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Galicia es una auténtica caja de sorpresas. Ubicada al noroeste de la Península ibérica, ofrece una amplia diversidad de paisajes, pueblos con siglos de historia y rincones tan curiosos como el cabo de Touriñán.

En plena Costa da Morte, en Muxía (A Coruña), el cabo de Touriñán es el último lugar de España donde se pone el Sol. Se trata del punto más occidental de toda Galicia y de la España peninsular, así como el segundo de Europa, solo por detrás del cabo da Roca, en Portugal.

El último atardecer de España (e incluso de Europa)

Puesta de sol en el Cabo Touriñán. Foto: Alarmy

Las largas noches de verano se extienden todavía más en municipios como Muxía, donde, por su ubicación, el Sol se pone más tarde que en otros puntos del país. Mientras que en Mallorca el ocaso se produce entre las 21:00 y las 21:20 horas, en Muxía tiene lugar casi una hora después, alrededor de las 22:18.

Además, dos veces al año, a principios de primavera y desde finales de verano hasta el equinoccio de otoño, el cabo de Touriñán se convierte en el último lugar por donde desaparece el Sol en la Europa continental.

Si hay un rincón mágico para contemplar el atardecer, ese es el faro del cabo Touriñán. Adentrándose casi un kilómetro en el océano, este balcón natural se ha ganado la fama de ofrecer uno de los mejores ocasos, y no es para menos.

En verano, cuando el cielo está despejado, el horizonte se tiñe de tonos amarillos, naranjas y rojizos que, acompañados por el rumor de las olas, convierten el lugar en un escenario para contemplar, con calma, cómo Lorenzo se despide del día.

Cabo de Touriñán, A Coruña.

Como una parada más en la ruta del 'Atardecer de Europa', el faro del cabo Touriñán se adentra en el Atlántico hacia el fin del mundo, alertando constantemente de la peligrosidad del mar y resistiendo los fuertes temporales de la Costa da Morte.

Se trata de un faro relativamente reciente, ya que con anterioridad existieron otras señales destinadas a prevenir futuros naufragios. El actual data de 1981 y es una torre de hormigón de 11 metros de altura que emite entre uno y dos destellos cada 15 segundos.

Rodeado de una exuberante vegetación y con el mar como telón de fondo, el enclave gana aún más atractivo. De hecho, revistas de viajes como National Geographic y Viajar han puesto su mirada en este punto singular de la Costa da Morte.

Al faro del cabo Touriñán se puede llegar a pie, a través del Camiño dos Faros, o en coche, ya que junto al propio faro existe una amplia zona de aparcamiento donde dejar el vehículo, coger algo de picoteo y disfrutar del último atardecer de España (y, en dos ocasiones al año, también de Europa).