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Allá por 1910, en Casa Becerra se reunían los habitantes del pueblo de Cambre para diferentes actividades que iban desde reuniones familiares, eventos sociales, bodas, bautizos o cumpleaños. También se venía a esta casa a comprar tabaco, ya que aquí estaba el estanco, o a aprovisionarse de víveres, tanto de personas como de animales… porque sí, en Casa Becerra también se encontraba la tienda de ultramarinos del pueblo y la de piensos para el ganado. Aún no era ni bar ni restaurante, sino un centro de reuniones para los cambreses.

Néstor es la quinta generación al frente del restaurante, que ahora dirige junto a su hermano, aunque en realidad hace de todo, "camarero, dirección, cocina… lo que se necesite". Casa Becerra lo fundó su tatarabuela, en una época en la que funcionaba como lo que hoy llamaríamos un ‘Centro Cívico’, un auténtico espacio multidisciplinar entre cuyas paredes se celebraban los acontecimientos más importantes de Cambre. "Cuando murió mi abuela, en los años 90, estuvo alquilado unos años, pero durante esos alquileres el negocio caía en picado…".

Tras formarse como Técnico Superior en Edificación y trabajar unos años en el sector, a Néstor le surgió la oportunidad de hacerse cargo del negocio familiar, y aceptó el envite. De eso hace ya 15 años. “Yo tenía 23 años, las dos chicas que tenían alquilado el restaurante lo dejaban y me dije… venga, vamos a intentarlo. Y hasta hoy. Los primeros años fueron duros, de mucho trabajo, con muchas dificultades para pagar las nóminas… pero poco a poco fue subiendo y ya un par de años antes de la pandemia pegamos un subidón importante”.

Un menú del día de categoría y unas carrilleras de escándalo

Carrilleras de Casa Becerra Jesús Sánchez

Los fines de semana, Casa Becerra está hasta arriba, "pero entre semana también se trabaja bien. Ahora mismo estamos dando una media de 70 menús al día, algo que, para la ubicación en la que estamos, está muy bien". Y es que el restaurante, pese a no estar situado cerca de ningún centro residencial, ofrece un menú del día que entra directo al top 5 de la zona, con cuatro primeros y cuatro segundos a elegir entre los que siempre hay platos de puchero en invierno, ensaladas en verano, dos pescados y varias carnes. Todo por 12,50€, con bebida y postre o café incluidos. Y claro, cuando se ofrece calidad, la gente responde.

Los fines de semana, manda la carta. Los platos tradicionales son protagonistas, como la carne asada, el salpicón, el pulpo o los mariscos, pero hay otros clásicos de la casa que son muy recomendables, como su Bacalao a la portuguesa, que además de estar en la carta se sirve en el menú del día de los viernes y que es una opción altamente recomendable que os sorprenderá. Y sus callos, de los mejores que se pueden probar en la zona.

Pero su plato estrella son las carrilleras. "A mí personalmente, me encantan. Es mi receta favorita del restaurante. Están espectaculares", nos reconoce Néstor. Y damos fe: las carrilleras de ternera de Casa Becerra merecen por sí solas la visita. Melosas, tiernas, profundas, sabrosas… muy adictivas. Se sirven con unas espectaculares patatas torneadas y con su propia salsa.

Una pista: Justo enfrente hay un pequeño polideportivo con cancha de fútbol y baloncesto, lo que lo convierte en una opción cómoda para celebraciones con niños. Aunque, en realidad, uno acaba volviendo por lo mismo que hace décadas: platos reconocibles, raciones generosas y esa sensación de estar comiendo en casa la buena cocina de siempre".