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Una pausa en el ajetreo del día a día que se transforma en un objeto único para guardar un recuerdo o para regalar. El movimiento del Hazlo tú mismo (DIY, Do it yourself, en inglés) ha ido ganando adeptos y ya son muchos los coruñeses que se animan a hacer sus propias joyas, velas o piezas de cerámica.

Son tres ejemplos de una moda que se ha convertido para algunos en un momento de relax del que disfrutar y para otros de una forma con la que mantener activas mente y manos. Y es que más allá de los talleres que tanto se han popularizado en los últimos tiempos, son muchos los que apuestan por llevarse "la tarea" para casa.

Nacen así los kits con los que poder fabricar tus propios objetos. Las velas son uno de los más populares: cera de soja para derretir, aromas, mechas, un termómetro y el recipiente en el que introducir el líquido que se transformará en la vela aromática son los ingredientes básicos para hacerlo en casa.

Así lo confirman desde la tienda Milbby en Marineda City, donde explican disponen de tres kits: de velas, de jabones y de ambientadores. Los dos primeros son los más populares, combinados con moldes, y esta Navidad se agotaron las existencias del de velas debido a su popularidad como regalo.

Triunfa también la cerámica. Los cursos anuales o los talleres de un día han enganchado a ciudadanos que decoran su casa con macetas hechas por ellos mismos o que ya se pueden tomar el desayuno en una taza completamente personalizada, por lo que era cuestión de tiempo que los kits comenzasen a popularizarse.

Los regalos de bordado de totebags, por otro lado, comienzan a coger fuerza. Y más allá de todo ello, han surgido iniciativas como ReKorda que facilitan que las personas puedan guardar un recuerdo en una joya. Así, ya es posible guardar leche materna o cenizas transformados en un colgante.

Kits para acercarse a la cerámica

Lamaelume es estudio-escuela de cerámica de A Coruña en el que se fomenta el pensamiento creativo y la metodología proyectual. Creado por Camila Sánchez (diseñadora industrial) y Patricia Maggiora (arquitecta y ceramista), el nombre del proyecto define sus personalidades y mezcla los dos mundos: barro y fuego.

Un mundo completo al que es posible acercarse desde casa. Y es que más allá de los cursos que ofrecen de manera presencial en su local, Sánchez y Maggiora disponen de un kit para modelado en casa que no es cerámica pero sí permite a quien lo adquiere introducirse en este apasionante mundo.

"Se utiliza una pasta de secado al aire que está bien para iniciación en casa, para piezas decorativas, entretenimiento de niños... pero no permite entender realmente los procesos cerámicos; para eso están las clases. Con este kit enviamos todo lo necesario para explorar el mundo del modelado desde casa: arcilla natural de secado al aire, herramientas básicas, guía con técnicas, pinturas acrílicas y barniz transparente para protegerlas", aclaran las responsables de Lamaelume.

Los ciudadanos pueden hacer con estos kits cualquier tipo de pieza, aunque no son aptas para uso alimenticio porque no pasan por ningún tipo de cocción. " Es ideal para piezas decorativas o pequeños utilitarios: vacía-bolsillos, pordavelas, móviles, adornos...", enumeran las responsables del local, que concretan que la mayor parte de las personas lo adquieren para regalar.

En el estudio de A Coruña, estas dos artesanas enseñan a su alumnado a crear de forma consciente, de forma que pueda aprender del proceso y desarrollar una relación consciente con el material. Ambas lamentan que se desvirtúe la cerámica: "Se confunde la cerámica con cualquier creación cuyo resultado es inmediato, y para nosotras es precisamente todo lo contrario".

Camila Sánchez y Patricia Maggiora explican que simplificar el oficio hace que pierda su profundidad y dimensión, y huyen de que sea tratado como una moda. Así, han creado el Curso Experimental, en el que "la cerámica se utiliza como lenguaje creativo" a lo largo de un programa cerrado de nueve meses, donde colaboran con otros artesanos.

"Las alumnas trabajan siempre desde la idea, el error y la intuición con el objetivo de desarrollar una mirada propia", explican sobre esta iniciativa. Los talleres de iniciación son otra de las ofertas de Lamaelume, cuyas responsables explican que los de fin de semana triunfan como experiencia puntual y primer contacto con la cerámica.

Una joya hecha con recuerdos

La fundadora de Fento do Vento, Nerea Figueiras Borrajo, dio un paso más allá en su experiencia como artesana para crear ReKorda, a la que define como "un puente entre lo tangible y lo emocional": "Ofrecemos la posibilidad de que cualquier persona guarde un fragmento de su historia —ya sea el inicio de la vida con la lactancia o el homenaje a un ser querido— en una pieza artesanal que puede llevar siempre consigo".

Así, este proyecto que pone la artesanía "al servicio de los sentimientos más puros" facilita kits con los que las personas pueden elaborar joyas con recuerdos como leche, cenizas o pelo. "El cliente recibe un kit con todo lo necesario: los aditivos para solidificar y preservar el recuerdo, los componentes de resina, la base de la joya y unas instrucciones sencillas e intuitivas, muy fáciles de seguir", señala Figueiras.

El proceso incluye unos pasos "sencillos" para que el material biológico se convierta en una joya "única y eterna, garantizando que el recuerdo no se degrade con el tiempo". El producto estrella son las elaboradas con leche materna, aunque los colgantes con cenizas o pelo de mascotas también tienen mucho éxito.

"Cada persona desea guardar algo diferente: un trocito de tela de la primera mantita de un bebé, un botón de la camisa de un abuelo, un trocito de juguete de nuestro peludo…", explica la creadora de ReKorda, que señala que es apto para todos, ya que el kit está preparado para evitar los errores más comunes: "Hemos diseñado el proceso para que sea una experiencia meditativa y gratificante, no un examen de manualidades".

Collar con leche materna y anillo y pendientes con cenizas. Cedida

"Muchas madres se lo autorregalan como un 'trofeo' a su lactancia, y la mayoría piden dos joyas: una para ellas y otra para su peque cuando sea mayor. Últimamente estamos recibiendo muchos pedidos intergeneracionales: una joya para la mamá, otra para su peque y otra para la abuela. Nos parece algo precioso y poder ayudar a este regalo tan especial nos parece súper gratificante y emocionante", explica Nerea Figueiras.

El poder de la familia se extiende a otros pedidos: "También estamos viendo que se emplea como regalo de pareja o entre hermanos cuando se pierde a un ser querido. Es regalar un consuelo que se puede tocar, honrar su memoria", señala la responsable de ReKorda sobre esta original propuesta.

¿Por qué triunfa tanto el Hazlo tú mismo?

El auge del Hazlo tú mismo está claro y aquellas personas que trabajan con este tipo de propuesta tienen claro por qué: detenerse para hacer algo con las manos y significado hace posible que nos dediquemos tiempo y desconectemos, creando algo con lo que conectamos.

"En un mundo que corre demasiado, crear algo con las manos nos obliga a detenernos. Cada vez hay una apuesta mayor por artículos personalizados y artesanales, estamos saturados de productos industriales sin alma. Crear algo con tus propias manos le añade un valor sentimental que ninguna tienda de lujo puede replicar", explica Nerea Figueiras Borrajo.

Algo con lo que coinciden las creadoras de Lamaelume, que añaden: "Hoy en día vivimos exageradamente rodeados de objetos y muchos de ellos carecen de significado. Crear los tuyos propios responde a la necesidad de vincularte más con lo que te rodea y no solo tener cosas que ocupen espacio".

"Pasamos el día pegados a pantallas y necesitamos volver a tocar texturas, a crear algo real. Hay una sed de autenticidad. En el DIY encontramos una forma de meditación y reconexión; es el silencio necesario para escuchar lo que estamos sintiendo mientras damos forma a la materia"

Nerea Figueiras Borrajo, creadora de ReKorda

Figueiras hace referencia también a la digitalización: "Pasamos el día pegados a pantallas y necesitamos volver a tocar texturas, a crear algo real. Hay una sed de autenticidad. En el DIY encontramos una forma de meditación y reconexión; es el silencio necesario para escuchar lo que estamos sintiendo mientras damos forma a la materia".

Estas prácticas tienen, además, muchos beneficios. "A nivel emocional, ofrecen un espacio donde el tiempo se espesa y la mente se sitúa en una especie de lugar 'vacío' desde el que nos permitimos desconectar. Y en el caso de la cerámica en particular, también nos enseña a aceptar el error y la lentitud como parte esencial del proceso", indican las responsables de Lamaelume.

Nerea Figueiras, por su parte, explica que "es casi terapéutico": "El tiempo que pasas concentrado en crear la joya es un tiempo de introspección. Si estás trabajando con cenizas, es parte del duelo; si es con leche materna, es un momento de orgullo. Hay una belleza inmensa en el proceso de creación: ayuda a cerrar ciclos, a celebrar hitos o a transitar pérdidas".