Miles de kilómetros de distancia separan Galicia de Islandia. A pesar de ello, ambos lugares comparten sorprendentes similitudes paisajísticas: costas abruptas, un verdor intenso y una activa red fluvial con numerosas cascadas.
En Galicia, el agua es un bien preciado que se transforma en ríos, manantiales y cascadas, como la de Belelle. Aunque no es de las más conocidas ni de las más grandes, destaca por su encanto y magia incomparables.
Una de las cascadas más mágicas de Galicia
Cascada de Belelle, en Neda (A Coruña)
En un rincón de la provincia de A Coruña, concretamente en Neda, se encuentra esta espectacular cascada, fervenza, salto, férveda, fírveda o cualquier otro sinónimo que se le quiera dar.
Para ser exactos, la cascada se ubica en el río Belelle, que nace en el barranco de A Cernada, en el corazón del Parque Natural de las Fragas do Eume, y desemboca en la ría de Ferrol.
El salto de agua tiene una caída de 45 metros de altura y la mejor época para visitarla es, obviamente, en invierno, cuando la fuerza del agua es más impresionante.
Sin embargo, en verano se convierte en un rincón ideal para el baño, gracias a las pozas que se forman en su base.
El baño está reservado para los más valientes, ya que la temperatura del agua es bastante fría, aunque después de la caminata resulta especialmente reconfortable. Eso sí, hay que extremar la precaución, porque las piedras pueden estar resbaladizas.
Cómo llegar a la cascada de Belelle
Para llegar hasta la cascada de Belelle hay que recorrer una ruta compartida por los ayuntamientos de Neda y Fene, que comienza en el aparcamiento situado junto al pazo llamado de Isabel II, antigua fábrica de tejidos.
Una pista asfaltada, que pasa junto al molino de A Barcia en el Parque Micológico del río Belelle, guía al visitante hasta una pequeña central eléctrica. En este punto, hay que cruzar el río por un puente, desde donde se encuentran unos paneles informativos que ofrecen tres rutas posibles.
La primera opción consiste en continuar por el camino que lleva hasta el pie mismo de la cascada.
Otra posibilidad es seguir un sendero, con cierta pendiente, para acercarse a un mirador de madera desde el que contemplar el salto de agua.
La tercera opción es subir hasta el mirador de Viladonelle, por unas escaleras y un camino señalizado junto a la central hidroeléctrica, explica Turismo de Galicia.
