En pleno entorno de Manuel Murguía, a escasos metros del estadio de Riazor en A Coruña, la Taberna Parrillada Riazor se ha consolidado como un local de referencia para familias y trabajadores. Al frente está Alejandro, que llegó a España desde Uruguay con 14 años y que abrió el negocio el 3 de diciembre de 2019, justo antes del estallido de la pandemia.
"Fue duro, pero sobrevivimos luchando", explica sobre aquellos primeros meses, marcados por el cierre obligado por pandemia. Según recuerda, el propietario del local fue clave para salir adelante, llegando a no cobrar el alquiler durante el confinamiento y ajustándolo después para facilitar la continuidad del proyecto.
Hoy, el negocio funciona como una auténtica empresa familiar. Alejandro trabaja junto a su mujer y su cuñada, que es la cocinera, en un equipo que ha apostado por la cercanía y la comida casera como seña de identidad en un entorno a orillas de una de las playas más icónicas de la iudad.
El público es variado, aunque con un patrón claro: "Gente de familia y trabajadores entre semana, sobre todo al mediodía", señala. Los fines de semana y los días de partido, el local vive su mayor actividad gracias a su ubicación próxima a Riazor. Sus dos entradas le permiten, además, atraer un flujo de clientes que acaban conquistados por el estómago.
La propuesta gastronómica combina menú del día y carta basada en cocina casera, a la que hace unos años se sumó la parrilla. Entre las especialidades destacan la picaña de vaca y el secreto de Black Angus, productos que se han convertido en algunos de los más demandados, además de otros productos codiciados por los clientes. El menú siempre tiene rotación de productos, con posibilidad para elegir dentro de un amplio abanico de gustos.
El local ofrece servicio en horario partido, aproximadamente de 13:30 horas a 16:30 horas y de 20:00 horas a 23:00 horas, manteniendo una oferta centrada en la comida abundante y accesible. "Buen precio, buena cantidad y raciones grandes", resume Alejandro, evocando una escena que atrapa a pandillas de amigos como a núcleos familiares.
Sin grandes cambios a la vista, porque lo que funciona no se toca, la Taberna Parrillada Riazor apuesta por seguir en la misma línea: cocina reconocible, trato familiar y un ambiente de barrio que ha logrado consolidarse en apenas unos años. Además ahora lo hará en Primera, con el ascenso del Dépor.
