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El bar Artesa se ha convertido en uno de los locales habituales para muchos vecinos del barrio de Canido, en Ferrol. Detrás del proyecto está la familia Santiago, que gestiona el negocio de manera conjunta y que ahora prepara un nuevo paso: la apertura de un segundo establecimiento en Narón.

El local nació como una iniciativa familiar que fue creciendo con el paso del tiempo y consolidándose en el barrio. Inés Santiago, que trabaja en el negocio junto a su hermano Antón y su padre, cree que parte del éxito está en haber entendido qué buscaban los clientes. “Hemos conectado con la gente del barrio porque entendimos que querían un sitio donde sentarse tranquilos, tomarse una caña o picar algo, pero también donde poder venir otro día con la familia o con amigos a cenar”, explica.

Ese ambiente ha hecho que muchos vecinos recomienden el local a visitantes y conocidos. “A mucha gente del barrio le gusta traer aquí a amigos de otras zonas de Ferrol o incluso de fuera”, comenta.

Un proyecto familiar

El negocio está gestionado por varios miembros de la familia, que se reparten las tareas del día a día. Antón Santiago explica que la organización es flexible y que todos colaboran en diferentes funciones.

“Mi padre está un poco como jefe organizando todo y mi hermana y yo estamos más en el bar con las tareas cotidianas. Dependiendo del día hacemos un poco de todo: uno va a la compra, otro se queda con los proveedores… entre todos organizamos el trabajo”, señala.

La historia del local se remonta a cuando una tía de la familia se trasladó a vivir al barrio de Canido y vio una oportunidad en varios establecimientos cerrados de la zona. A partir de ahí surgió la idea de abrir un negocio propio.

Con el paso de los años, el establecimiento ha ido ganando clientela y consolidando su propuesta. Para Inés Santiago, la clave ha sido la constancia. “Creo que lo que hemos hecho es trabajar bien durante muchos años y mantener la esencia. Al final la gente sabe que si viene hoy o dentro de un mes va a estar a gusto y va a comer bien”, afirma.

Visibilidad en redes

La presencia en redes sociales también ha contribuido a dar a conocer el local. Inés Santiago cuenta con una comunidad de seguidores y utiliza esas plataformas para mostrar el día a día del bar.

“Estar en redes sociales ha ayudado a darle visibilidad al negocio, sobre todo centrándome en un público de Ferrol y de Galicia. Intento enseñarlo de una manera muy natural, desde dentro”, explica.

Más allá de la promoción, la familia destaca el carácter cercano del establecimiento. Antón Santiago asegura que ese ambiente es precisamente una de las características que más valoran los clientes. “La gente suele definirlo como un sitio con ambiente familiar y acogedor, y nos gusta que lo vean así”, comenta.

El salto a Narón

Tras consolidarse en Canido, la familia ha decidido ampliar el proyecto con la apertura de un nuevo local en Narón. La decisión llegó después de comprobar la buena acogida del bar y de recibir el ánimo de clientes y conocidos.

“Viendo que este local funcionaba bien y que mucha gente nos animaba a abrir otro, vimos una buena oportunidad en Narón”, explica Antón Santiago.

El nuevo establecimiento mantendrá la esencia del primero, aunque incorporará algunos cambios en el espacio. “En cuanto a decoración será algo más moderno, pero la carta, los distribuidores y la idea del negocio van a seguir siendo los mismos”, señala.

La nueva etapa llega con ilusión para la familia. “Abrir nuevas ventanas siempre es emocionante”, afirma Inés Santiago. “Tenemos muchas ganas de ver cómo responde el público de Narón”.

Para quienes aún no conocen el local, la invitación es clara. “Que vengan y lo prueben”, dice Antón Santiago. “Aquí estaremos encantados de recibirlos y tratarles como si fuesen uno más de la familia”.