María Pilar, la guardia civil sancionada por reprochar a un coronel si se sentiría cómodo con un tanga

María Pilar, la guardia civil sancionada por reprochar a un coronel si "se sentiría cómodo con un tanga" David S. Bustamante

Reportajes

La guardia civil del chaleco antibalas, sancionada por reprochar a un coronel si "se sentiría cómodo en tanga"

  • La agente, que se negó a colocarse un chaleco antibalas masculino, ha sido suspendida de empleo y sueldo durante un mes.
  • “Para nosotras es Pili, para otros es el terror de los generales”, aseguran sus compañeras con orgullo. 

María Pilar Villacorta Díez es una guerrera. A sus 48 años, la cabo 1º ha roto las barreras de la discriminación de género siendo la primera y única mujer en formar parte del Consejo de la Guardia Civil. Sin embargo, ni su experiencia ni su profesionalidad están siendo objeto de debate. El nuevo director general del cuerpo, Félix Vicente Azón, ha impuesto un mes de suspensión de empleo y sueldo a la guardia por falta disciplinaria grave después de haber rechazado colocarse un chaleco antibalas masculino.

-“Y usted, mi coronel, si a usted le pusieran un tanga, ¿se sentiría cómodo?”, espetó Villacorta a su coronel al mando.

En ese momento comenzó su calvario profesional. Los hechos ocurrieron el pasado 5 de octubre en la galería de tiro de la Comandancia de Cantabria. Durante unos ejercicios ordinarios, la agente protestó por la falta de chalecos femeninos. Una semana antes había advertido que no disponía de chaleco femenino. Su queja pasó desapercibida a pesar de que el chaleco masculino le quedaba grande y ello le ponía en riesgo. Ante esta situación el coronel al mando autorizó a las agentes presentes a realizar el ejercicio de tiro sin chaleco. Sin embargo, una vez concluido, el teniente director decidió “instruir” a las guardias en la forma correcta de colocarse la prenda. 

AUGC

El expediente abierto detalla cómo el teniente entró en contacto con Villacorta, a pesar de que ella no se lo pidió, para ‘ajustarle’ el chaleco. Esta acción afectó físicamente a sus pechos que quedaron aplastados por la presión de la prenda. “El agente quería encajarlo apretando mucho. Yo ya estaba agobiada y muy incómoda”, explicó en declaraciones a los medios la protagonista. Ante esa circunstancia la cabo se encaró a su coronel planteándole la incómoda cuestión. 

Pilar Villacorta, cabo 1º de la Guardia Civil

Pilar Villacorta, cabo 1º de la Guardia Civil David S. Bustamante

Esta situación fue denunciada por Villacorta ante el Juzgado Togado Militar Central que archivó la causa. Sin embargo, en contrapartida la agente, que ha interpuesto un recurso de alzada, fue sancionada. “Poco le dijo. Le humillaron y vejaron. Ella se negó solamente a ponerse un chaleco masculino. Desde la Asociación Unificada de Guardia Civiles (AUGC) -que cuenta con 31.000 efectivos- tiene todo nuestro apoyo", explica a EL ESPAÑOL Alicia Sánchez, secretaria nacional de la Mujer de la AUGC y compañera de promoción de la protagonista. 

El hecho sucedió enfrente de otras dos agentes que, según los compañeros de Villacorta "no han sido solidarias con Pili por miedo; porque para nosotras es Pili para otros el terror de los generales. Algunos compañeros actúan como toca, otros ante una inspección, no. Es curioso, nos enfrentamos a criminales y delincuentes a diario pero ante los jefes, no somos capaces de hablar”. 

"Pili, el terror de los generales"

Originaria de Palencia, Villacorta se incorporó al Instituto Armado con 23 años aunque el destino le condujo hasta Cabezón de la Sal (Cantabria) donde desarrolla su actividad profesional ligada al SEPRONA. “Viéndola es fácil averiguar que ella es Guardia Civil por vocación. Le encanta su trabajo. Otra cosa es que le dejen hacerlo”, explica Sánchez. 

Pilar Villacorta

Pilar Villacorta David S. Bustamante

“Éramos cerca de 180 mujeres en nuestra promoción. De entre todas, ella ya destacaba. Como cabo cuartel era firme, se notaba que valía para este trabajo”, asegura Sánchez. Dentro del cuerpo Villacorta se formó en Biblioteconomía y Documentación. También como Técnica en Igualdad de Género. “Es una mujer que por convicción decidió luchar por dignificar los derechos y el trabajo de la mujer en la Guardia Civil”, expresan sus compañeros de la AUGC. Sin duda, es la filosofía de vida de esta palentina, motera y abanderada del lema: “Los cambios hay que lucharlos y el sentido común más”.

Un sentido común que aplicó en el año 2016 cuando dimitió por razones de salud ligadas al estrés de su cargo como secretaria de la AUGC. Como vocal también formó parte del Comité para la Igualdad efectiva de las Mujeres y Hombres. “Es una mujer fuerte que nos ha abierto el camino a las mujeres en la Guardia Civil. Tiene una visión de futuro exagerada”, explica Sánchez.

Sus compañeros temen que sufra represalias

Sin embargo, a su regreso "los mandos que están sobre ella van a seguir siendo los mismos pero es una luchadora nata. Es alguien en quien reflejarte", explican a EL ESPAÑOL sus compañeros, que temen que a la hora de su reincorporación al SEPRONA como jefe de grupo existan represalias contra su persona: "En las zonas rurales la situación para las mujeres es aún más compleja a pesar de que es una profesional muy preparada. Para nosotros es una líder". 

Villacorta tiene además dos hijos, uno de 15 y otro de 13 años que crecen teniendo como modelo a una mujer rompedora "en el seno de una institución machista. Sacrifica tiempo en común con su familia por luchar por los derechos de las guardias civiles. Su marido viaja mucho por su trabajo y combinar toda esta actividad y lo sucedido es muy complicado. Al fin y al cabo es humana", explica una fuente del entorno cercano a Villacorta. De hecho, a través de su cuenta de Twitter la agente expresó con decepción la decisión respecto a su sanción: "Cumplo un mes de empleo y sueldo por exigir la plena efectividad del principio de igualdad. Al final no todas disponemos de las mismas herramientas”.

Este es uno más de los muchos casos de discriminación de género que denuncia la AUGC. De hecho, desde la Asociación profesional recuerdan: “la Guardia Civil: no hay suficientes partidas presupuestarias para chalecos antibalas femeninos, y no se dan cuenta de que un chaleco correcto puede salvar mi vida y la de mi compañero ya que me permitirá moverme correctamente. Tampoco hay vestuarios femeninos. A veces nos cambiamos en baños o en despachos. Por qué si yo también soy agente de la Guardia Civil he de padecer esta desventaja frente a un hombre. No quieren gastarse dinero en nosotras”, explica la portavoz de la asociación profesional.

“Esta situación no puede ser resuelta de otra manera que no sea con la llegada de una segunda generación de derechos para que cambie la manera de entender las relaciones laborales entre los altos mandos“, concluye a través de un comunicado la AUGC.