De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Pedro Sánchez; su colega y evaluador Juan Padilla;  el coautor del libro basado en la tesis doctoral, Carlos Ocaña, el entonces rector de la UCJC, Rafael Cortés Elvira; la directora de la tesis del socialista, Isabel Cepeda, y el exministro Miguel Sebastián.

De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Pedro Sánchez; su colega y evaluador Juan Padilla; el coautor del libro basado en la tesis doctoral, Carlos Ocaña, el entonces rector de la UCJC, Rafael Cortés Elvira; la directora de la tesis del socialista, Isabel Cepeda, y el exministro Miguel Sebastián.

Reportajes

Juan Padilla, el hombre orquesta de la tesis de Sánchez, y otras 7 sombras sobre el doctorado

  • El documento del líder socialista fue juzgado por un tribunal en el que solo uno de los miembros contaba con más de cinco años de experiencia como doctor. 
  • Uno de ellos, Padilla, era compañero de departamento de Sánchez, de su círculo cercano. Juntos habían escrito varios artículos luego incluidos en la tesis.
  • Ocaña, director del Gabinete de Miguel Sebastián con Zapatero, firma como coautor el libro de Sánchez basado en su propia tesis cuando en el trabajo doctoral no se le nombra ni una vez.
Marta Espartero Brais Cedeira

De soslayo, las miradas radiografían a todo aquel novato que se asome curioso a la Universidad Camilo José Cela (UCJC) de Madrid. Estos días, cualquier desconocido parece sospechoso en el campus de Villanueva de la Cañada. El runrún recorre los pasillos. El objeto del deseo de media España, que será publicado 'online' el viernes según ha anunciado la Moncloa, está en su biblioteca: todos quieren ver la tesis doctoral de Pedro Sánchez y hacen para ello largas colas porque sospechan que algo va mal en el paraíso de la Moncloa.

Oculto y anhelado a partes iguales, el texto está en boca de todos en el Congreso y también en la calle. Pocos lo han visto y muchos menos conocen las alargadas sombras que difuminan letra a letra el doctorado cum laude del líder socialista. En la siguiente investigación, EL ESPAÑOL desgrana los aspectos que más sospechas suscitan tanto en la tesis del presidente del Gobierno como en todo lo que la rodeó durante el tiempo que tardó en elaborarse. Hay textos académicos que Sánchez hilvanó con compañeros y que luego volcó en la tesis, como si fuera contenido novedoso.

Hay también un rector antaño miembro de las altas instancias del gobierno de Felipe González. Hay un tribunal de tesis formado por jóvenes inexpertos que apenas acababan de doctorarse, un falso 'negro' de quien Sánchez habría copiado partes esenciales de informes del ministerio de Industria. Hubo hasta este jueves una querencia de Sánchez prolongada en el tiempo por no digitalizar su tesis y ponerla a la vista de todos. Son muchos los agujeros negros que vuelan sobre el texto de 324 páginas hasta rodearlo como si estuviera en el centro de un campo de minas.

1. Preparación previa en la Complutense

Fragmento de la tesis de Pedro Sánchez.

Fragmento de la tesis de Pedro Sánchez. EL ESPAÑOL

Los primeros pasos de Pedro Sánchez, en lo académico, estuvieron ligados a la Universidad Complutense de Madrid. Se licenció en un centro adscrito y comenzó con las cavilaciones, con la idea de ser Doctor en Economía. Inició los trámites y, según la documentación que emitió el centro universitario y que después llegaría a la UCJC, cumplió: obtuvo la luz verde en los cursos previos. La UCM le dio la suficiencia investigadora y el socialista añadió un título más al currículum: DEA en Estudios Europeos, que equivalía a una formación superior al máster.

Era sólo el primer escalón hacia el ansiado doctorado. Pero decidió mudarse: dejó el campus de la Complutense atrás y recaló en la Camilo José Cela. Tal y como ha podido comprobar EL ESPAÑOL, en la universidad privada consta un certificado que avala esa formación teórica. Por el modus operandi que rige la relación entre centros académicos, no existen fisuras, a priori, en la confianza que avala esa formación. Pero no hay más documentos en mano de la UCJC que atestigüen que Sánchez cumplió, conforme a derecho, con la preparación previa al doctorado. Ni firmas, ni nombres, ni sellos. En el nuevo campus no hay otras pruebas que indiquen quién dio la cara por el socialista allá por el año 2009

2. Un 'negro' que no aparece

Por mucho que se ha tratado de arrojar algo de luz sobre ella, la tesis doctoral de Sánchez ha permanecido siempre oculta. Esos celos, las ansias de recluir el texto a cal y canto, han levantado polvareda en la Universidad y en los mentideros madrileños de la carrera de los Jerónimos. El propio presidente del Gobierno ha intentado, por activa y por pasiva, despejar el balón sin mostrar el trabajo, pero su táctica no ha surtido efecto.

Hace algo más de un año, Vozpópuli publicó una versión que explicaría el prolongado silencio del líder socialista sobre su tesis doctoral. En abril de 2017, este periódico relató que uno de los primeros mentores de Sánchez, Miguel Sebastián, ministro de Industria entre 2008 y 2011, habría confesado en un foro privado que el grueso del libro en el que está la tesis del actual presidente del Gobierno habría sido realizado con papeles de aquel departamento del Gobierno

“El 90 % del libro se lo hicimos en el Ministerio (de Industria)”, descerrajó Sebastián en aquella reunión. Sí que es cierta una cosa: que el contenido de la tesis aparece plagado de toda clase de referencias a esas etapas de gobierno de la primera década de los 2000, en especial a la fase de la presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero.  

Con la revelación del ministro se apuntó directamente al que había sido jefe de gabinete de dicho ministerio, Carlos Ocaña Orbis, durante la etapa de Sebastián. Ocaña era responsable de muchos documentos que versaban de la misma materia sobre la que disertaba Sánchez, como la fuente primigenia del esqueleto de la tesis doctoral. Experto en Economía, firma como coautor del libro que Sánchez publicó basándose y reproduciendo buena parte de su propia tesis. El libro se titulaba La nueva diplomacia económica española. En la tesis no se nombra a Ocaña por ninguna parte.

Tras los rumores arrojados por su confesión en privado, el exministro Sebastián salió al paso y se desdijo. En las últimas horas, Ocaña, el presunto hacedor de la tesis, según ha podido saber este periódico, ha afirmado personalmente que él no preparó ningún documento.

Ocaña asegura que conoció a Pedro Sánchez años más tarde, en una de las reuniones del grupo Economistas 2004, un encuentro de especialistas económicos cercanos al exministro de Industria y al PSOE, de los que ambos formaban parte. Ocaña, que hoy trabaja en la Fundación Real Madrid, no tiene ningún doctorado.

3. ¿Hubo realmente plagio?

Miguel Ocaña niega ser el hacedor primigenio de quien partió la tesis de Sánchez.

Miguel Ocaña niega ser el hacedor primigenio de quien partió la tesis de Sánchez.

Si Sánchez plagió o no su tesis, tal y como ha quedado demostrado que hizo Carmen Montón en su trabajo de fin de máster, es algo que están tratando de descubrir en estos momentos las altas instancias de la Universidad Camilo José Cela. A mediodía del miércoles, los datos eran concluyentes tras una primera inspección llevada a cabo en torno a los más de 300 folios que componen el trabajo que presentó en 2012 el ahora presidente del Gobierno.

Los órganos de control de la Universidad Camilo José Cela han sometido el texto a un exhaustivo examen llevado a cabo a través de un programa llamado Turnitin. Se trata de un sistema que trabaja con al menos 70 universidades y que filtra los textos para comprobar que pasan el filtro de la pulcritud. Como un colador de párrafos calcados no solo de Wikipedia, sino también de muchos otros documentos académicos. Una herramienta infalible y completísima.

Ahora, según ha podido saber EL ESPAÑOL, la Camilo José Cela ha encontrado limpia de todo mal la tesis del político socialista. Tan solo un 15% de coincidencias, algo normal en estos trabajos, por las notas bibliográficas y por las referencias posteriores.

Un Sánchez ya doctor ha optado por mantener, desde hace años, la misma postura: exhibir una impecable sonrisa y repetir que el trabajo está disponible para quien quiera consultarlo en la propia universidad. Eso sí, nada de digitalizarlo y de ponerlo a disposición del gran público. Al menos hasta este jueves. Sin embargo, a lo largo de la tesis Sánchez incluye fragmentos alargados de artículos suyos que luego volcó en la tesis de forma literal. 

Hasta ahora, los programas de detección de plagios de la Universidad le habían dejado libre. Sin embargo, es preciso advertir un detalle clave. En el perfil que Sánchez tiene en la web del Congreso de los Diputados no figura en ningún lado ese título rimbombante de doctor en Economía.

4. Juan Padilla, juez y parte

Juan Padilla es Secretario General de la Universidad Camilo José Cela.

Juan Padilla es Secretario General de la Universidad Camilo José Cela. Linkedin

Juan Padilla Fernández-Vega es, quizás, uno de los hombres clave y que más veces aparece referenciado en torno a la producción académica de Sánchez. Aparece tanto al principio, en las primeras andanzas de Sánchez como doctorando, como en el final, en el libro que recoge parte de su presunta investigación. La primera referencia que se encuentra de este hombre, juez y parte, aparece al revisar los miembros del tribunal que juzgó la tesis doctoral del actual presidente del Gobierno. Joven como el entonces diputado, él fue uno de los encargados de juzgar su tesis doctoral.

Padilla llegó a la Camilo José Cela en el año 2009, donde empezó como profesor de Estadística. En apenas diez años ha pasado a convertirse en el secretario general de la Universidad. Conoce bien a Sánchez. No en vano, fueron compañeros de departamento, al que Sánchez accedió, también, en el año 2009, cuando comenzaba a trabajar en su tesis doctoral, esa con la que alcanzaría el cum laude dos años y medio después.

Padilla es consultor, pero sobre todo es experto y profesor en Estadística, materia de la que impartió clases en la Universidad Complutense de Madrid, donde Sánchez estudió su Licenciatura y donde años más tarde realizaría los cursos previos al doctorado. Las impartió después en la Universidad Camilo José Cela. Curiosamente, la tesis del presidente, consultada por este periódico hace ya dos años, contaba con múltiples gráficos estadísticos repartidos por buena parte de sus 300 páginas.

La relación de ambos no termina ahí. Aparte de mesa y despacho de departamento, ambos compartieron publicaciones académicas entre los años 2012 y 2013. De los tres artículos de investigación que Sánchez posee en su currículum antes y después de doctorarse, dos de ellos van firmados junto a su inseparable compañero.

El primero de ellos se titula “La diplomacia económica de los Planes Integrales de Desarrollo de Mercado”. El segundo, “Innovaciones en la Diplomacia Española: Los planes integrales de Desarrollo de Mercado”. Ambos le sirvieron a Sánchez como preparación para la tesis y también para rellenar el libro que publicaría años después y en el que incluiría algunos apartados de esa brillantísima investigación, calificada de cum laude. Es decir, Padilla (joven e inexperto doctor en aquel entonces) juzgó, de algún modo, parte de su propio trabajo en la tesis del socialista. Juez y parte. Principio y final de ese departamento de la Camilo José Cela. 

En aquellos años ambos coincidían en muchos asuntos, hasta en las tesis doctorales y en sus directores. Padilla aparecía en la tesis doctoral de Sánchez, y a su lado el nombre de la mujer que le dirigió la tesis a él mismo: María Isabel Cepeda González, la profesora que, efectivamente, también dirigió la tesis del que entonces tan solo era un diputado raso del PSOE. Aquello erra una telaraña en la que todos están relacionados entre sí.

5. Un tribunal de noveles

Isabel Cepeda González dirigió la tesis de Sánchez.

Isabel Cepeda González dirigió la tesis de Sánchez.

Uno de los misterios más inescrutables e incomprensibles de la tesis de Pedro Sánchez tiene que ver con el tribunal que la juzga. Según se puede comprobar en la base de datos Teseo, los nombres de las personas que tuvieron que valorar el trabajo del presidente son los siguientes: Cristina Ruza y Paz-Curbera, profesora de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED); Santiago Pérez Pérez-Camarero, profesor asociado de la Universidad de Castilla-La Mancha; Alejandro Blanco Fernández; por último, dos profesores de la propia UCJC: nuestro ya conocido Juan Padilla Fernández-Vega, antiguo vicerrector de Extensión Universitaria, actual secretario general de la UCJC; y Ricardo José Rejas Muslera, profesor de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Económicas.

En este punto la cosa adquiere uno de los tintes más complejos. De los cinco miembros del tribunal que juzgó la tesis de Sánchez, tan solo Cristina Ruza contaba con más de cinco años de experiencia como doctora. La profesora de la UNED se doctoró en 2004, según aparece en su página web. En Teseo nada se dice de su tesis. El resto de los miembros del tribunal apenas cuentan con la dilatada experiencia que se le requiere a aquellos que tienen que evaluar este tipo de trabajos.

Santiago Pérez, por ejemplo, que estaba de secretario en el tribunal, defendió su tesis tan solo un par de meses antes que Sánchez, el 28 de septiembre de 2012. Alejandro Blanco se doctoró el 24 de julio de 2011, un año antes. Juan Padilla, el inseparable estadístico, defendió la suya el 21 de septiembre de 2011. Ni siquiera Rejas Muslera contaba con una experiencia acorde a lo que se le suele exigir a estos órganos: la defensa de su tesis data del 17 de mayo de 2007. Cinco años antes que el ahora presidente del Gobierno.

“Esto no lo he visto nunca”, dice un catedrático con 30 años de experiencia en una universidad del norte de España a EL ESPAÑOL. ¿Se ajusta este tribunal a la ley? La normativa vigente de la Universidad Camilo José Cela sostiene en su artículo 28 que los doctores que formen un tribunal de tesis deben contar con “experiencia investigadora acreditada”.

“En las tesis se suele poner alguien de postín para que luzcan más, por lo general el presidente, que, en este caso, es una profesora asombrosamente joven. Pero, si preguntas te dirán que a las tesis suelen invitar a profesores con experiencia y con sexenios a sus espaldas o, por lo menos, con bastantes publicaciones”, explica de nuevo el catedrático a este periódico. Otro docente con igual categoría universitaria muestra también su desaprobación con un sencillo mensaje: “Sin duda, resulta todo muy extraño, muy raro”.

Ninguno de ellos contaba en aquel momento con una producción académica notable y reseñable, por razones evidentes y temporales. A ojos de la comunidad universitaria, casi todos los miembros del tribunal de Sánchez estaban dudosamente capacitados para formar parte de un órgano así. Más que nada, porque eran un tribunal prácticamente de noveles. Sin veteranos.

6. Cepeda, la directora de todas las tesis

María Isabel Cepeda González no es solo conocida por ser la directora de la tesis de Pedro Sánchez, la mujer hacia la que el líder socialista se derrite en elogios en el prólogo del libro en el que reproduce buena parte de la tesis que tantas dudas ha sembrado en la clase política, en la ciudadanía y en el ámbito universitario. Cepeda fue además, la esposa del ya difunto profesor Neira, aquel docente que hace diez años se jugó la vida por defender y salvar a una mujer que estaba siendo maltratada en plena calle.

Cepeda es el nexo entre muchos de los elementos presentes en el entramado sobre el que Sánchez edificó su tesis doctoral. Coincidió con él en el Departamento de Dirección y Administración de Empresa de la UCJC, donde Sánchez entró como profesor asociado en 2008. Es doctora en Ciencias Económicas, fue profesor contratado doctor de la Universidad Rey Juan Carlos, ahora tan en boga por los falsos máster de Cristina Cifuentes, Carmen Montón y hay que ver si Pablo Casado. Ejerció también como docente en la Universidad Alfonso X El Sabio.

Además de este extenso currículum universitario, Cepeda fue quien dirigió las tesis tanto de Alejandro Blanco Fernández como de Juan Padilla Fernández-Vega, que son, como decíamos más arriba, dos de los doctores novatos que juzgaron la tesis de Pedro Sánchez cuando ni siquiera ellos mismos habían digerido la suya propia. Todos pertenecían a la misma universidad.

Con todo ello, la tesis final, el documento que Sánchez entregó y por el que recibió la máxima nota, era tan solo una descripción adusta y alargada de las políticas económicas de la primera década. Eso era, y nada más.

7. Cortés Elvira, el hombre que introdujo a Sánchez

Cortes Elvira era el rector cuando Sánchez entró en la Universidad.

Cortes Elvira era el rector cuando Sánchez entró en la Universidad.

Mientras realizaba las investigaciones para su tesis, Sánchez impartió clases en el centro universitario, algo que no se permite a día de hoy en el centro universitario debido a su normativa interna. En aquel momento, con esto no había ningún problema.

El líder socialista accedió a la universidad en el año 2009. En aquel entonces, todavía era rector de la Camilo José Cela Rafael Cortés Elvira, quien ejerció como Director General de Deportes en el Ministerio de Educación y Ciencia (1987-1993) y después Secretario de Estado para el Deporte. Ambos cargos en las últimas etapas de Felipe González (PSOE) al frente de la Presidencia del Gobierno.

Todos en un estrecho círculo, el del PSOE, al que también pertenecían de forma colateral otros como Carlos Ocaña o el compañero de departamento de Sánchez: Juan Padilla, quien fue, a la postre, uno de los supervisores de su tesis.

8. Un libro Frankenstein

En 2013, la historia se sublimó hecha libro. En esa fecha apareció en las estanterías de las librerías especializadas una nueva obra. La había editado Delta y se titulaba La nueva diplomacia económica. Innovaciones institucionales y estrategias en las relaciones económicas de España hacia Latinoamérica, Europa, Asia y África. El autor no constaba como tal: aparecía con el título de director, una referencia que, según aseguran varios catedráticos a EL ESPAÑOL, se emplea cuando se trata de una obra conjunta. El nombre de ese director, Pedro Sánchez Pérez-Castejón.

Primera página de la tesis de Pedro Sánchez en el original que se conserva en la UCJC.

Primera página de la tesis de Pedro Sánchez en el original que se conserva en la UCJC. EL ESPAÑOL

El socialista, a todas luces y como es habitual en el ámbito académico, traducía el lenguaje intrincado que se le supone a una tesis y ponía a disposición del estudiante el conocimiento derivado de sus investigaciones doctorales cum laude. Él mismo y su equipo hacían referencia a esta publicación cuando se le demandaba el contenido de la tesis doctoral: pero aunque parecía la tesis, se llamaba como la tesis, y desarrollaba el contenido de la tesis, no era -evidentemente- la versión oficial.

Porque el libro no es suyo. Al menos, no únicamente. También aparece como autor el ya mencionado Carlos Ocaña Orbis. Su nombre queda plasmado en las primeras páginas. El volumen cuenta también con un prólogo del exministro Miguel Sebastián y un prefacio del catedrático Francisco Aldecoa, antiguo decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM. Aldecoa también había intentado, en un par de ocasiones, ser rector de la Complutense.

“[Mi gratitud] a quienes me acompañan con su consejo y la redacción del libro, los profesores Francisco Aldecoa, Miguel Sebastián y Carlos Ocaña”. Es el agradecimiento de Sánchez en la introducción. También aparecen, después, Juan Padilla e Isabel Cepeda, además de Patricia Soublechero. A todos ellos, dice el ponente de la tesis, gracias por el apoyo brindado.

La obra luego publicada es, grosso modo, la tesis doctoral oculta. Misma bibliografía, similar extensión. Incluso utiliza los mismos párrafos de los artículos de investigación previos punto por punto [un ejemplo es el primer capítulo, que apenas amplía lo que ya desarrollaba Sánchez junto a Padilla en el artículo La diplomacia económica de los Planes Integrales de Desarrollo de Mercado] o los apartados exactos de la tesis -como han podido comprobar los reporteros-: palabra por palabra, la sección 5 del texto doctoral está reflejada en el capítulo 7 del libro.

Si bien las investigaciones junto a Aldecoa y las suyas en solitario sí están referenciadas, en la obra, de venta al público por 20 euros, jamás aparece la palabra tesis. No se cita en la bibliografía, no asoma por ninguno de los textos introductorios. No aparece en el libro ni una sola vez. Esto resulta todavía más extraño cuando hay páginas copiadas por completo de la tesis al libro, aunque el autor sea la misma persona. Tampoco queda claro qué parte del libro es obra de Sánchez y qué de Ocaña. Aunque, eso sí, la contraportada del ejemplar no se sonroja al presentar al hoy presidente del Gobierno como “doctor en Economía”. Al contrario que su perfil digital del Congreso de los Diputados.