Amaia volvió a conquistar A Coruña anoche con un concierto en el Coliseum que confirmó, una vez más, por qué es una de las artistas más singulares y respetadas del pop actual.
No defraudó a un público que acudía con la expectativa clara de ver sobre el escenario a esa Amaia dulce y, al mismo tiempo, cañera, capaz de pasar de la fragilidad a la explosión en cuestión de segundos.
Con el Coliseum lleno hasta la bandera, la cita coruñesa supuso una parada nueva dentro de su gira, y desde el primer momento quedó claro que no sería una noche cualquiera. La puesta en escena lo fue todo: Amaia que apareció vestida como una bailarina clásica, arropada por toda una orquesta. Pero fue su voz la que elevó el show a la perfección.
Uno de los momentos más especiales de la noche llegó con la colaboración de la banda gallega Aliboria, que la acompañó sobre las tablas en la interpretación de Aralar, en un guiño claro a la escena musical del país y a la conexión especial que la artista mantiene con Galicia.
Esa cercanía la reforzó con sus palabras al público, confesando su amor por los gallegos y, en especial, por el gallego, un acento que reconoció entre risas que es el que más fácilmente se le pega. También sorprendió al asegurar que nunca antes había visto a su público saltar tanto como en un concierto celebrado en esta comunidad.
El repertorio fue un recorrido equilibrado por las distintas etapas y matices de su carrera, con temas como Bienvenidos al show, Caroi y otros que provocaron que más de uno se fuera a casa sin voz.
No era la primera vez que Amaia visitaba A Coruña. Ya lo había hecho en 2019, poco después de su paso por Operación Triunfo. Sin embargo, aquella joven promesa ha quedado atrás. La artista que anoche se presentó en el Coliseum, ahora conocida con orgullo como "Amaia de España", ha demostrado haberse convertido en una propuesta capaz de brillar tanto a nivel nacional como internacional.
