bernardo. A esa hora, según los investigadores de la Benemérita, ya ha cometido el crimen, pero en ese instante todavía no saben que él es el culpable. 

Como hacen con cualquier otro vecino, se acercan a él y le preguntan si conoce a Laura, una joven que días atrás se había instalado en esa misma calle. Bernardo dice que no tiene ni idea, que no la conoce. Le toman los datos, y se marchan de allí. 

Horas después, al consultar el historial delictivo de este vecino, es cuando comienzan a tenerlo en el punto de mira como uno de los principales sospechosos. Sus graves antecedentes, si bien no constituían carga probatoria, le situaban en el centro de las investigaciones. Por eso se ordenó hacerle un seguimiento de todos sus pasos. Primero, con cautela. Conforme pasaron los días, conforme su comportamiento se tornó extraño y huidizo, con mucha más atención.

¿Por qué no se le detuvo en los primeros compases de la búsqueda de Laura? ¿Por qué no se registró entonces la vivienda? Lo ha explicado el teniente coronel de la UCO Jesús García Fustel, jefe del grupo de desaparecidos, con amplia experiencia en otros casos como el de Diana Quer, el niño Gabriel o el caso de Anabel Segura. "Los indicios que hay desde el primer momento son sus antecedentes, su proximidad a la vivienda de la víctima, su comportamiento huidizo, su deslocalización, y la posible ocultación de familiares, pero esto no supone una carga probatoria contra él, ni tampoco un homicidio".

3. La compra en el supermercado

Bernardo Montoya, presunto asesino de Laura Luelmo, en un aparcamiento subterráneo.

Bernardo Montoya, presunto asesino de Laura Luelmo, en un aparcamiento subterráneo.

El día 12 de diciembre, a las 16.22, Laura envía un mensaje de whatsapp a su novio. Será el último: "No sé si salir a andar. Hace un poco de viento". Minutos después de ese mensaje, Laura se calza sus deportivas, las mismas que echaron en falta en la vivienda sus familiares, se pone unas mallas y se va a comprar al supermercado.

El ticket de compra, que ha sido recabado por los agentes, detalla que la joven adquirió media docena de huevos, dos botellas de agua y una bolsa de patatas. Son las 17.20 de esa misma tarde, la del rapto. Minutos después, "es cuando Bernardo la coge y a la fuerza la introduce en su casa". 

4. Un golpe en la cabeza contra el suelo

Según los investigadores, Bernardo aborda a Laura cuando ésta regresa del supermercado. La conduce a su casa, la maniata, pero ella trata de defenderse. Ya dentro de la vivienda, en plenno forcejeo, Laura le propina una fuerte patada en las costillas cuando trata de zafarse de su captor. Montoya, iracundo, golpea, acto seguido, su cabeza contra el suelo

Todo ocurre en un intervalo de tiempo muy corto. Laura sale a las 17.20 del supermercado. A las 18.10, uno de los vecinos detalla a los agentes que ve el coche de Bernardo Montoya con el maletero abierto en la puerta de su propia casa.

En ese lapso de tiempo es cuando se produce el rapto. La mete en el coche y se la lleva al campo, cerca del lugar donde el cadáver de Laura apareció. Se desconoce, por el momento, la hora exacta de la muerte de la joven profesora.

5. La versión preliminar de la autopsia

Por el momento, a falta del informe definitivo de la autopsia, los agentes creen que Laura falleció ese mismo día que Bernardo la raptó. No está claro todavía si falleció en el lugar en que se encontró su cuerpo o en la casa del detenido. 

En el lugar en que apareció el cuerpo, no hay evidencias de que Laura sufriera. Estaba, por tanto, muerta o inconsciente.

6. El cuerpo oculto entre los arbustos 

Uno de los indicios que llevó a pensar que la joven estuvo en casa de Bernardo fue que la zona en que apareció se había peinado días atrás y por allí las batidas de búsqueda no habían encontrado nada. 

Sin embargo, el coronel Romero ha explicado que esto era perfectamente posible: el cuerpo, a no ser que uno se acercase a menos de un metro, permanecía, a simple vista, perfectamente oculto. "La zona se batió, se pasó por allí, pero es normal que pasara desapercibida a las personas que pasaron por allí. Hasta que no estabas a metro y medio, no se veía. Laura estaba en una zona de jaras de una altura aproximada de un metro y algo".

7. Bernardo no volvió a la casa

Que Laura no estuvo encerrada en la casa se sabe porque, además, Bernardo intentó volver a su vivienda pero no lo consiguió. Lo sabía una patrulla que le vigilaba en todo momento. Una patrulla que le localizó intentando acceder al interior de su vivienda uno de los días previos a su detención, en plena oscuridad. "De noche, se acercó andando a la casa, de manera huidiza, pegado a las paredes de las casas. Se asomó y al ver a la patrulla se marchó, según nos contaron los testigos", explicó el coronel esta misma mañana.

Este extremo desmentiría el hecho de que el asesino la tuvo retenida. Y probaría la versión de la UCO, quienes afirman que el crimen tuvo que ocurrir en esas primeras horas en que Laura desapareció, en las que fue raptada por Montoya.

8. Comportamiento sospechoso

Laura Luelmo fue asesinada el mismo día en que la raptaron.

Laura Luelmo fue asesinada el mismo día en que la raptaron.

Tras comprobar el historial delictivo de Montoya, el equipo de vigilancia no le quita ojo de encima. Se analizan sus movimientos cerca de la casa familiar de Cortegana, el municipio onubense donde reside su familia. Se indaga en la posibilidad de que el cuerpo esté oculto allí. 

También se le detecta yendo en esa localidad a un centro de salud, aquejado de un fuerte dolor en el costado. Era debido al golpe que Laura le había propinado al defenderse.

El martes 18, el día de su detención, Bernardo para en el hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva, para ir al servicio. Observa una patrulla de la Policía Nacional y prosigue su camino. En su regreso a El Campillo, a la altura de Valverde del Camino se introduce por una zona sin asfaltar para adentrarse en el campo. Ahí le detienen.

Los agentes relatan que ahí es cuando él da una primera (aunque falsa) versión de los hechos: "Entonces nos cuenta una película y es cuando nos dice que ha estado con Laura. Nos explica que Laura le pregunta por un supermercado que él le dice dónde está y que se va con su coche a esperarla a la vuelta. Nos cuenta que cuando vuelve del supermercado la intenta forzar para que se meta en el coche, que hay un forcejeo, que se da un golpe, se pone muy nervioso y se la lleva al campo, al lugar donde la encontramos, y la deja allí. Asegura que no la agrede sexualmente, pero dice que le quita los pantalones".

9. Las falsas versiones de Bernardo

Montoya es un asesino, en palabras de los investigadores, "muy desorganizado", "con un alto grado de impulsividad". "No piensa que los investigadores puedan llegar a implicarle en los hechos"  Según el relato de Montoya que ha detallado el coronel Romero, la chica se habría dado un golpe al intentar introducirla en el coche y el asesino confeso se asustó.

Luego, reconoció que había sometido a tocamientos al cuerpo de Laura. Reconoció también haberlo abandonado. También dijo que regresó después a un punto diferente para tirar una manta con sangre de la joven.

10. La autopsia, definitiva

Faltan por llegar las conclusiones definitivas de la autopsia. " Está a la espera de analizar muchas cosas para determinar la hora de la muerte. Tenemos también la circunstancia que hablamos de la sierra de Huelva, que alcanza temperaturas muy bajas. Eso hace que el cadáver se haya mantenido muy bien", ha detallado el coronel Romero.